13 Reasons Why (2017)

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Si estás leyendo este post entonces probablemente ya hayas visto o leído sobre 13 Reasons Why. Basada en el libro homónimo de Jay Asher, la serie comienza con las secuelas del suicidio de la adolescente Hannah Baker, quien a lo largo de los 13 episodios narra las distintas razones por las que decidió acabar con su vida. ¿Un poco oscuro? Después nos enteramos que las 13 razones corresponden a 13 personas con las que Hannah tuvo malas experiencias. ¿Mal gusto? Sumémosle elementos trending como la nostalgia a los ochentas y la vigilancia, porque Hannah narra las razones por las que se suicidó en 13 cassettes (como si alguien los extrañara), uno por cada persona que le hizo mal, a quienes se los envía a través de un mensajero vigilante.

A pesar de que el target principal de 13 Reasons Why es la audiencia adolescente, cada vez son más los medios que afirman que debería aplicarse la censura para menores de 18, como fue el caso de Nueva Zelanda. Pero existen ejemplos de cómo una serie puede tratar temas complejos sin necesidad de alarmar a la población, como My So-Called Life o As If (una joya inglesa que casi nadie llegó a ver). Podrán tener personajes adolescentes o jóvenes adultos, pero los temas que abordan y los dilemas de fondo son bastante profundos, sin caer en un intento de libro de autoayuda para adolescentes o guía de advertencias para padres. Podría decirse que con 13 Reasons Why pasa lo mismo, pero no es tan simple. No es simple porque después de verla en realidad no queda claro ni la audiencia a la que apunta ni el fin de representar el suicidio de una manera tan cruda, vengativa y manipuladora. Gran parte de su público, sobre todo los adolescentes, afirman que el contenido sirve para que la población conozca los problemas que los jóvenes tienen que enfrentar hoy en día. ¿Estamos hablando del símbolo de una generación? ¿De un posible culto? No, y espero que varios opinen lo mismo, por el bien de todos.

Desde su estreno el 31 de marzo, la serie se convirtió en la más twitteada del año en solo su primera semana. Y se pudo ver todo el abanico de reacciones, desde demasiado positivas (como quienes piden que se exhiba en las secundarias americanas para enseñar las consecuencias del bullying) a bastante negativas (hay importantes organizaciones de prevención del suicidio y referentes en el tema que afirman que puede provocar más autoeliminaciones). ¿Por qué la diferencia de recepciones? En realidad, el tema de las opiniones es tan complejo como el del mensaje de la serie en sí, porque en realidad nunca llega a quedar claro cuál es el mensaje, ni siquiera cuál es la trama. Todo gira en torno a un suicidio pero pocas veces se ilustra lo que la persona que lo termina cometiendo está atravesando emocionalmente. Básicamente, se utiliza como el desencadenador de la trama, que busca que la audiencia se pregunte constantemente qué le hizo Clay a Hannah. Todo esto sería válido, aunque de mal gusto, si 13RW no se posicionara como la voz de la generación adolescente de hoy en día, y como la ventana para ver el porqué y qué sucede cuando hay un suicidio. Ahí es donde 13 Reasons Why pasa de ser compleja a problemática.

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Pero la serie es cuestionable en varios aspectos. Para comenzar, en la poca relevancia que se le da a la salud mental de la protagonista. En escasos momentos se hace referencia a lo que es vivir con depresión o con pensamientos suicidas. Incluso, el único personaje que termina demostrándolo de una manera u otra es Alex. La serie, a través de Hannah, acredita su autoeliminación como una sumatoria de hechos dolorosos, que van desde actos de bullying al abuso sexual, obviando ilustrar el proceso emocional que termina llevándola a su decisión final. A lo sumo, lo que podemos advertir como comportamiento “de riesgo” son sus lágrimas y un corte de pelo… Claro, hay que admitir que la depresión no es material “jugoso”, menos para Netflix y su capacidad de binge-watching. La depresión no tiene esos momentos de tensión, de venganza, de romance juvenil ni nada que pueda sobresaltar a una audiencia. Pero el tema es que está muy relacionada con el suicidio, además de que es cada vez más común en adolescentes; entonces hay que ver esta falta de tratamiento mental de Hannah como una oportunidad desaprovechada de representar lo que sufren millones de personas día a día. Pero suerte que no lo hicieron, porque dado el guion se hubiera dramatizado todo (en el sentido teatral de la palabra) y quitado toda la humanidad con la que tiene que ser retratada. Hay importantes ejemplos de cómo se puede interpretar magistralmente la depresión de manera que realmente le llegue a la audiencia, como es el caso de Melancholia, de Lars Von Trier y con la inolvidable actuación de Kirsten Dunst.

Otro tema muy discutible es que la trama parece sustentar la idea de que uno puede ser responsable por el suicidio de otra persona. No hay duda de que Hannah atraviesa hechos traumáticos, pero en definitiva lo que termina haciendo es construir una plataforma de venganza emocional (el “Welcome to your tape” con el que inicia cada cassette parece hasta inspirado en Saw). Por otra parte, es confuso cuando se usan razones tan distintas, como la publicación de un poema de manera anónima frente a una violación. ¿Ryan fue tan malo con ella como para hacerlo sentirse responsable por su muerte? De esta manera, por momentos la protagonista termina siendo percibida como vengativa y el proceso de decisión de su propia muerte como un acto catártico. Lo peligroso de glorificar los actos de Hannah es que puede plantar una semilla en la mente de adolescentes susceptibles a la ideación suicida.

Pero si hay algo a lo que 13 Reasons Why le erró de manera funesta es en la escena del suicidio. Al parecer, los creadores quisieron mostrarlo de la manera más real y devastadora posible porque, obviamente, es algo real y devastador. Es de esos momentos que pueden hacerte llorar sin parar o dejarte más sensible de lo común y listo. Pero lo cierto es que solo a un sociópata no le afectaría la escena, en gran parte gracias a la increíble actuación de Kate Walsh. ¿Cuál es el problema con retratarlo de una manera realista, entonces? Que es demasiado real para muchos. Uno puede ver en redes sociales cómo esa escena desencadenó sentimientos y pensamientos negativos en varias personas. Es el llamado triggering, que puede hacer que quienes hayan sufrido depresión, ideación suicida o haber sido afectados por este tipo de muertes sean especialmente vulnerables al contenido. Incluso hubo varias organizaciones de prevención del suicidio que criticaron la escena ya que violaba las guías  que deben seguir los medios al mostrar este acto, lo que puede desencadenar en daño psicológico y hasta contagio suicida, el llamado Efecto Werther. En conclusión: ¿el fin justifica el medio? No.

