Discos favoritos del 2016

Me encantan las listas. Me encanta recopilar mis cosas favoritas según distintos criterios. Uno que no puede faltar es catalogar lo mejor de cada año, porque para mí, por ejemplo, es interesantísimo crear un mapa musical de todos los sonidos que coexistieron en el 2016. Esta no es una lista que pretende ningún tipo de objetividad, es una lista de mis preferencias y para los que conocen mi gusto musical quizás sea una lista bastante obvia, pero creo que eso está medio bueno. En fin, concluyo este artículo el mismo día que voy a ir a escuchar a uno de los seleccionados, y encima en mi ciudad natal, ¡mirá que es bella la vida a veces, eh!

PUESTO 10 – Jessy Lanza – Oh No

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Es hora de que Jessy Lanza comience a ser parte de “la conversación”. ¿Qué conversación? No sé, pero siempre hay una conversación y la gente tira nombres pero me parece que el de Jessy Lanza no es arrojado con la frecuencia con que lo merece. Esta es una delicia de pop minimalista, co-producido por Lanza y Jeremy Greenspan de los Junior Boys, quienes claramente están bien en sintonía porque escuchar Oh No de principio a fin pone de manifiesto la increíble cohesión de su sonido, que pasa por temones para bailar y baladas para mecerse mirando al vacío, ambos extremos que no dejan de sentirse como partes de un todo. Oh No no se siente ochentoso como un throwback sino como que estuviéramos viviendo los 80, parte 2 ahora mismo, porque a pesar de recibir inspiraciones musicales de la década, Oh No se siente como pop fresco, gracias a las habilidades de producción de los involucrados y a la voz aterciopelada r&b-esca de Jessy, cuyas letras son directas y lidian muchísimo con la comunicación (o ausencia de esta). A pesar de que Oh No tiene claros momentos destacados, creo que funciona mejor como un todo, y vale la pena entregarse a la historia que nos cuenta Lanza a través de estos 10 exquisitos temas.

Temas favoritos: “It Means I Love You”, “Oh No”, “Going Somewhere”


PUESTO 9 – Nicolas Jaar – Sirens

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Para mí Nicolas Jaar tiene un oído sobrehumano, una capacidad sonora tan imaginativa que combina elementos completamente inesperados de forma tal que cuando los escuchás tal cual los plantea él, de repente te parece que los disonantes sonidos nacieron juntos. Sirens es el segundo LP de este neoyorquino descendiente de chilenos y su sangre chilena parece ser la protagonista de este politizado disco que no por ello deja de tener sus momentos bailables. “Ya dijimos NO pero el SÍ está en todo” puede leerse en la tapa del disco y sentirse en la canción “No”, presentando un mensaje abundantemente claro y directo, que a pesar de inspirarse en la dictadura chilena, creo que nadie nos culparía por extender su significado de desencanto político a otras realidades más globales. Hablando de “No”, una gran compañera del disco y esa canción en particular es la película del director chileno Pablo Larraín que también se llama No, capaz que no viene al caso pero no quería dejar de recomendarla. Pero bueno, así como entendí esta directísima referencia, Sirens es un disco que revela sus secretos a los más atentos y debe ser un campo minado de cosas interesantes (no solo políticas sino musicales) para los que les interesa hacer el trabajo arqueológico. Para mí se siente como un delicioso collage que pone de manifiesto el inmenso talento de Jaar para crear moods y para saltar de piezas intensamente atmosféricas a otras más adrenalínicamente bailables.

