Current Mood: aproximaciones a la justicia.

Imaginate que vos no fueras vos. Imaginate a vos mismo desprovisto de todo lo que te hace vos, pero consciente; imaginate en un estado pre-nacimiento, pre-conocimiento de las circunstancias en las que vas a llegar al mundo, circunstancias sobre tu propia identidad: ¿vas a nacer mujer, hombre, ninguno de los dos? ¿Vas a ser blanco, negro, vas a nacer en una familia estrictamente musulmana, o en una familia atea? ¿Vas a nacer rodeado de seres que te quieren o de seres que te desprecian? ¿Vas a nacer en un país pacífico y próspero o en medio de la guerra? ¿Vas a nacer con alguna discapacidad o quizás con un talento excepcional o quizás con una inteligencia promedio? ¿Vas a nacer en un barrio en que te da miedo salir a la calle? ¿Vas a nacer pobre o rico?  En fin, imaginá las circunstancias de tu nacimiento como una lotería, no tenés la menor idea de lo que te va a tocar. En otras palabras, imaginate que tu futuro está oculto por un velo de ignorancia. Así, en ese estado, preguntate, ¿en qué tipo de sociedad te gustaría nacer si no pudieras adivinar tus circunstancias? El velo de ignorancia nos obliga a observar a nuestra sociedad desde un punto de vista objetivo, sin los prejuicios que salen de nuestras circunstancias particulares. Ahora, vista así, ¿qué cambios le hacen falta a la sociedad para que no te dé miedo la lotería de tu nacimiento?

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Current Mood: de la ansiedad y la abundancia de opciones

La ansiedad puede compararse al mareo. Aquel que por casualidad se encuentre mirando hacia el ancho abismo se mareará. Pero, ¿cuál es la razón para esto? Está tanto en su propio ojo como en el abismo, porque supón que no hubiera mirado hacia abajo. Es así como la ansiedad es el mareo de la libertad, que emerge cuando el espíritu quiere proponer la síntesis y la libertad se asoma al abismo hacía su propia posibilidad, echando mano de la finitud para soportarse a sí misma. La libertad se rinde ante el mareo. En ese preciso momento todo ha cambiado, y la libertad, cuando vuelve a surgir, se encuentra con culpa. Entre estos dos momentos está el salto, que ninguna ciencia ha explicado y que ninguna ciencia puede explicar. Aquel que se vuelve culposo en la ansiedad se vuelve tan ambiguamente culposo como es posible volverse.

-Søren Kierkegaard, El concepto de la angustia

Catch the Wormhole of 3:45 PM

Eugenia Loli – Catch the Wormhole of 3:45 PM

Todas estas opciones tienen dos consecuencias negativas en la gente. La primera, paradójicamente, es que produce parálisis en lugar de libertad. Con todas las opciones que hay para elegir, se torna difícil elegir lo que sea. (…) La segunda consecuencia es que incluso si logramos superar esa parálisis y tomamos una decisión, vamos a terminar menos satisfechos con el resultado de nuestra decisión que si hubiéramos tenido menos opciones de las que elegir. Hay muchas razones que explican esto. Una de ellas es que de todas los aderezos de ensaladas que hay para elegir, si comprás uno, y no es perfecto -¿y qué aderezo de ensalada es perfecto?-, es fácil imaginar que podrías haber tomado una decisión diferente que hubiera sido mejor. Y lo que sucede es que esta alternativa imaginada provoca que te arrepientas de la decisión que tomaste, y este arrepentimiento reduce tu satisfacción con la decisión que sí tomaste, aunque haya sido una buena decisión. Cuantas más opciones haya, es más fácil arrepentirse de cualquier cosa que pueda ser decepcionante de la decisión que sí tomaste.

Barry Schwartz: La paradoja de elegir

Fargo – Temporada 2 (2015)

Si sos como yo, estás cada vez más fascinado con la calidad de la programación que nos ofrece esta época que muy acertadamente fue bautizada “La era de oro de la televisión”. Es fácil reconocer sus comienzos en uno de los canales que empujó los límites de lo que se podía hacer en la pantalla chica: HBO y su serie estrella Los Sopranos. Pero como toda corriente propiamente dicha, esto fue simplemente el comienzo de una época que todavía se encuentra en pleno auge; productores, directores, escritores, actores y demás artistas vieron el potencial no explotado que tenía la tv y comenzaron a desarrollar obras que rivalizan con las del cine y otras formas de arte más respetadas; tanto es así que ya nadie se consideraría desprestigiado si, por ejemplo, pasara de ser un actor de cine a trabajar en la tv, porque la tv ahora es un lugar donde pasan cosas buenas.