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Lo que me lleva a otro tema de menor polémica pero que sigue demostrando lo irresponsable que es 13RW: justificar la autolesión como alternativa al suicidio. Para peor este mensaje se transmite, de manera cuasi esperanzadora, cerca del final. También hay otras cuestiones, no tan de índole ética como las anteriores, que se pueden mencionar. Por ejemplo, están los protagonistas, Clay y Hannah, la respuesta de Netflix para el John Cusack y la Ione Skye de esta generación. Con los episodios llegamos a querer a Clay, a comprender incluso su proceder impulsivo. El tema es diferente con Hannah, con quien uno puede empatizar pero solo por todas las desgracias que le suceden. Porque lo que vemos es a una persona a la que le pasan cosas. Irónicamente, Hannah termina siendo un personaje pasivo que construye a los demás. Uno llega a comprender más a los “victimarios” porque hay un desarrollo de sus personajes. A lo mejor es por esta falta de construcción de los sentimientos de Hannah que no logro comprender ni aceptar la decisión de dejar esos cassettes póstumos. O probablemente porque no me parece aceptable en ningún contexto…

Al terminar de ver el episodio 13, y si todavía quedan energías para ver algo, uno puede reproducir “Beyond the Reasons”, un especial que explica el fin social de la serie. Hubiera sido ideal que no se necesitara de un especial para transmitir el (aparente) mensaje positivo que siempre quisieron comunicar: que la vida vale. Netflix, no era necesario lo del mensaje positivo, varios estamos de acuerdo en que el suicidio es un tema que merece ser tratado, pero siempre de manera responsable. Netflix, podés publicar decenas de especiales y hacer una campaña digital súper cool para reflejar tu punto, pero para muchos el daño ya está hecho. No le recomiendo a nadie 13 Reasons Why, ni a los curiosos ni a los identificados. Una serie que se alimenta del sensacionalismo y de la venganza para retratar algo que es humano y doloroso no debería estar al alcance de cualquier persona, a clicks de distancia. 

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Recomendaciones 2016: Netflix Edition

Other People (2016)

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Esta película podría ser rápidamente desechada como otro híbrido de drama y comedia sobre un joven lidiando con el cáncer de su madre, pero a pesar de lo pesada que suena la trama, Other People se siente casi siempre muy fresca y por sobre todas las cosas, el filme de Chris Kelly derrocha honestidad emocional. El protagonista interpretado por Jesse Plemmons (un tipo que no me deja de impresionar y que ya está muy lejos de aquel papel bizarro en Breaking Bad) le agrega otro dinamismo a la película, ya que se trata de un escritor de comedia gay que además de lidiar con su ausencia de trabajo y su reciente ruptura con su novio de hace años, debe volver a su pueblo y casa natal a cuidar de su madre. Entonces la película no solo lidia con esta relación filial sino con la forma en que David afronta su hogar de la infancia mientras intenta reafirmarse a sí mismo y su estilo de vida frente a su familia y la gente del pueblo en general. Sí, por supuesto que esta película no está reinventando nada, pero no es la intención tampoco, lo que deben lograr estas pequeños indies es autenticidad y a esta película eso le sobra. Gran parte es el guión de Kelly pero no habría funcionado sin las excelentes interpretaciones de Plemmons en el papel protagónico y en particular de la ex-SNL Molly Shannon en el papel de la madre. Y tampoco crean que es todo tragedia, porque me reí más de una vez y bastante. En fin, lo que le falta a Other People en términos de originalidad lo compensa ampliamente con sinceridad y espíritu, unas buenas risas, un par de lágrimas y dos de las mejores actuaciones del año.

Veredicto: 7/10
IMDb: http://www.imdb.com/title/tt4158876/


Blue Jay (2016)

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En teoría Blue Jay bien podría ser una de mis películas favoritas, después de todo este otro indie también se trata de dos personas que vuelven a su pueblo natal de visita y tienen una experiencia medio reveladora. Porque estas dos personas son Jim (Mark Duplass quien también escribe el guión) y Amanda (la hermosa y talentosa Sarah Paulson), quienes habían sido novios en el liceo y que eventualmente se separaron y perdieron contacto. Así es que casualmente se reencuentran en su pueblo natal y terminan pasando el día juntos. La película es súper íntima, filmada en blanco y negro para quitarle la atención a todo lo que no sea estos actores interactuando mutuamente. Funciona en una especie de tiempo real y con un realismo extremo que la acerca mucho a la improvisación; de hecho leí por ahí que el guión era una base y luego los actores tuvieron lugar para la espontaneidad donde la química entre Duplass y Paulson se hace evidente y eleva muchísimo a la película. En mi caso hubo algo que no me terminó de convencer, a pesar de lo bien que suena así en teoría y a pesar de que no llega a la hora y media me resultó un poco larga, pero no quiero dejar de recomendarla porque realmente vale la pena por la honestidad de su guión, la palpable pasión del equipo por el proyecto y las devastantes actuaciones de sus dos protagonistas. No es necesario haber vivido una historia de re-conexión para sentirte identificado con al menos un par de las temáticas que surgen de las conversaciones de estos dos y como en el caso de Other People, definitivamente vale la pena por las excelentes actuaciones de sus protagonistas.

Veredicto: 6/10
IMDb: http://www.imdb.com/title/tt5912454/

 

American Honey (2016)

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Esta es la película que vengo esperando hace años y años, chiquilines. Déjense de Harmony Korines y Larry Clarks, directores que también han querido mostrar la juventud yanqui en todo su esplendor white trash pero que siempre me resultaron explotadoras, sensacionalistas, forzadas, falsas y por sobre todas las cosas repulsivas. Parece que era necesario que una señora británica nos viniera a mostrar esto sin un dejo de todas esas críticas. Así llega Andrea Arnold (la de Fish Tank, otra que deben ver si no lo hicieron) con su relación de aspecto trademark de 4:3 (el que se ve cuadrado) y su cámara íntima y apretada en esa camioneta en la que pasamos casi toda la película. American Honey trata de una adolescente (la novata y cautivante Sasha Lane) que se une a un grupo de vendedores ambulantes, todos jóvenes pobres que abandonaron sus hogares (uno solo puede imaginarse los problemas que tendrían allí) para adoptar esta nueva familia de inadaptados y viajar a través del país en camionetas con la música al mango, liderados por el as del capitalismo Krystal (Riley Keough quien está siempre mostrando más piel que otra cosa), quien los mantiene a todos engatusados a través de rituales y premios muy al estilo de lo que sucede en Wall Street pero a nivel white trash suburbano. La película es larga (163 minutos) y muchos dirían que “no pasa nada” en ella. Pero si son el tipo de persona que usarían esa crítica, quizás no es para ustedes. La película no tiene una trama convencional, pero no por ello carece de interés. Arnold comunica sus temas de formas más peculiares, por ejemplo a través del uso de la repetición como forma de transmitir el tedio de lo que eventualmente se convierte en la rutina de Star, nuestra protagonista. Porque si bien todos los chicos tienen esa calidad de outsider (de hecho me gustaría felicitar al director de casting por encontrar chicos realmente auténticos), Star quizás por ser la única chica de color en el grupo, o porque a pesar de no haber estado contenta con su vida en su pueblo natal no quiere decir que este nuevo estilo de vida sea el ideal para ella, o quizás por ambos motivos y por otros más, es todavía más ajena a este mundo, entonces Arnold nos muestra su adaptación y/o rechazo de este nuevo estilo de vida a través de la repetición, de las múltiples escenas de los chicos cantando en la camioneta, de los intentos de venta, y de sus interacciones con un chico del grupo que le gusta interpretado por Shia LaBeouf a la desagradable perfección. El excelente trabajo de fotografía logra una intimidad increíble a la vez que nos limita la experiencia a las vivencias de los personajes, quizás reflejando la limitación en la perspectiva de Star también, quien a pesar de estar viajando a través del país con este grupo de bizarros, permanece alienada de casi todos los paisajes y personajes que la rodean. La película avanza al ritmo de sus caprichos, de su sed de nuevas experiencias, de su persecución de su propio estilo del sueño americano, a la vez que va deconstruyendo la cultura yanqui y su juventud perdida. Y al final de todo la película también es un coming-of-age, un viaje de auto-descubrimiento para Star que se vive a través de sus experiencias pero también a través de cuidados simbolismos que llegan a su expresión máxima en el magnífico final que me dejó boquiabierta. American Honey no es solo cine del bueno, es también cine del importante y sin lugar a dudas una de mis películas favoritas del año.