Temas favoritos: “No”, “The Governor”, “Killing Time”


PUESTO 8 – Parquet Courts – Human Performance

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Bueno, saliendo un poco de los sonidos más electrónicos, tenemos el quinto disco de la banda indie rock con influencias punkillas Parquet Courts. Son originarios de New York, donde como dicen probablemente si tirás una piedra seguramente le emboques a alguna banducha de varones genérica. Pero justamente si hay algo que no me ocurre con Parquet Courts es que me suene genérica, de hecho me pasa lo contrario: a pesar de que no tengan un sonido súper peculiar, hay algo que me llama la atención de inmediato, serán esos momentos Velvet Undergroundescos (hola “One Man, No City”), será ese sentido del humor bien seco…, qué será, será. Me pasa que cuando siento que una canción va a caer en la típica, algún sonido sale a rescatarla (como los maravillosos riffs de “Dust” o “Paraphrased”) o la letra de Savage pega especialmente fuerte y se disipa cualquier sensación de been there, done that. Y hablando de las letras de Savage, probablemente sea ese el aspecto a destacar de la banda: ingeniosas, inteligentes, a menudo graciosas, repletas de excelentes observaciones y con una clara vibra existencial, es realmente un desperdicio escuchar el disco sin prestarle atención al talento de liricista de Savage. En definitiva, el nuevo disco de Parquet Courts es perfecto para el millennial ansioso y existencialista que vive en nosotros.

Temas favoritos: “Dust”, “Human Performance”, “Berlin Got Blurry”


PUESTO 7 – Kanye West – The Life of Pablo

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Yo qué sé, a esta altura tengo un poco de ganas de que Kanye haga un disco bien pedorro así lo dejo de escuchar por un tiempo porque eso de separar al arte del artista se pone bien complejo con este loco, pero bueno, por otro lado no me querría perder genialidades como terminan siendo sus discos, The Life of Pablo no siendo una excepción por supuesto. Lo primero que me llamó la atención de este disco fue la riqueza de sus samples, a mí me metés Goldfrapp, Nina Simone y Barbara Tucker en un mismo disco y un poco me pira la bocha sí, sin contar las decenas de otros que suenan preciosos y que ni conozco, porque claramente la biblioteca musical de Kanye es descomunal. En fin, pero además de esto, es un álbum divertido, empieza con quizás la canción más solemne -pero sumamente conmovedora- del disco, pero luego se estalla en momentos de humor (“I Love Kanye”, o seaaaa) y temas bien bailables (quizás me entró más fuerte por la cantidad de sabores house que tiene). A veces se siente un poco abrumador, hay TANTAS cosas, tantos detalles, tanto recorte y pegue, pero Kanye hace que funcione. Es una especie de relajo con orden y no tengo ningún problema con eso. Muchas de las letras lidian con la fama y la figura de Kanye, incluso en tercera persona, pero también tiene momentos de vulnerabilidad muy lindos, reflexiones sobre su familia y amigos, es más, parece haber un corte luego de “I Love Kanye” donde estas reflexiones se hacen más persistentes, creando una armonía bastante interesante en el disco. Y tras escucharlo una vez más mientras escribía estas breves palabras me arrepiento de mi comentario inicial, no quiero que Kanye deje de hacer discos buenos, la pérdida sería demasiado fuerte.

Temas favoritos: “Fade”, “No More Parties in L.A.”, “Waves”


PUESTO 6 – Lucy Dacus – No Burden

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Los que me conocen dirían que esta música es re yo y estarían en lo correcto, después de todo esta es la primera de 3 minitas cantautoras medio indie que van a aparecer en esta lista, pero bueno, todos tenemos un punto débil y este es el mío. ¿Pero cuál es la diferencia con las otros dos? Lucy Dacus tiene una dulzura bastante especial, está en su placentera y melódica voz, está en sus inteligentes y graciosas letras con un tono de sutil burla, está en su música que te envuelve como una frazada en invierno (a mí también me asqueó un poquito la imagen, sí). Me gusta que tenga poco de estrella de rock, es más bien un “no sé, hice estas canciones y ta, las vine a cantar si les parece bien” y creo que esa actitud interactúa muy bien con la música que produce, incluso el título del álbum lo confiesa, no quiere ser una carga para nadie. Y así, despojada de esas presiones, viene con sus ingeniosas observaciones de lo mundano y el comportamiento humano que elevan al álbum a algo verdaderamente hermoso. En la canción que abre el disco, “I Don’t Wanna Be Funny Anymore”, habla de lo difícil que es salir de las casillas en que nos meten nuestros conocidos, en “Strange Torpedo” describe a ese amor destroy que todos tuvimos alguna vez (“I thought you’d hit rock bottom, But I’m starting to think that it doesn’t exist, Cause you’ve been falling for so long, And you haven’t hit anything solid yet) y luego está el verso que reaparece en más de una canción, “Without you I am surely the last of my kind”. En fin, quizás sea un disco intrascendente para la mayoría de ustedes, pero si comparten mi gusto por estas chicas que escriben y cantan de maravilla, es una gran adición a la colección.