Una de estas es, sin lugar a dudas, la serie de antología Fargo. Cabe comenzar con dos comentarios: ¿qué es una serie de antología? Son aquellas series que no tienen continuidad de temporada a temporada, sino que presentan una historia serializada en capítulos pero cuya historia culmina en el período que dura una misma temporada (otros ejemplos son American Horror Story True Detective). Lo segundo es que Fargo es también el nombre de una película de 1996 de los hermanos Coen. ¿Tienen relación? Sí, y no. Lo fantástico de la serie es que lo que preservan de la película es más a nivel de estilo, estética, atmósfera y humor, y no necesariamente a nivel de trama. Admito que la primera temporada de Fargo tiene alguna otra cosa más que se relaciona con la película (sin dejar de ser nunca una obra que funciona perfectamente al margen de esta), pero esta vez nos concentraremos en la segunda temporada que finalizó hace poco, por supuesto sin entrar en territorio de spoilers.

FARGO -- Pictured: (L-R) Ted Danson as Hank Larsson, Patrick Wilson as Lou Solverson. CR: Chris Large/FX

Los primeros episodios nos presentan a los diversos personajes y nos ubican a finales de la década de los 70 en una zona que abarca los pueblos de Luverne, Minnesota, Fargo, Dakota del Norte y Sioux Falls en Dakota del Sur. En Fargo conocemos a la familia Gerhardt, una familia de mafiosos que domina el área y consiste del patriarca con su esposa y sus tres hijos varones (algunos también con hijos propios). Descendientes de alemanes y fieles a la institución de familia como vehículo para realizar sus actividades criminales, los Gerhardts serán una de las principales fuentes de la violencia que se dará en la serie. Floyd (una fenomenal Jean Smart) tendrá dificultades para controlar a sus impulsivos hijos, en particular al hijo mayor, Dodd, un tipo machista y brutal ayudado por su leal soldado indio Hanzee, y esto traerá consecuencias fatales para todos.

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Por otro lado tenemos a los Blumquists, que consisten de la pareja de Ed (Jesse Plemons, también como conocido como el Todd de Breaking Bad, pero tan fantásticamente maravilloso que si no fuera por su look casi albino, sería irreconocible como personaje) y Peggy (una Kirsten Dunst más gordita en lo que es mi papel favorito que haya hecho hasta el momento). Ed es un ayudante de carnicero y Peggy trabaja en una peluquería. Ed es un tipo sencillo, bueno, familiero y trabajador; Peggy es… muchas cosas, el arco de su personaje es una de las cosas más interesantes que tiene la serie, pero bastará decir con que al comienzo es una mujer fantasiosa, excéntrica (más en el sentido de loca que en el de bizarra) y, podría decirse, determinada. Tiene la mala fortuna de estar en el lugar y momento equivocados, como era necesario que sucediera, y su vida tranquila se ve indefectiblemente interconectada con la de los Gerhardts, que tras un accidente buscarán venganza contra ella. Ya el contraste entre las vidas y las personalidades de los Gerhardts y los Blumquists, que de repente se ven enfrentados, es en sí mismo algo fascinante de ver. Pero además, el guión se desarrolla con tanta inteligencia que los eventos que se suceden son a la vez impredecibles e inevitables, logrando así, a mi entender, un suspenso de la más alta calidad.

FARGO -- Pictured: (l-r) Kirsten Dunst as Peggy Blumquist, Jesse Plemons as Ed Blumquist. CR: Chris Large/FX

Pero esto no es todo, ¿dónde tenemos a nuestros buenos oficiales de la ley ahora? La temporada 2 de Fargo nos presenta a dos excelentes personajes: Lou Solverson, a quien recordarán de la temporada 1 como el padre de Molly, y el sheriff Hank Larson (el encantador Ted Danson), quien a su vez es suegro de Lou. Lou, interpretado por Patrick Wilson con adorable solemnidad, recién vuelto de Vietnam, se ve enfrentado a una nueva guerra territorial y a un nivel de violencia que jamás se hubiera imaginado en su pequeño pueblo. Porque además del enfrentamiento entre los ya mencionados, tenemos otra guerra contra otra mafia de la ciudad de Kansas, que busca expandir su territorio. Como verán, la trama es súper intrincada, pero la escritura es tan buena que ninguna parte es descuidada, y todo funciona en tantos niveles que muchas veces adquiere dimensiones novelescas. Sobre lo que veníamos hablando, por ejemplo, cabe resaltar el interesantísimo contraste entre la familia mafiosa de los Gerhardts y el “sindicato” de Kansas, que abandona el arcaico sistema familiar y pasa a tener una organización corporativa. De esta parte de la historia, además, se desprende uno de los personajes más interesantes de la serie: Mike Milligan (un fascinante Bokeem Woodbine de cuya voz me enamoré por completo), un tipo en extremo carismático, un personaje muy Coen, instantáneamente icónico, con un repertorio de citas inagotable y un sentido del estilo impresionante. Mike es el encargado de acabar con los Gerhardts y consolidar la expansión del sindicato en Fargo, pero claro, cuando aparece en escena se encuentra con que hay varias complicaciones por la vuelta.