Veredicto: 9/10
IMDb: http://www.imdb.com/title/tt3721936/

Club Silencio recomienda: Netflix Edition

Para este posteo buscamos películas que pueden encontrar en Netflix, pero no por ello nos limitamos en variedad. Hoy les dejamos un drama criminal, una thriller de ciencia ficción, una comedia política y un documental. Si no encontrás algo que te gusta, me jubilo.

DRAMA

Starred Up (2013)

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Con el título de esta película ya te hacés una idea de lo que te espera, “starred up” es un término que se refiere a cuando un criminal adolescente es tan violento que lo terminan trasladando a la cárcel de adultos. Este es el destino de nuestro protagonista Eric Love de 19 años, a quien este traslado no solo lo pone a la merced de criminales mucho más peligrosos sino que lo acerca a su padre que está también cumpliendo su sentencia y a quien no ve desde que era niño. Es a partir de este contexto que se va desarrollando el drama, y si bien no hay una trama muy definida, la película se mueve a un paso fenomenal y es capaz de retener nuestro interés a través de las interacciones de los personajes. Jack O’Connell en el rol protagónico es absolutamente fascinante y sin lugar a dudas es una de las interpretaciones de un presidiario más convincente que vi en muchísimo tiempo. Justamente la tensión que se respira durante toda la película viene de esa amenaza de peligro que sigue a Eric porque el tipo es una bomba de tiempo que puede explotar en cualquier momento y por cualquier motivo y uno como audiencia se pasa temiendo cualquier asomo de provocación para que no termine en un despliegue de violencia atroz. O’Connell no te tira la versión Hollywood del chico malo, es una actuación centrada en el realismo, como el resto de la película, y eso es lo que la hace tan fascinante. Como ya dije, no hay demasiada trama, pero sí existe un desarrollo de personajes sutil y realista, en particular mediante las interacciones de Eric con su padre (muy bien interpretado por el genial Ben Mendelsohn) y con una especie de terapeuta que trabaja en la prisión (nuestro amado Rupert Friend de Homeland). En definitiva Starred Up es un excelente y turbulento tour por lo que son las prisiones británicas (y por su lunfardo) y la avasallante corrupción que afecta a todo el sistema, una visión cruda y realista que por momentos se pone muy violenta pero que no pierde de vista el componente humano y que incluso te deja entrever una esperanza de algo mejor hacia el final.

Veredicto: 7/10
IMDb: http://www.imdb.com/title/tt2567712/

CIENCIA FICCIÓN

Europa Report (2013)

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Pah, comienzo diciendo que esta es una de las películas más infravaloradas que vi en lo que va del 2016. Con esta nos vamos al espacio, ya que el “Europa” del título no se refiere al continente sino a la luna de Júpiter; la trama gira en torno a una misión de un grupo de astronautas y científicos que van hasta esta luna de Júpiter para buscar señales de vida. Ya está, a mí con esa trama ya me compraron, pero quizás a ustedes no, así que aquí voy a vendérsela. La película está hecha en el usualmente irritante formato de “found footage”, esto es siguiendo el modelo de Blair Witch que está hecho de materiales filmados por las personas involucradas y que después son encontrados y editados para formar una película. Es un formato que se puede volver molesto pero que en este caso se mejora a dos niveles: a) para empezar, contamos con una extensa variedad de ángulos ya que la nave tiene cámaras por todos lados y son aprovechadas para darle una construcción más cinematográfica al filme; y b) la excusa de este material no es una excusa, justamente se parte de la base de que la misión iba a estar siendo filmada 24/7 y observada desde la tierra, así que la técnica está orgánicamente conectada con la trama. Además es editada junto a entrevistas con los líderes de la misión en la tierra, lo que le da un estilo más documentalista que otra cosa. Y aquí vamos a lo que me encantó de la película, a pesar de ser ciencia ficción, e igual que Starred Up, Europa Report también se siente absolutamente real. Sí vemos varios de los clichés que parecen popular las películas en el espacio (el peligro de ir a reparar algo afuera de la nave, por poner un ejemplo), pero no aparecen al lado de conflictos dramáticos o románticos innecesarios entre los personajes, es un grupo de científicos súper bajo perfil y no hay trucos baratos para manipularnos sentimentalmente. Porque no va para ese lado, la película está fundada no en sus personajes sino en la humanidad en general, porque al centro de sus temas está el afán de descubrimiento del ser humano, el interés por ir más lejos que cualquier otro, la impresión que nos produce el universo infinito, la asombrosa posibilidad de que no estamos solos; no voy a mentir, a mí este espíritu explorador que está en el corazón de la película me conmovió hasta las lágrimas y como muy pocas películas en el espacio, me logró transportar adentro de la nave y a compartir con ellos ese momento que quizás podría cambiar la historia de la humanidad. De esto podrían aprender los grandes directores con sus presupuestos gigantescos (Gravity, Interstellar, The Martian) que no logran ni la mitad de esas sensaciones con mil veces más dinero. Condimentar a gusto con sus sustancias de preferencia.