Temas favoritos: “Strange Torpedo”, “I Don’t Wanna Be Funny Anymore”, “Map On A Wall”


PUESTO 5 – Rihanna – ANTI

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Capaz que este es el disco más punk de la lista, el claro sonido del “me chupa un huevo”. A Rihanna le dejó de importar todo y a cambio nos regaló esta maravilla de su discografía. Comienza con la simple genialidad de “Consideration”, en la que declara de primera que tiene que hacer las cosas a su manera y que a su vez nos va a cubrir todo con glitter, ¡compro! ANTI tiene algo para todos los gustos, sus ritmos y melodías fluctúan sin ningún tipo de vergüenza pasando por delicias r&b-escas (“Needed Me”), dancehall (“Work”), covers psicodélicos (“Same ol’ Mistakes”), más Popescas (“Never Ending”), old school doo-wop (“Love On The Brain”) y baladas de piano (“Close to You”). En sus letras, RiRi balancea su seguridad en sí misma con momentos de vulnerabilidad a la perfección, permitiéndole a su voz brillar en los diferentes estilos que domina tan bien. ANTI es un disco que no aburre, además del dinamismo de su construcción, simplemente tiene demasiados puntos altos, demasiadas canciones que compiten la una con la otra para ver cuál será la favorita del momento, así que cada instancia de escucharlo es una nueva oportunidad para redescubrirlo.

Temas favoritos: “Consideration”, “Love On the Brain”, “Needed Me”


PUESTO 4 – Solange – A Seat at the Table

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Parece imposible hablar de este disco sin hacer una mención a la hermana mayor de Solange, nada más y nade menos que Beyoncé, cuyo álbum Lemonade fue adorado por tanto fans como críticos, pero que para esta humilde comentadora, fue inferior a la belleza que produjo su hermana menor en el mismo año. A Seat at the Table se siente tan absolutamente sincero, relevante y por sobre todas las cosas, tan bello, que siento que merece puntos extra por lograr ser un testamento de empowerment de género y raza que no busca llegarnos por el lado de la protesta vociferante o de los ritmos abrasivos, sino que nos habla desde un estado de introspectiva reflexión y vulnerabilidad hermosa. Y aunque esa exploración tiene significados culturales globales, Solange focaliza su perspectiva a través de una mirada personal, armando el disco alrededor de interludios de miembros de su familia y amigos; estos interludios están tan bien posicionados que generan una continuidad súper interesante para quien escucha el disco de principio a fin (¡como corresponde!) Su voz es de una dulzura que jamás se torna melosa y el disco está lleno de melodías y armonías que se derriten en tus oídos (perdón, no es un buen día para construir imágenes, se ve). En conclusión, A Seat at the Table es un disco que ofrece la triple genialidad de destacarse en términos de politización, personalización artística y musicalización, ¿qué más querés?

Temas favoritos: “Cranes in the Sky”, “Don’t Touch My Hair”, “Borderline (An Ode to Self Care)”


PUESTO 3 – Radiohead – A Moon Shaped Pool

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De este disco escribí cuando salió, concluyendo “Para los que ya amábamos a Radiohead, es una gran adición a su discografía, llena de momentos memorables. Y para los que todavía no se habían enamorado de la banda, creo que es una excelente introducción, y qué envidia me daría tener toda la discografía vieja para escuchar por primera vez. Es un disco lleno de palpables vulnerabilidades, que muestra a las estrellas de la banda todavía en el pico de su talento creativo, tanto a nivel lírico y vocal como a nivel instrumental. Un disco no, un discazo.”