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Por supuesto que todo lo que vengo contando apenas roza la superficie y lo meramente anecdótico no es ni una décima parte de las cosas maravillosas que Fargo tiene para ofrecer. Para empezar, es muy graciosa; claro, tiene ese sentido del humor bien Coen y muy negro que no es para todos, pero para los que sí lo disfrutan, es un placer. La fotografía es hermosa, las imágenes que se alternan en la pantalla son maravillosas, tanto por la calidad de la dirección de arte (y la genial recreación de época), como por la belleza natural de los paisajes blancos o lo poético de las numerosas escenas de violencia. El recurso de la pantalla partida no me convencía mucho al principio, pero logré acostumbrarme y hasta apreciarlo. Hay algo en la combinación de estos elementos, o quizás en otra cosa que no alcanzo a nombrar, que hace de Fargo algo tan especial. Es prender la tele y ver apenas 5 segundos de cualquier episodio para reconocerla al instante; tiene una atmósfera tan particular, una identidad tan única e irreemplazable. Está en la forma en que hablan sus personajes, en su sabiduría folclórica, en sus momentos absurdos, en su violencia inesperada, en sus chistes que nos hacen sentir incómodos e inapropiados, en la fuerza de sus personajes, en la intensidad de su narración.

Se me ocurren muchas cosas para describir cómo se siente la temporada 2 de Fargo en su totalidad, por momentos alcanza los niveles de una tragedia shakespeariana, no solo por la cantidad de muertes sino por el carácter fatídico de los arcos dramáticos de nuestros protagonistas. Por otro lado podemos distanciarnos de los personajes y apreciarlos como símbolos y metáforas, del sueño americano, de los valores tradicionales, del advenimiento de una nueva era del capitalismo. O quizás debamos resignarnos a una filosofía del absurdo -hay un personaje notoriamente obsesionado con Camus- y evitar encontrar significados donde no los hay. Pero el hecho de que siquiera podamos conjurar cualquiera de estas cosas sin demasiado esfuerzo habla de lo magistral de la serie. Sobre mí debo admitir que soy bastante sentimental y el componente emocional es fundamental para que disfrute cualquier obra plenamente; Fargo, como los paisajes nevados en donde se lleva acabo, es una serie fría, pero lo que en la temporada 1 fue una de las pocas cosas que me impidió enamorarme por completo, en esta, la frialdad adquiere una dimensión más estoica que desapegada, más melancólica, quizás hasta más filosófica y reflexiva, y quizás por eso logró conquistarme del todo.

Veredicto: 10/10
IMDb: http://www.imdb.com/title/tt2802850/

Cómo ser un estoico según el capo de Marco Aurelio

Se viene un nuevo año, ¿y sabés lo que es perfecto para este momento de transición? ¡Resoluciones! Pero no te voy a recomendar una resolución onda “comer más rúcula” o “ir a correr todos los días a las 6:00 a.m antes de ir al trabajo”, sino más bien una forma de encarar la vida. Pero no te preocupes (?), no la inventé yo, ni tampoco el amigo del que voy a hablar, pero él sí fue uno de sus más importantes discípulos. ¿Quién es él? Marco Aurelio. Ya de pique con ese nombre tenés que saber que es alguna persona importante de Roma, y vas a estar en lo correcto. Marco fue un emperador de Roma, uno de los buenos, pero hoy en día es especialmente recordado por ser un emperador filósofo, porque desde chiquito, a Marco le pintaba vivir bien y para vivir bien primero tuvo que decidir qué es vivir bien. En su vida de estudiante, conoció a Rústico (el “Rusi”), quien fue su amigo y principal maestro en cuanto a todo lo que tenía que ver con el Estoicismo.

El Estoicismo. Me encanta porque “estoico” es un adjetivo súper común que todos conocemos, que básicamente significa que te bancás los trapos y aguantás todas las piñas que te encaja la vida con cara de Clint Eastwood. Pero el Estoicismo era mucho más que eso, y si agarrás las Meditaciones de Marco Aurelio, vas a tener una idea de lo que significaba vivir bajo sus preceptos. Las Meditaciones fueron principalmente escritas en sus campañas de guerra (que fueron muchas y muy duras), y no desde la comodidad de su palacio sino en las carpas como cualquier otro soldado, porque Marco era ese tipo de hombre. En sus escritos, te vas a topar con cosas como superar el miedo a la muerte, vivir de acuerdo con la naturaleza (y por ende la razón), evitar el lujo y la ostentación de todo tipo, pero lo más importante para mí: cómo desarrollar la disciplina para controlar nuestras emociones e impulsos y lo importante de construir un fuerte mundo interno.