Veredicto: 8/10
IMDb: http://www.imdb.com/title/tt2051879/

COMEDIA

In the Loop (2009)

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Realmente siento que para recomendar esta película solo hace falta decir una cosa y todo lo demás es cotillón, pero aquí vamos: si te gusta Veep (o probablemente la serie The Thick of It, pero esa yo aún no la vi), esta película es para vos. Dirigida y co-escrita por el creador de esas dos series Armando Ianucci, In the Loop es una sátira política que gira en torno a un group de figuras políticas de Inglaterra y Estados Unidos que están debatiendo si ir a la guerra o no. Al centro de la acción está Simon Foster (Tom Hollander) que luego de hacer un comentario improvisado a la prensa, es usado como peón por el lado pro-guerra y anti-guerra de ambos países, perdiendo casi completamente un sentido de voluntad individual y siendo manipulado, como el resto de los personajes en realidad, por todos los que le encuentran un provecho. La trama en sí misma es poco relevante, la gracia de la película es dejarse llevar por el ridiculísimo circo que se crea (o más probablemente que siempre existió) en torno a los personajes y por la insuperable creatividad que tienen para insultarse mutuamente, en especial Peter Capaldi. Está filmada al estilo falso documental, y honestamente parece más bien una película hecha para la televisión que otra cosa, o más bien un episodio extendido de alguna de esas series; de hecho reúne a un elenco de excelentes actores de TV, entre los cuales están James Gandolfini como el general de sillón, el insoportable Zach Woods (a quienes podrán recordar como Gabe en The Office US), la capa de Anna Chlumsky que ahora está en Veep, etc. Por supuesto el fuerte de la película está en el excelente guión que tiene incontables momentos súper graciosos y en las interpretaciones de los actores que pronuncian todas sus líneas con solemne seriedad. Es fácil perderse un poco con la trama y quién es quién, pero justamente esto le suma al ridículo caos que nos quiere vender la película y que me da miedo pensar que no debe estar tan alejado de la realidad.

Veredicto: 7/10
IMDb: http://www.imdb.com/title/tt1226774/

DOCUMENTAL

13th (2016)

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Esta es la nueva película de la directora Ava DuVernay que ha dado mucho de que hablar desde Selma, su película centrada alrededor del movimiento por los derechos civiles americanos. Esta vez eligió un formato documental pero temáticamente está relacionada. 13th se refiere a la enmienda número 13 a la Constitución de Estados Unidos, que prohíbe la esclavitud y la servidumbre involuntaria, SALVO para los casos en que se use como pena de un delito. De esta base se crea la narrativa del documental que lidia principalmente con la sobre-población de las prisiones yanquis -precisamente por una alarmante mayoría de afroamericanos- y que se presenta como una continuación de la esclavitud y luego segregación de esta comunidad. El documental nos lleva así por la progresión histórica que los llevó a este momento concluyendo que esta es simplemente la nueva forma de oprimir a una comunidad cuya libertad y cuyos derechos siempre estuvieron en tela de juicio. Suena simplista decirlo, pero por supuesto que es un tema súper importante para Estados Unidos ya que es uno de los frentes principales por los que se está luchando hoy en día y a pesar de que uno lo ve de lejos, no es menos desgarrador. En particular es deprimente ver cómo los intereses económicos corporativos siempre priman sobre las vidas de tantas personas, y no es solo cuestión de las cabecitas ignorantes que aún se aferran a sus prejuicios, sino que hay un conglomerado gigantesco que tiene un interés económico para que la situación siga así. El documental también se ocupa de mostrar a los actuales candidatos a la presidencia a la luz de estos temas y se construye en base a entrevistas con académicos y representantes de distintos movimientos relacionados con la tesis de la película, salpicado de canciones que reflejan las mismas protestas pero desde otro ángulo. En este último sentido, es un documental bastante estilizado que quizás no guste a los más tradicionalistas; por otro lado, para los más informados la exploración de su tesis podrá parecer un poco limitada -se preocupa un poco más por hacer el recorrido de principio a final que de explorar en profundidad cualquiera de sus puntos- pero creo que como punto de partida es muy bueno y súper fácil de seguir; en definitiva, una herramienta democrática que explica concisa y claramente una situación que debería ser un tema de preocupación para toda la población estadounidense.

Veredicto: 7/10
IMDb: http://www.imdb.com/title/tt5895028/

Menú light: 4 comedias bien ligeritas

The Fundamentals of Caring (2016)

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Cuando vi el poster de esta película de Netflix ya me temí lo peor: un adolescente en una silla de ruedas, ¡a prepararse para la manipulación emocional! Pero por suerte estaba equivocada. La película se trata de un escritor (Paul Rudd) al que le pasa una horrible tragedia y no está pudiendo seguir adelante así que decide ofrecerse a cuidar a una persona necesitada, en este caso un adolescente con distrofia muscular, para ganar plata y quizás para recuperar el sentido de la vida, ¿buen plan, no? Todo esto podría convertirse en un manojo de sentimentalidades pero afortunadamente el escritor y director Rob Burnett elige ir por otro camino considerablemente más light y esto se debe en gran parte a la caracterización del personaje del adolescente Trevor (interpretado con mucho carisma por Craig Roberts), un chico con un sentido del humor bastante mala onda que lo eleva de una posición de “aww, pobrecito” a “jaja, qué hijo de puta”, logrando una dinámica muy divertida con su cuidador Ben. Por lo demás la película es más que nada un road trip que hacen los protagonistas juntos y como tal, sí, visitan algunos lugares comunes de este tipo de historias, se topan con algún que otro personaje colorido incluyendo a una Selena Gomez bastante terraja y aprenden lecciones que les cambiará la vida. Así que por un lado el guión de Burnett no explora territorios muy novedosos, pero le escapa muy hábilmente a la mayoría de los clichés tristones en los que suelen caer estas historias de gente hecha mierda, así que creo que si esperan muchas lágrimas no las van a encontrar y si al contrario buscan una historia inofensiva, entretenida, ocasionalmente graciosa y con algún momento conmovedor, le pueden dar con fe a este filme de Netflix, porque en ese último sentido no decepciona. Rudd tiene esa misma presencia adorable de siempre y Roberts es un gran talento a tener en cuenta, no tiene mucho más para ofrecer pero rinde muy bien para una tarde sin mucho para hacer.

Veredicto: 6/10
IMDb: http://www.imdb.com/title/tt2452386/

 

Bad Words (2013)

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Me parece que lo más justo es empezar con una confesión: amo a Jason Bateman. Desde que lo vi protagonizando una de mis comedias favoritas de todos los tiempos –Arrested Development– me cuesta un poco ser objetiva porque el tipo me parece brillante. Brillante suene quizás un poco exagerado, pero cuando alguien entiende tan bien tu sentido del humor no se te ocurre otra forma de describirlo, quizás no es que sea brillante sino que su “comic timing”, su tono de voz y sus expresiones faciales (ese arqueado de cejas, por ejemplo) me pegan bien ahí donde me hace reír. En fin, ya me confesé. Este es el debut de Bateman como director y también la protagoniza. Ya la premisa del escritor novato Andrew Dodge es demasiado buena para ser cierta: ¿vieron esos concursos de deletreo que hacen en Estados Unidos? Bueno, la película se trata de un adulto (Bateman) que encuentra un vacío legal que le permite participar en esta competencia nacional junto al resto de los niños. Con esa premisa ya podrán darse cuenta que nuestro protagonista Guy Trilby es un tipo especial: es un hombre extremadamente cínico, misántropo, mala onda, grosero, amargo y dos de cada tres cosas que dice son bastante ofensivas. ¿Qué decirles? Yo me reí bastante y como a mí me suele gustar en comedias por algún motivo que desconozco, tiene un trasfondo medio cursi pero que le pega bastante bien a mi lado emotivo. Parte de lo genial de la película es la relación entre Guy Trilby y otro niño de la competencia que se llama Chaitanya Chopra, interpretado por un adorable y para nada irritante Rohan Chand (a quien los fans de Homeland quizás reconozcan). Hay un par de giros en el guión, uno bastante predecible y el otro que me tomó por sorpresa, pero más que nada hay que felicitar a Dodge por crear una historia súper original que le emboca a casi todos los chistes y que si bien no lleva su irreverencia y cinismo a un extremo como podrían querer algunos, cuando deviene en una conclusión emocional no se siente ni forzada ni manipuladora, quizás un poquito cliché sí, pero lo suficientemente encantadora para que la película resulte un triunfo. Bateman demuestra tener excelente control del material en su primer trabajo como director y como actor por supuesto jamás decepciona, además cuenta con un grupo de excelentes actores en roles secundarios como Philip Baker Hall, Kathryn Hahn y Allison Janney, la mayoría de los cuales se toman tan en serio el mundo de la competencia de deletreo que ya me da gracia de solo pensarlo. En fin, me hizo reír, no hay nada más para decir.