Temas favoritos: “Daydreaming”, “True Love Waits”, “Present Tense”


PUESTO 2 – Mitski – Puberty 2

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Ay, amigos, no saben lo que me costó elegir entre este y el disco siguiente para puestos uno y dos, ambos son tan increíbles y tan yo que me costó un montón, así que espero que entiendan que los amo a los dos con pasión. Mitski, ay, Mitski. Esta cantautora de ascendencia japonesa y yanqui es todo lo que está bien en el mundo. Este es un disco que me hace sentir adolescente. ¿A qué me refiero con esto? Es de esos discos que quiero memorizar todas las canciones y cantarlas en mi cuarto con dramatismo, es un disco que me da ganas de rasgarme la ropa y tirarme al piso de rodillas, agitando la cabellera para todos lados, no sé si sentirán identificados con esas sensaciones, pero hace mucho que no me pasaba con esta intensidad. No, no hay ningún tema que no me guste. Es un disco puro, un disco que nace de este angst no ya adolescente porque estamos grandes, pero de esta nueva oleada de angst de esta edad que debería ser adulta pero no se siente del todo adulta. Tiene distorsión y tiene una clara inspiración noventosa, de garage, del indie cuando ese término todavía no existía, cuando no se lo tiraba a cualquier banda que salía apenas del mainstream, del indie bien primitivo, y esa música es acompañada por la inigualable voz de Mitski que a mí me pega directo en el pecho y parece estar rogándome que la cante con ella, como si sus letras fueran también mis letras. Lo único que no me gusta del disco es que no es más largo, pero a su vez, esa sensación de que te dejen con ganas de más es un impresionante logro en sí mismo. En fin, realmente estoy tan obsesionada con este disco al momento de escribir esto que siento que no puedo escribir nada que no sea fangirlismo al extremo, así que, les pido simplemente que lo escuchen e intenten no rasgar sus vestimentas, besis.

Temas favoritos: TODOS, bueno “I Bet On Losing Dogs”, “Fireworks”, “Your Best American Girl”


PUESTO 1 – Angel Olsen – MY WOMAN

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Cerrá y vamos. En el 2014 descubrí a Angel Olsen con su disco anterior Burn Your Fire For No Witness e instantáneamente se convirtió en una de mis nuevas favoritas junto a Courtney Barnett y Julia Holter. Una vez dije que entre esas tres, me quedaba con Julia Holter en términos de composición, con Courtney Barnett en términos de letras y con Angel Olsen en términos de voz, pero este nuevo disco de Olsen quiere hacerse con el primer puesto en las tres categorías, chicos. MY WOMAN es un disco completamente realizado, es una obra perfecta en la que Olsen muestra todas sus facetas y sus innumerables talentos. Me gusta que la construcción del disco parece estar más o menos dividida en dos partes, la primera un poco más alternativa y movidita y la segunda considerablemente más folk y lenta, aunque ambos lados tienen tintes del otro. MY WOMAN también tiene altos contenidos de empowerment pero no es un disco politizado, es un disco súper personal que habla de la experiencia de Angel Olsen como mujer y es a través de esa extrema personalización en la que Olsen se posiciona como autora que nosotros podemos conectar con el disco, porque su introspección es tan precisa que logra una universalización de sentimientos muy linda. Afortunadamente para todos los románticos en nosotros, si bien el disco de Olsen habla de la experiencia de ser Angel Olsen, el amor es un gran protagonista, Olsen acá se perfila a sí misma y a su individualidad a través de su relación con el amor y cómo lidia con este sentimiento y sus desafíos. Y por supuesto, al comando de este liricismo está la incomparable voz de Olsen que parece arrancada de otra época. Este disco sigue probando por qué aquella vez destaqué su voz sobre mis otras favoritas del momento, es realmente exquisita en todas sus modalidades y al menos a mí, me transporta a otro plano en el que por unos segundos parecería no existir nada más.