ROMAN ART

Pero no hay mejor forma de venderlo que usando sus propias palabras, así que paso a compartir algunas de las cosas que subrayé:

“Comenzá cada mañana diciéndote a ti mismo que te vas a topar con gente entrometida, desagradecida, creída, envidiosa y antisocial. Estas personas son asi porque no saben lo que es el bien y lo que es el mal. El hecho de que alguna gente se comporte como se comparta es inevitable. Desear que esto fuera de otra manera es como desear que una higuera no dé higos.” – O sea, al pedo.

“Así que nunca te vas a destacar por tu ingenio. ¿Y qué? Todavía hay un montón de otras cualidades que cultivar que están en tu poder: sinceridad, dignidad, diligencia y sobriedad. Conducite con autoridad. Mirá todas las cualidades que pueden ser tuyas en este momento.” – Aceptá las cosas que no podés cambiar y copate con las que sí.

“¿Tu pepino está amargo? Tiralo. ¿Te topaste con espinas en tu camino? Girá para otro lado. Eso es suficiente. No preguntes: ¿por qué pasan estas cosas en el mundo?” – No hinches con quejas, aceptá y seguí con tu vida.

“Si te molesta algo externo a vos, el dolor no es por la cosa externa en sí misma, sino por tu actitud hacia ella; tenés el poder de cambiar tu actitud sobre esto en cualquier momento.” – Obvio que esta te suena.

“Pero la muerte, ciertamente, y la vida, el honor y el deshonor, el dolor y el placer, todas estas cosas le suceden igualmente a las buenas personas como a las malas, y son cosas que no nos hacen ni mejores ni peores. Por lo tanto, no son ni buenas ni malas.” – No te compares con otros ni te excuses con pavadas.

“Una persona no puede perder ni el pasado ni el futuro: porque lo que una persona no tiene, ¿cómo podría alguien quitárselo? (…) “Porque el presente es lo único que puede quitársele a alguien, si es cierto que es lo único que tiene realmente, y no se puede perder algo que no tenemos.” – Para más de este estilo: Alan Watts [referencia más adelante.]

“…todas las cosas que ves, cambian inmediatamente y dejan de ser; tené en cuenta la cantidad de cambios que ya has presenciado. El universo es transformación: la vida es opinión.” – BOMBA.

“No actúes como si tuvieras 10.000 años de vida. La muerte se cierne sobre vos. Mientras vivas, mientras esté en tu poder, sé bueno.” – Se picó.

“No dejes que te preocupen cosas futuras, porque llegarás a ellas, si fuera necesario, teniendo la misma razón que hoy en día usás para cosas presentes.” – Así que mejor que cultives esa razón para que dé sus frutitos.

“A menudo me he preguntado cómo es que si todos nos amamos más a nosotros mismos que otras personas, cómo es que le ponemos menos valor a nuestra opinión que a la opinión de los otros. Entonces, si un dios o un sabio se presentase ante un hombre y le rogase que no pensase en nada ni ideara nada que no expresaría tan pronto como lo llegara a concebir, el hombre no podría soportarlo ni por un solo día. Nos importa mucho más lo que nuestros vecinos piensen de nosotros que lo que nosotros pensamos de nosotros mismos.” – Además, le copa mucho el tema de que deberíamos ser capaces, a todo momento, de decir lo primero que se nos pasa por la cabeza sin sentirnos avergonzados, y cuando tenemos pensamientos que nos avergüencen, ahí tenemos que ponernos a pensar y decir, “bueno, ¿qué hacemos con esto?”

Por momentos, las Meditaciones son un poco reiterativas y desordenadas, porque para Marco era más que nada un diario donde escribía lo que se le pasaba por la cabeza, y donde parece recordarse cosas para futuros momentos de necesidad. En realidad es perfecto para tener cerca de una mesa de luz y cazar de vez en cuando, leerte un par de páginas, y quedar en shock con lo incansablemente citables que son cada una de sus oraciones. Pero además, si logramos dejar que alguna de estas enseñanzas se permee por nuestra piel, es seguro que vas a ser mejor persona. Bueno, tampoco es recomendable largar todo a la mierda y convertirte en estoico full time, pero como cualquier otra corriente filosófica, hay que tomar lo que nos guste de ella y descartar lo que no. En lo personal, yo las leí luego de otra gran (y súper complementaria) obra de Alan Watts (“La sabiduría de la inseguridad”), y no te voy a decir que me curaron la ansiedad, pero me ayudaron, y mucho. Así que nada, vos y tu 2016 ven qué hacen.