Veredicto: 7/10
IMDb: http://www.imdb.com/title/tt2170299/

 

Chef (2014)

CHEF

Para mí que un día Jon Favreau se despertó y dijo “ya basta, quiero hacer una película en la que soy un chef obeso pero sumamente exitoso y que tengo una ex esposa que está divina (Sofia Vergara) y una amiga con derecho a roce mucho más joven y también súper hot (Scarlett Johansson) con la que me fumo unos porritos de vez en cuando y después tengo una mini crisis laboral que se resuelve sumamente rápido sin ningún tipo de conflicto y se convierte en una especie de road trip con mi amigo latino (John Leguizamo) y mi hijo con el que empiezo a pegar tremenda onda arriba de un food truck con una banda sonora bien rumbera” y ta, dijo, ¿por qué no? Así que la terminó haciendo. Si vichás la filmografía de Favreau te topás con muchas sorpresas, además de ser un comediante que seguro viste en papeles menores en varias películas, también dirigió las dos primeras de Iron Man y recientemente El libro de la selva y en los noventas escribió el semi clásico Swingers, lo que en mi opinión significa, entre otras cosas, que tiene pila de contactos y amigos que lo quieren y esto explica por qué Chef está llenito de caras conocidas como las ya mencionadas y Robert Downey Jr. y Dustin Hoffman. La trama es tal cual la describí, la película es la definición de “para pasar el rato”, en particular para todos los fans del “food porn”, hay muchas escenas de preparación de comidas que te dejan babeando, así que mírenla preparados. La relación padre-hijo que debería ser el corazón de la película no me convenció demasiado porque durante el 99% de la película el chef Carl es demasiado egoísta con su pobre hijito. Notarán también que intentan capitalizar en el mundo de las redes sociales, en particular integrar la historia con Twitter y los efectos buenos y malos que puede tener en el mundo profesional del protagonista; eso está un poquito forzado pero salvo la ignorancia extrema del chef sobre su funcionamiento, creo que se lo presenta de forma bastante acertada. La película podría haber sido unos 20 minutos más corta y el final final es una ridiculez, pero si te la tomás a la ligera, es suficientemente entretenida y fijate a ver si no querés probar hacer ese sánguche de queso tal cual lo hacen acá una vez que termina.

Veredicto: 5/10
IMDb: http://www.imdb.com/title/tt2883512/

 

Obvious Child (2014)

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Pah, esta sí que no me la esperaba para nada (ya van a ver si para bien o para mal). El debut de la escritora/directora Gillian Robespierre gira en torno a una comediante interpretada por Jenny Slate (a quien yo solo conocía de un papel menor pero súper memorable de Parks & Recreation) quien un día se despierta con un embarazo no buscado consecuencia de una noche ebria con un desconocido y, estando entre otras cosas en medio de una crisis emocional, toma la decisión de no tenerlo. Uhhh, una película sobre un aborto. La verdad es que no tengo una sola cosa que criticarle al tratamiento que hacen de un tema que se puede tornar muy escabroso según quien lo esté contando. El guión de Robespierre se siente muy honesto y auténtico, no tiene una gota de afectación ni sentimentalismo al pedo y sin ser solemne en absoluto logra tratar el tema con respeto y humor a la vez, una combinación para nada fácil de lograr y a la que parece llegar sin ninguna dificultad. Ayuda muchísimo que no se pierde tiempo en debates ni discusiones sobre si hacerlo o no, así que la película no sufre de ningún tipo de contaminación moral y es así que mantiene un tono ligero pero entrañable en sus cortos 84 minutos de duración. Si bien la protagonista es una comediante, algo que quizás no mucha gente de la audiencia comparta con ella, es una veinteañera como cualquiera de nosotros, lidiando con una crisis emocional provocada por una reciente ruptura y por las penurias económicas y temas similares que tocan algunas de las recientes películas de Greta Gerwig, solo que esta vez nos ahorramos los elementos más pretenciosos que suelen tener aquellas, lo que hace esta película muchísimo más disfrutable. Yo podría haber obviado los chistes de caca y pedos y podría haber eliminado también toda la historia con David Cross -otro capo de Arrested Development, en un papel bastante molesto-, pero salvando eso Obvious Child tiene una protagonista con la que es muy fácil de conectar en algún punto y una historia que inesperadamente se va haciendo cada vez más tierna. Me pareció por momentos graciosa y por otros adorable, pero más que nada extremadamente sincera, y la interpretación de Slate es de una vulnerabilidad y honestidad tan linda que medio que me daba ganas de abrazarla todo el tiempo. Por lo demás, sigue siendo un debut, no es súper memorable ni va a cambiar muchas vidas, pero se gana cada uno de esos 84 minutos de nuestra atención.

Veredicto: 7/10
IMDb: http://www.imdb.com/title/tt2910274/

Una oda de amor a Stranger Things

Gente como yo, que nos pasamos la adolescencia entera encerrados viendo películas, bueno a veces sentimos que se nos acabaron los clásicos, que ojalá nos quedara Blade Runner o Alien o The Thing o mil otras más por ver, pero no, sentimos que ya agotamos casi todo. Media hora después de comenzar Stranger Things me empecé a sentir como en esa época, sentí que estaba viendo un clásico, ya desde ese momento supe que iba a ser fantástica y no es por agrandarme, pero no estaba equivocada. Y sí, en parte se siente como un clásico porque está llenísima de referencias a otros clásicos de terror y ciencia ficción, principalmente de los 80, por otra parte la serie también se desarrolla en esta década, así que la recreación de época nos ayuda a distanciarnos de nuestro día a día y ver la serie como algo que trasciende una época, pero en definitiva, Stranger Things ya se siente como un clásico porque es una serie de la puta madre, y ahora les voy a contar algunos motivos sin spoilers que justifican mi gran declaración.