Temas favoritos: “Sister”, “Woman”, “Not Gonna Kill You”

Casi casi entran al top: Blonde de Frank Ocean, Hopelessness de ANOHNI, The Colour in Anything de James Blake, Take Her Up To Monto de Roísín Murphy, I, Gemini de Let’s Eat Grandma.

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Primal Scream: Chaosmosis (2016)

2016 viene siendo el año de Screamadelica. A lo mejor es porque estamos en el aniversario 25 de su lanzamiento, pero ni el público ni los críticos pueden superar la adicción que les genera el disco más droga de la historia. Y los entiendo, porque yo también caí en la obsesión. Pero en el 2016 se tendría que haber hablado un poco más sobre lo último de Primal Scream: Chaosmosis. El problema es que el grupo escocés sufre la maldición, como les sucede a otras bandas, de ser siempre comparado con su mejor trabajo. Eso es lo que le pasa con Chaosmosis. Su onceavo álbum tiene casi todo para ser un éxito pop: ritmos bailables, coros pegadizos y anticipadas colaboraciones con princesas semi-indies. Y si bien logra que movamos el esqueleto, al disco le falta la energía que caracteriza a la banda, la que la hace una de mis favoritas a la hora de estimularme con música.

Pero con Chaosmosis Primal Scream se queda a media potencia. El acid house y punktronica que supo abanderar le abren paso a un dance pop más domado, acompañado de un cambio en la lírica de las canciones. Es que a pesar de que ya hace un tiempo que están limpios de drogas, el tema sigue latente, ya sea con analogías o reflexiones directas. Las letras reflejan un cambio de perspectiva de Bobby Gillespie, que se demuestra más introspectivo y pesimista. Quien nos enamoró con sus representaciones de viajes ácidos (como en “Higher Than the Sun”), ahora nos da una reflexión consciente sobre las consecuencias del abuso de sustancias. Es inevitable extrañar los orígenes house de Primal Scream y sus canciones sensoriales, poco digeridas, pero al menos en este cambio vemos que se están arriesgando.

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Ojo, esto no significa que el disco no sea disfrutable. Es más, son los distintos ambientes que crea los que mantienen nuestro interés a lo largo de las diez canciones. Comenzamos con la sensual “Trippin’ on Your Love”, con una instrumentación y coros femeninos (de las casi imperceptibles hermanas Haim) que hacen revivir levemente la energía de amor y paz del Screamadelica. Enseguida, el ambiente cambia a uno mucho más oscuro con “(Feeling Like A) Demon Again” y unos perturbadores sonidos que nos transportan a Japón; no de una forma tan directa como el Visions de Grimes, pero sí con recursos sonoros que asociamos con la cultura nipona, como los de videojuegos o de animés. Pasamos al tercer track, “I Can Change”, un groove que relaja y provoca bailar lentamente; la palabra perfecta para resumirlo es “soothing”. A continuación, tenemos “100 % or Nothing”, la segunda colaboración con Haim, que se destaca del resto del repertorio al tener un poco más de potencia tanto en ritmo como en vocales.

Nos frenamos a la mitad del disco con “Private Wars”, que sirve de intermedio, algo así como “Inner Flight” en Screamadelica, excepto que esta última es una experiencia estética, mientras que “Private Wars” es una especie de lullaby acústica que dan ganas de saltear. Justo cuando estábamos por quedarnos dormidos, el disco nos sacude con “Where the Light Gets In”, una canción que parecería ser más de Sky Ferreira en colaboración con Primal Scream y no al revés. Los sintetizadores setentosos y el coro que hipnotiza hacen de esta una de las canciones dance más cool del año. ¿Será esta unión la versión 2.0 de Gillespie y Kate Moss? Parece bastante obvio después al comparar el video “Where the Light Gets In” con el de “Some Velvet Morning”.