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La serie tiene varios grupos de protagonistas, pero el corazón absoluto de Stranger Things está en el grupo de niños, a quienes primero conocemos mientras están jugando una partida de Dungeons & Dragons: Will, Dustin, Mike y Lucas. Desde el vamos la química entre estos cuatro amigos es tan palpable que ni en pedo me avergüenza decirles que amaría ser parte de su grupo. Es muy difícil encontrar niños actores que no sean irritantes, y encontrar cuatro y que se lleven bien entre sí ni me imagino, lo lograron en la hermosa y clásica Stand By Me, y lo lograron para esta serie también. Los niños viven en el pequeño pueblo de Hawkins, Indiana, donde por supuesto nunca pasa nada, un contexto típico para estas historias. Terminada la partida, los niños se van cada uno a su casa y ahí es cuando Will se topa con algo extraño y finalmente desaparece. La desaparición de Will es lo que dará comienzo a las diversas aventuras con las que se toparán nuestros protagonistas, las cuales se tornan más interesantes aún cuando buscando a su amigo se topan con una niña vestida con ropas de hospital y con la cabeza rapada, a quien apodarán El. Deciden llevarla a la casa de Mike para ver qué hacer con ella, pero la niña apenas habla y descifrar quién es y qué le paso es otro de los misterios que deberán resolver. Ya había dicho que encontrar 4 buenos niños actores era casi imposible, ¿Y CINCO? Porque chicos, esta niña es una estrella. Y nuevamente reitero, la química que se va generando entre los chicos y la niña es absolutamente hermosa, tan hermosa que al traerla a mi mente para escribir esto se me llenaron los ojos de lágrimas, y sí, soy bastante llorona, pero AMERITA.

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Con todo lo geniales que son, los niños no son los únicos protagonistas. Lo interesante de la serie es que tenemos tres narrativas con tres grupos distintos de personajes avanzando en paralelo: ya hablamos de los niños, pero también hay adolescentes y adultos. Los adolescentes están representados principalmente por la hermana mayor de Mike, Nancy (¡qué nombre ochentoso, por dios!), una chica perfecta, preciosa e inteligentísima, comenzando quizás un amorío con Steven, el adolescente basicón que quizás se esté tratando de aprovechar de ella o quizás tenga unas capas más de profundidad, habrá que ver, y por otro lado tenemos al adolescente más freaky, el hermano mayor del desaparecido, Jonathan. Jonathan es el personaje que menos me convenció, es el adolescente atormentado que saca fotos y escucha The Clash, yo qué sé, no está mal pero no me motivó mucha cosa. Nancy también se verá involucrada en los misterios cuando desaparezca su amiga Barb y  sea ella la única que cree que fueron circunstancias sospechosas y no simple rebelión adolescente. Otra vez, los actores brillan, y Nancy en particular es un personaje que me pareció súper interesante.

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En tercer lugar están los adultos, representados principalmente por la única verdadera estrella de la serie: Winona Ryder, winona rydeando (es un verbo, sí) como nunca haciendo de la madre del niño desaparecido Will; y luego el Sheriff del pueblo, Hop, un tipo con un bagaje emocional importante, un policía de ciudad que se mudó a un pueblo tranquilo para meter piloto automático hasta el fin de sus días. Y en una rama más lejana aún están los hombres del laboratorio, a los que vemos más que nada en flashbacks y con los que se toparán nuestros protagonistas eventualmente.

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Me detuve bastante en dar un panorama de los personajes porque para mí el éxito de Stranger Things se debe a cómo están escritos y actuados. ¿Y saben qué es lo que más me impactó de todas sus geniales dinámicas? Esto va a sonar cursi, pero fue su amor, su desinterés en sí mismos, su coraje. Es una serie que de la forma menos empalagosa posible está llenita de amor: en particular ver a los niños y a los adolescentes tan preocupados el uno por el otro, tan despojados de sus egoísmos, me pareció súper conmovedor: vean a los chicos preocupándose y cuidando a una niña desconocida que los está poniendo en peligro, vean a Nancy olvidándose de un momento importante de su vida para concentrarse en su amiga, vean a Mike dispuesto a sacrificarse por su amigo bulleado, vean a la pequeña El haciendo lo mismo, vean a la madre desesperada por encontrar a su hijo no queriendo abusar de la única persona que la podrá ayudar a encontrarlo, en fin, hay muchísimos momentos y miles de demostraciones del cariño que se tienen los personajes, así que, ya saben, si son como yo cuenten con que va a haber lágrimas y empatía a raudales.

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Pero, bueno, al final de cuentas, esto no es un drama, es más que nada una serie de aventura, ciencia ficción y terror, aunque los géneros están tan bien integrados que trasciende de uno en particular. ¿Qué pueden esperar sobre estos elementos? El terror está, pero a los más asustadizos les diría que es muy tolerable: la serie es apta para mayores de 14 así que no hay mucha sangre, lo que sí hay es una criatura antagonista bastante desagradable, pero como en las mejores películas de terror, vemos poco de ella. Sí pueden esperar una gran cantidad de suspenso, la edición es impecable y la acción está muy bien distribuida en sus 8 episodios así que cuidado si la empiezan un día de semana porque quizás no quieran ponerla en pausa hasta terminarla. La perspectiva de los niños también trae momentos más livianos, tanto humor como una sensación de asombro y maravilla que es contagiosa. En particular fue genial y nostalgioso verlos con sus walkie-talkies y sus brújulas y hondas y bicicletas, siempre listos para todo. Y para darle el golpe final hay también una fantástica línea conspirativa, para los fans de X-Files, un gobierno mentiroso y oscuro y personajes que van descubriendo pedacitos de verdad y son desestimados como locos, hasta que, quizás, estos locos se van encontrando y compartiendo sus pedacitos de verdad y descubriendo que quizás tan locos no estaban. Inmensamente satisfactorio.

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En definitiva, dicho todo esto, admito que Stranger Things se puede resumir en una sola palabra: magia. Es una serie mágica, y ahora, de vuelta, al escribir esto se me llenan los ojos de lágrimas, y es por esto mismo, porque le habló quizás a mi niña interior, a la que moría por un aventura como esta con amigos como esos. Es una mini serie que perfectamente podría haber sido una adaptación de Spielberg de una historia de Stephen King, pero el Spielberg que te hizo ET Close Encounters, no el de A.I. La recreación de época es alucinante desde la decoración de los sets y ambientación hasta la música llena de sintetizadores y la excelente selección de canciones y el neón brillante de los créditos iniciales. Se nota que los hermanos Duffer, los genios creadores de esta hermosa serie, sienten una verdadero amor por la época y las películas que engendró, y ahora nos regalaron 8 episodios emocionantes y maravillosos, excelentemente escritos, fotografiados y dirigidos. Podrán decir que no es muy original, que es homenaje tras homenaje, o que no sorprende demasiado; es verdad que mucho de lo que pasa es bastante predecible, pero como ya he dicho en otras oportunidades, estas dos “quejas” no deberían acarrear juicios de valor negativos solo por inercia; el cine, la televisión, el arte, no se trata de innovar siempre, ni de sorprender, se trata de hacer sentir, y Stranger Things me paseó por todo mi rango de emociones. Stranger Things es de esas creaciones que te deja sonriendo y llorando a la misma vez, porque es hermosa, porque es mágica, porque te toca ahí, donde ya sabés.

Veredicto: 9/10
IMDb: http://www.imdb.com/title/tt4574334/

Beasts of No Nation (2015)

Netflix vuelve al ataque, esta vez en el mundo del cine. Su primera película original es osada, ambiciosa y reúne un equipo extremadamente talentoso. Beasts of No Nation es un drama bélico que tiene como protagonista a Agu, un niño de un país anónimo del oeste de África que pasa de tener una vida normal junto a su padre, madre y dos hermanos, a luchar bajo el mando de un carismático pero atemorizante warlord (señor de guerra) que comanda un batallón de una de las tantas facciones de las guerrillas africanas. La película narrada por el joven Agu nos hace parte de su horrible recorrido por su “carrera militar”, desde su entrenamiento en medio de la selva, salpicado de rituales místicos, lavados de cerebro, extremas pruebas de lealtad, y demás, hasta su participación en las escaramuzas y su desesperada pero determinada lucha por la supervivencia.

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Basada en la novela de Uzodinma Iweala y adaptada y dirigida por Cary Joji Fukunaga, el capo que dirigió la primera excelente temporada de True Detective (y también la reciente Jane Eyre del 2011), la película tiene escenas que te dejan sin aliento. Fukunaga sabe cómo hacer que una escena de acción vibre por su realismo e inmediatez, y esta no es una excepción; aquí también nos deleita con más de un exquisito plano secuencia, que lejos de ser una muestra de arrogancia del realizador, nos transmite la sensación de urgencia que vive Agu momento a momento. Hay pasajes hermosos que consisten de escenas que se funden la una con la otra de una forma poética, pero que también manifiestan el estado de ánimo de los participantes y su carencia de referencias temporales; esto último se debe a los ritmos frenéticos de sus vidas, sí, pero también al uso cada vez más indiscriminado de las drogas. Dato interesante: como el director de fotografía original se lastimó un brazo antes de la filmación, Fukunaga se terminó encargando de esto también, así que el producto que vemos es casi completamente la visión del director.

Pero Fukunaga no es el único que se destaca en este filme; Abraham Attah, quien interpreta a Agu, nos brinda una de las mejores actuaciones por un niño de las últimas décadas, su rostro un lienzo en donde se plasman las transformaciones de su personaje: fresco y alegre al comienzo de la película, y serio, siempre alerta más adelante, logrando una sensación de ausencia a nivel superficial, como si el Agu verdadero hubiese ido a recluirse a los confines de su mente, pero manteniendo siempre una línea a tierra a través de sus ojos, de una mirada profunda e intensa. Sinceramente, te rompe el corazón. Él y el resto de sus compañeros de batallón, especialmente el joven que interpreta a Strika, el amigo silencioso de Agu, son excelentes. Pero además cabe destacar a Idris Elba como el comandante. Casi irreconocible de sus otros papeles, salvo por ese físico imponente que lo delata, Elba se sumerge completamente en el rol, manejando su acento con credibilidad y siendo por momentos terrible y compasivo, desagradable y carismático, extremadamente convincente en sus discursos contra el gobierno, netamente fascinante cuando alienta a sus soldados al ataque, ya sea rugiendo gritos de guerra o cantando y bailando a ritmos nativos. Es increíble como Elba va destapando tapa tras tapa de este personaje que construyó tan cuidadosamente -un tipo brutal que es tanto la figura paternal de los niños como su perdición-, y sin embargo, jamás intenta robarle el protagonismo a Attah y a los demás niños, es un actor generoso. Es una excelente actuación merecedora de reconocimiento, y si la Academia se permite ser un poco menos conservadora, quizás se anime a nominar esta producción de Netflix.

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Una de las cosas más admirables del guión es que se trata de un país anónimo. No busca señalar a nadie en particular, sino condenar estas acciones en todos lados. No tiene alineaciones políticas, los personajes pertenecen a bandos pero apenas los distinguimos el uno del otro; los discursos son genéricos, despotricando contra el otro bando al que se acusa vagamente de ser culpable de lo que está sucediendo. Pero sabemos que no es así, no es el otro bando, está todo corrupto. No hay afiliaciones que parezcan más buenas que otras, solo hay brutalidad y una violencia innecesaria. No hay indicaciones de que las cosas mejorarían si nuestro grupo -es decir, el grupo al que seguimos en la película- ganara ni perdiera, es todo muy desolador. Por esto y otros motivos, Beasts of No Nation no es muy fácil de ver. Mirarla es acercarse a una realidad que es en extremo desalentadora, es pasar un poco más de dos horas en un estado de angustia e indignación, un recordatorio de miles de vidas vividas en otra parte del mundo, en donde la televisión es de imaginación, una carcasa sin pantalla, una ficción. Esto también es una ficción, pero lamentablemente, es mucho menos ficción de lo que nos gustaría. Pero no desesperen, quizás no todo esté perdido. ¡A mirarla!

Veredicto: 8/10
IMDb: http://www.imdb.com/title/tt1365050/

El efecto “Making a Murderer”

Siempre me interesaron los documentales que buscan dar a luz injusticias indignantes. Nunca voy a olvidar el efecto que tuvo ver la trilogía de HBO Paradise Lost y el documental West of Memphis sobre el caso de los West Memphis Three, tres adolescentes de Arkansas que fueron brutal e injustamente condenados sin pruebas certeras por un crimen que no cometieron. Y cómo olvidarme de The Jinx, también de HBO (másters en este tipo de contenidos), que me presentó al verdadero Robert Durst, el personaje más espeluznante del 2015.

Lo importante de estas docuseries es que hacen más que abrirnos los ojos ante las injusticias y la discriminación de clases de Estados Unidos. Su importancia radica en el efecto que tienen sobre todos nosotros (la audiencia), y en el potencial que tienen para revertir las injusticias. Tal fue el caso de los West Memphis Three, que gracias a la difusión de los documentales de HBO recibieron el apoyo de miles de personas (¡incluyendo Peter Jackson!), que se ocuparon de probar la inocencia de los condenados, al financiar investigaciones independientes, y documentar todo audiovisualmente hasta el momento en que aquellos tres adolescentes ya convertidos en hombres fueron liberados luego de 18 años. También tenemos el caso de The Jinx, cuyo final à la Los sospechosos de siempre tuvo repercusiones legales al presentar una evidencia clave para el caso. Estos dos ejemplos demuestran el poder que tiene un documental de investigación hoy en día, la llama que prende el fuego que es la opinión pública, así como ilustran el peligro que implican los medios de comunicación, que lanzan titulares amarillistas como verdades irrefutables.

Tal es así que seguro en las últimas semanas leíste algo sobre lo controversial que es la nueva serie documental de Netflix Making a Murderer. No, no es de esos típicos documentales de Discovery sobre cómo un niño se convirtió en asesino (aunque, juzgando por el creepy poster, podría serlo perfectamente). A pesar de que todo gira alrededor del caso (o casos) de Steven Avery, lo que se analiza en realidad es la falla detrás del sistema judicial estadounidense, repleto de parcialidades y sentencias sin evidencias.