Y como si buscaran romper drásticamente la atmósfera dance pop, se nos presenta “When the Blackout Meets the Fallout”, la más agresiva de Chaosmosis, una referencia directa a la energía frenética del XTRMNTR. A continuación tenemos “Carnival of Fools”, un track extraño, que genera sentimientos encontrados por los cambios en el ritmo y por las distintas texturas que crea el uso rústico de los sintetizadores. Pero antes de que perdamos el interés, tenemos la canción más sensorial del disco: “Golden Rope”. En esta, Gillespie no solo deja de concentrarse en la primera persona sino que también nos devuelve la esencia rock de Primal Scream con la guitarra eléctrica y el dramatismo de gaitas y coros góspel. Finalmente, y como si se tratara de una receta obligatoria de todo cierre de disco, Chaosmosis termina con la melancólica pero bastante bailable “Autumn In Paradise”.

Hay que reconocer la constante búsqueda de Primal Scream por abrir nuevos caminos y despegarse de los géneros que le han adjudicado. Estamos hablando de una banda que tiene más de treinta años y que nunca repitió fórmulas exitosas, como sucede con otras veteranas. Además, ¿por qué Bobby Gillespie seguiría hablando sobre el ácido? Eso sería bastante aburrido (y preocupante). Yo también soy responsable de perpetuar esta constante comparación de Primal Scream con su mejor trabajo, pero eso es lo que pasa cuando sientan la vara tan alto. En Chaosmosis, Gillespie expone su visión de la madurez, y aporta su más que relevante perspectiva sobre el camino que la música dance tiene que seguir hoy en día. Y lo hace con ritmos y momentos que pueden hasta dar piel de gallina.

Veredicto: 7/10
Spotify: https://open.spotify.com/album/1lR4wYAc8boPYQ0nby3X5J

Discos favoritos 2015: Puesto 7

Casualmente yo no conocía al genio de St. Germain hasta el año pasado. Casualmente el año pasado sacó un nuevo disco luego de 15 años de nada. Por recomendación de un amigo, escuché su Boulevard Tourist, discazos que combinan dos de mis géneros musicales favoritos a la perfección: el house y el jazz. ¿Vieron cuando se enamoran instantáneamente luego de segundos de escucha? Así me pasó con St. Germain, y cuando descubrí que tenía un nuevo disco, fue casi como un regalo caído del cielo.

PUESTO 7 – St. Germain – St. Germain

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Para este disco, St. Germain quiso explorar nuevos territorios y hacer algo distinto a lo que venía haciendo. Esta vez, en vez de evocar antros de jazz oscuros en donde salís con los ojos rojos y la voz ronca del humo del cigarro, Navarre (el nombre del productor) nos deleita con paisajes sonoros inspirados en ritmos africanos, particularmente Malí. Es prácticamente un director de orquesta, coordinando músicos maravillosos virtuosos en instrumentos de los que no tenía ni idea, como el balafón y el kora, y la guitarra de Guimba Kouyate, un tipo que conoció explorando la comunidad maliense de París.

Este disco es prueba fehaciente de que a veces un buen productor es el que tiene la visión y la misión clara y les brinda el espacio a otros músicos para construir el camino hacia ella. Creo que Navarre juntó a un grupo excelente de talentos y les permitió brillar, evitando romper la fluidez de sus ritmos. Sin embargo, esto no quiere decir que no se sienta su toque personal. Sigue siendo un as de los loops y tiene un oído increíble y un gusto exquisito, lo que crea temas como el maravilloso “Real Blues”, una especie de catarata de sonidos con ese gustito del oeste africano, pero con un sample blusero de Lightnin’ Hopkins.