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Moira Demos y Laura Ricciardi filmando a la familia Avery

Filmada en un período de diez años, Making a Murderer es la creación de Laura Ricciardi y Moira Demos, estudiantes de Columbia University en el momento en que comenzaron la producción. Ellas se toparon con el caso de Steven por la cobertura que tuvo su segundo juicio. Al comienzo, buscaban simplemente documentar el desarrollo del juicio pero fueron tales los giros inesperados que iba teniendo el caso que decidieron iniciar una investigación audiovisual y remontarse a los inicios de la relación entre el acusado y la policía, la clave para entender el desarrollo del caso.

Si querés entender un poco más sobre por qué esta serie atrapó a las audiencias mundiales con una historia que cortó con el espíritu navideño, a continuación te dejamos una serie de claves sobre “el tema del año” (¿o es muy pronto para predecirlo?).


Steven Avery pasó 18 años en la cárcel por un crimen que no cometió.
El protagonista (por así decirlo) viene de una familia que podría ser considerada como white trash. Se dedican a vender partes de autos, cometieron varios delitos y siempre fueron vistos como parias por la comunidad en la que viven (Manitowoc, Wisconsin). Ya desde joven Steven tenía problemas con la ley: fue sentenciado por robo, por maltrato animal y por querer atropellar a su prima (pareja de una importante figura de la policía). Pero fue en 1985 cuando condenaron a Avery a 32 años en prisión por agresión sexual e intento de homicidio.

En este primer caso (centro del primer episodio) ya se pueden ver las primeras demostraciones del sucio comportamiento de la policía de su condado y de la poca importancia que le da el sistema a la falta de evidencias. Fue el típico ejemplo de “él dijo, ella dijo”, y el jurado decidió confiar en la versión de la víctima, a pesar de que Avery tuviera más de 15 testigos que respaldaban su coartada.

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Steven Avery

18 años después, se presentó evidencia de ADN que lo exoneraba, y fue puesto en libertad.
Una clínica legal sin fines de lucro llamada The Innocence Project tomó el caso de Avery, gestionó una serie de investigaciones y consiguió evidencias de ADN que no solo exoneraban al acusado, sino que indicaban a un conocido agresor sexual de la zona.

Una vez en libertad, Avery se convirtió en una especie de héroe, un sobreviviente del sistema corrupto, y comenzó a codearse con gente de poder e influencia. Sin embargo, y lo que es bastante entendible, su relación con la policía seguía complicada.

 

Por su condena, Steven Avery inició un juicio contra su condado y varios de los oficiales relacionados a su caso.
A pesar de mostrarse como una persona indulgente, Avery no tuvo misericordia con quienes se aseguraron de ponerlo y mantenerlo preso. Por eso, denunció por 36 millones de dólares a su condado y a varios de los oficiales a cargo. Durante este proceso, se tuvieron que realizar complejas investigaciones y tomar testimonios, lo que puso a los implicados un poquito nerviosos.

 

Mientras se desarrollaban las investigaciones para el juicio, desaparece Teresa Halbach.
En octubre del 2005, dos años después de haber sido puesto en libertad y en medio del proceso de investigación interna de la policía, desaparece Teresa, una fotógrafa que trabajaba para una revista de autos. Lo llamativo del asunto es que fue vista por última vez en el terreno de autos de Steven (el mismo día que desapareció tenía que ir a sacar fotos de un auto que él tenía a la venta).

La coincidencia era insólita, y nada apuntaba a él hasta que un grupo de búsqueda de Teresa encontró su auto en el terreno de Avery. Acto siguiente, los oficiales registran e inspeccionan la propiedad durante más de una semana, “encuentran” evidencias, lo detienen y se inicia un nuevo juicio, cargado de pruebas alteradas, falsos testimonios y claros indicios de que la policía de Manitowoc buscaba incriminarlo.

 

Brendan Dassey, el sobrino de Steven, se declara cómplice
Como si ya no tuviéramos suficientes elementos cinematográficos, el caso da un giro inesperado cuando el sobrino de Steven admite que lo ayudó a violar, asesinar y quemar a Teresa Halbach. Hay que tener en cuenta que Brendan era un adolescente de 16 años con problemas de aprendizaje, y que fue interrogado muchas veces sin su abogado presente. Es muy triste cuando vemos las grabaciones de los deplorables interrogatorios que le hacen, donde los investigadores utilizan todo tipo de truco psicológico para sacarle una confesión, que más tarde sería considerada por la fiscalía y el jurado como la verdad.

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Brendan Dassey

¿Cómo fueron declarados?
En el 2007, Steven Avery fue sentenciado a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional. Brendan Dassey también fue sentenciado a cadena perpetua, con la posibilidad de libertad condicional en el 2048.

La corrupción e injusticia del sistema judicial estadounidense (un poco irónico, ¿no?) es retratada de una forma que nos resulta familiar, al presentarnos el caso como si estuviéramos frente al típico thriller de conspiración en donde el insignificante ciudadano pelea contra el sistema corrupto con las mínimas chances de salir triunfante. Es esta búsqueda por generar empatía lo que no me convence de Making a Murderer, que se concentra ciegamente en el Steven víctima y obvia bastante su pasado criminal, una de las principales críticas que han recibido las creadoras. Por otro lado, el fiscal del caso argumentó que se omitieron pruebas relevantes que presentó la fiscalía (podés ver algunas acá). Es entendible que no se incluya toda la información de un juicio, pero considero que obviar información le quita credibilidad al producto final.

A pesar de la corrupción que rodea el caso contra Steven Avery, en realidad no se puede establecer su inocencia con la total seguridad, y es aquí cuando la gran falla del sistema judicial se hace presente: el jurado. Es en esta falta de conclusiones que uno puede entender la presión de uno de sus miembros, ante el dilema de mandar a la cárcel a una persona que quizás sea inocente o dejar en libertad a un posible asesino. Pero en definitiva, lo que se merecen Steven Avery y Brendan Dassey es la posibilidad de un nuevo y justo juicio, limpio de los dudosos personajes que protagonizaron los anteriores.

A casi a tres semanas de haberse estrenado, continúan las shockeantes repercusiones. Por un lado están las numerosas peticiones online relacionadas a la causa: en Change.org hay más de 350 mil firmas para liberar a Steven Avery y más de 55 mil para liberar a Brendan Dassey. Por otro lado, los de Anonymous afirman haber encontrado evidencias a favor del condenado. Y en un giro gracioso de este asunto, los abogados defensores se convirtieron en sex symbols. Pero quizás una de las declaraciones más trascendentes es que un miembro del jurado comentó que él y otros más en su posición consideraban inocente al acusado pero lo condenaron por miedo a que sus vidas corrieran peligro.

Condimentado por teorías conspirativas, personajes despreciables y una narrativa adictiva, hay un una pregunta clave que no contesta Making a Murderer para evitar convertirse en la película whodunnit que todos quieren ver: ¿quién asesinó a Teresa Halbach?

Veredicto: 8/10
IMDb: http://www.imdb.com/title/tt2802850/