En algunos temas más que otros, vuelve a ritmos más houseros, y en mi imaginación es música que puede ser disfrutada tanto por intelectuales fanáticos de radio Babel, como por amantes de la electrónica, bailando sus temas remixados en el momento cúspide de una fiesta de deep house. Al deconstruir las capas de “Sittin’ Here”, por ejemplo, nos encontramos con las vocales preciosas de una cantante maliense y la instrumentalización que mantiene esos ritmos, pero en el fondo es distintivamente house. “Voilá” y “Family Tree” son otras favoritas. En conclusión, es un disco distinto pero fácil de escuchar, cuyo producto final es completamente armonioso y contagioso, especial para cerrar los ojos y transportarte a otro lado.

SPOTIFY: https://play.spotify.com/album/5ckt4gstaOg1VlCqyLtrLT

Viajando con The Chemical Brothers

A pocos días del concierto de The Chemical Brothers en Montevideo, ya se puede sentir esa anticipación que genera la llegada de una banda importante, más si se trata de algo tan diferente a lo que estamos acostumbrados a recibir en esta ciudad. Para ir preparando el ambiente, recordamos algunos de los momentos en el que sus beats e imágenes se unieron perfectamente en viajes audiovisuales difíciles de olvidar. Me refiero a los videoclips, esos que tanto nos gustaba ver en MTV y en los que se invertía en dinero y creatividad back in the good old days.

En aquellos tiempos, el aspecto visual (ya fuera a través de los videos o por la producción escénica) era el que potenciaba la música de los artistas, lo que formaba su imagen y ayudaba a promocionar sus discos, no simplemente shockear, como sucede hoy en día. Si bien esto se daba en todas las escenas musicales, quizás eran las bandas que no tenían a una persona frente al micrófono las que dependían más de la colaboración de otros artistas para transmitir su energía. Y, desde el punto de vista de un director, ¿qué mejor que contar con sonidos electrónicos pegadizos para dejar volar la mente?

Si hablamos de este tipo de contenidos, varios de los de The Chemical Brothers están en la lista de los más experimentales y visualmente estimulantes. Algunos incluso abrieron nuestra mente al mundo de la electrónica y nos mostraron los efectos de las diferentes drogas desde un aspecto puramente sensorial. En definitiva, varias de sus canciones no transmiten necesariamente un mensaje, sino que te invitan a una experiencia que potencia tus sentidos. El viaje (sea cual sea) es el mensaje.

Esa experiencia a la que somos invitados va cambiando. Por ejemplo, no es lo mismo la de “The Test” que la de “The Golden Path”. Sus energías son distintas, la invitación no es la misma. Al igual que las drogas generan sensaciones muy distintas, los videos de The Chemical Brothers presentan un gran abanico de atmósferas. Viajemos, sin necesidad de ninguna sustancia y desde la seguridad de nuestras computadoras, con la siguiente selección de videoclips. 

 

El viaje del trabajo – “The Golden Path”

Director: Chris Milk

¿Quién no se sintió como el protagonista? Más allá de reflejar un sentimiento que tenemos en común varios trabajadores de oficina (el de querer escaparnos a toda costa de las tareas rutinarias y carentes de sentido), transmite esa sensación de querer más de la vida. Este viaje no es producido por algo químico, es el que nos ocasiona la saturación, el automatismo y estrés de hacer las mismas tareas en un mismo contexto, la mayor parte de la semana, una y otra vez.

Y si acaso ya estás muerto por dentro, la dulce voz de Wayne Coyne de The Flaming Lips te ayuda a captar el mensaje positivo del video: todavía estamos a tiempo de mandar todo al carajo.

 

El viaje de la paranoia – “Setting Sun”

Directores: dom&nic (Dominic Hawley y Nic Goffey)

El tema de mujeres que tienen malas experiencias con sustancias se toca en varios clips del dúo. Y si bien tienen similitudes en la narrativa (por ejemplo, en mostrar el punto de vista de la protagonista), el ambiente (y la droga que se sugiere) varía.

“Setting Sun” nos presenta el punto de vista de una persona que está viviendo un estado de confusión en el que no puede diferenciar entre lo que es real y lo que es imaginario. Gracias a recursos como planos subjetivos con movimientos frenéticos y la poca distinción entre la realidad y la fantasía, es que ese sentimiento de persecución y paranoia de la droga se proyectan junto con la canción. Y no olvidemos la aparición de una de las cosas más perturbadoras que te puede suceder: ver a tu doppelgänger, la receta perfecta para una pesadilla química.

Bonus: recordar lo cool que era la estética de la escena rave británica de los noventas.

 

El viaje de la coreografía – “Let Forever Be”

Director: Michel Gondry

No hay nada más que hacer que simplemente hipnotizarse con el increíble trabajo de la coreografía y el montaje. Esta combinación forma una especie de caleidoscopio que refleja de manera hermosa la percepción del sinfín de una vida rutinaria y predecible. 

And how does it feel like to spend a little lifetime
Sitting in the gutter screaming symphony

También es fácil identificarse con el sentimiento gracias a la actuación de la actriz y bailarina Stephanie Landwehr. Incluso si no te llega el mensaje, podés sentir empatía gracias a la forma en que manifiesta lo que está sintiendo.

 

El viaje del director – “Star Guitar”

Director: Michel Gondry

Sí, el viaje nuevamente es de Michel Gondry, la mente detrás de la idea de acompañar una canción compuesta casi únicamente por sonidos con un recurso visual original. ¿Qué se le ocurrió a Michel? A través de una toma continua de la vista de una ventana de un tren, se nos muestra un recorrido que al comienzo parecería ser monótono pero los beats que van apareciendo en la canción intervienen en el paisaje. Un concepto similar al que tuvo con “Around the World” de Daft Punk, pero resuelto de manera distinta.

En “Star Guitar”, cada armonía, ritmo o sonido que se presenta en la canción se ve reflejada en elementos visuales, no a lo Windows Media Player, sino a través de elementos urbanísticos o naturales. Al parecer, las tomas las filmó el mismo Gondry durante unas vacaciones en Francia. Se puede decir que este video es literalmente un viaje, ¿no?

 

El viaje de ser raro – “Hey Boy, Hey Girl”

Directores: dom&nic (Dominic Hawley y Nic Goffey)

Con esta canción es imposible no hacer un video con una energía tenebrosa que lo acompañe. Si bien esta es la clave del video, estamos frente a una historia en la que un elemento tan creepy como el esqueleto humano es la obsesión que ha tenido una mujer a lo largo de su vida.

Lo más atractivo del videoclip es su estética, que muestra a un Londres frío pero cool. Incluso parte de la acción se desarrolla en el mítico club Ministry of Sound. Las apariciones de los simpáticos esqueletos bailando rompen con el tono serio del video y la canción, lo que le quita de cierta manera la turbiedad de lo que está sucediendo.

 

El viaje del ácido – “The Test”

Directores: dom&nic (Dominic Hawley y Nic Goffey)

Este es quizás el video más interesante de analizar, al menos desde el punto de vista semiótico. La cantidad de signos, símbolos y metáforas que se utilizan para reflejar la experiencia que está teniendo una adolescente de ácido, en medio de una fiesta, es impresionante.

Con una canción increíble, destacada sobre todo por el timbre de voz de Richard Ashcroft, el aspecto visual resalta ese viaje que se transmite en la letra, y refleja la introspección del estado.

Pictures and things
That I’ve done before
Circlin’ around me
Out here on the floor
I’m dreamin’ this
And I’m dreamin’ that
Regrettin’ nothin’
Think about that

Si la pregunta es si el video se plantea como una apología a las drogas o hace lo contrario (la letra de la canción parece serlo), es mejor juzgarlo por nosotros mismos. Quizás la cuestión es: ¿está bueno sentir que estás inmerso en las profundidades del océano? ¿Y qué tal la sensación de que te traga una ballena cuando entrás a la fiesta? ¿Y ver las luces del club como medusas fluorescentes? Será cuestión de gustos y de ver si querés pasar el acid test….

Ahora la pregunta es: ¿qué viaje vas tener el martes? You’ve been warned.