Discos favoritos 2015: Puesto 1

Bueno, ¡llegamos al fin al Puesto 1 de mis discos favoritos del 2015! Esta es una artista que descubrí apenas el año pasado pero de la que ya estoy perdidamente enamorada. Lo único que voy a adelantar en este innecesario párrafo de introducción es que tiene TODO lo que quieren las guachas.

PUESTO 1 – Julia Holter – Have You In My Wilderness 

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Lo primero que me fascinó del cuarto disco de Julia Holter es que por momentos parece que se va a entregar a las estructuras típicas de las canciones pop, pero es en ese preciso instante en que Julia parece seguir otro tren de pensamiento y de repente abandona lo que venía construyendo para entregarse completamente a esta nueva sensación y nosotros la seguimos como embobados. Porque son esas transiciones, esos dinamismos de su forma de ver el mundo y sentirlo, lo que les da a cada una de las canciones una sinceridad devastante y una belleza que te estruja el alma. Es como si estuviera dando pinceladas impresionistas con su voz y, afortunadamente, su excelente banda está en completa sintonía con ella, y acompañan cada una de esas pinceladas con las propias, en total armonía.

Su voz es hermosa, de una dulzura y una delicadeza abrumadoras, se siente a la vez frágil pero segura, vulnerable porque es la manifestación de sus estados más interiores, pero fuerte en esa valentía y convicción de querer exponerse completamente a nosotros. Así lo afirma en el título de su álbum, Have You In My Wilderness: quiere darnos la bienvenida, a nosotros como oyentes y a aquellos afortunados a quienes vayan dirigidas las canciones, a su yo sin tapujos, a su yo sin filtros, a su yo más primitivo y salvaje. Pero además de su voz, este disco cuenta con los arreglos musicales más hermosos que escuché en mucho tiempo. Lejos están de los discos anteriores de Julia, donde aún se escuchaba una experimentación que, si bien es siempre interesante, a veces entorpecía el sentimiento. Aquí los arreglos de cada canción están pulidos a la perfección, llenando los espacios que deben ser llenados pero también pausando en los momentos justos, cada canción respira tranquilamente, sin ningún apuro, cada nota y cada instrumento aparece cuando se convierte en inevitable.

En algunos momentos me hace acordar a mi adorada Kate Bush, al principio de “Silhouette”, por ejemplo, y en “Everytime Boots”, y así como hacía Kate, Julia logra adaptar su voz a la atmósfera de la canción, y es simpática y juguetona en algunas como en el comienzo del disco, “Feel You”, quizás la canción más pop de todas, pero que, sin embargo, comienza con unas notas de clavecín; luego en “How Long?” saca a relucir sus graves en unas vocales lúgubres, como de sirena llorando en una roca; y en la jazzera “Vasquez” adopta un tono más pillado; en fin, ya me entienden.

Temáticamente, muchas de las canciones parecen conectadas al agua de una forma u otra, ya sea la lluvia encantadora de “Feel You” u otra lluvia que no llega en “Betsy On The Roof” , una lluvia que se hace desear tanto como “las respuestas” a la desesperada protagonista; “I only swim to you“, exclama en “Silhouette”; luego está la pobre Lucette, varada en una isla; en “Sea Calls Me Home”, los llamados del mar, extendiéndose abierto y libre frente a ella, ¡pero ella no sabe nadar! Sus letras suelen ser enigmáticas, poéticas, con una abstracción que no se refugia en la oscuridad de significados sino en la expresión de un sentimiento, dejando la narrativa en un segundo plano.

Ya debo haber mencionado todas las canciones de alguna forma u otra, es que realmente es un disco perfecto, pero para dejar establecidas mis favoritas voy a seleccionar: “Silhouette” por esa mágica transición que hace en la tercera parte de la canción; “Sea Calls Me Home”, por la claridad de su voz y la declaración “I can’t swim. It’s lucidity. So clear!”, esas ganas de entregarse a pesar del reconocimiento de los miedos que conlleva, un verso cuyas inflexiones cambia maravillosamente hacia el final (¡y ese saxo!); “Night Song”, de la que solo voy a decir que ya no puedo escuchar sin llorar (bueno, voy a decir algo más y es que cuando vi Carol por primera vez, el regreso en el bondi fue en un loop de esta canción, y fue la combinación más maravillosa de cine/música que experimenté en mucho tiempo) y “Betsy On The Roof”, con sus capas de voces y la explosión musical en su clímax.

En conclusión: WOW.

SPOTIFY: https://open.spotify.com/album/1kVTV6AoeMjAOMOJyVfYOl

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Discos favoritos 2015: Puesto 2

La emoción que siento por esta persona es enorme. Recuerdo cuando la descubrí en el 2014 y me obsesioné con lo que para mí fue una de las mejores canciones del año, en la que describe una especie de ataque de pánico con humor ácido, con desgano existencial, con una guitarra medio letárgica y una forma de cantar hablando, que, para toda su aparente falta de convicción, no deja de ser absolutamente contundente y resonante conmigo.

PUESTO 2 – Courtney Barnett – sometimes i sit and think, and sometimes i just sit.Cournetbarnett

Lo ya mencionado sobre la increíble “Avant Gardener” (que era parte de un EP doble que sacó Courtney en el 2013) es también válido para su primer disco. Siempre tengo sentimientos encontrados sobre hablar de “generaciones” y agrupar los dilemas de una era bajo un corte temporal arbitrario, pero si me terminara inclinando para ese lado, diría que Courtney Barnett es mi candidata elegida para ser la voz de mi generación. Reúne lo mejor de dos mundos, sus letras son absolutamente ingeniosas y de lo más inteligente que he escuchado ever, pero jamás se tornan pretenciosas; no es que sea humildad -esa característica que tan rápido se transforma en algo fastidioso-, es simplemente una postura no desafiante, una confianza sin alardes en su forma de observar el mundo. Por supuesto que toda esta falta de solemnidad es resultado de, entre otras cosas, su excelente sentido del humor.

La mayoría de las canciones de Barnett se construyen sobre lo mundano, y es increíble ver como en espacio de unos minutos lo mundano se convierte en una reflexión sobre una cuestión más profunda, más abarcativa, más relacionada con la base de la existencia. Y lo más alucinante de esto es que es cero pesado, cero pasmoso. Viene atado a su humor ácido, más bien tirando a cínico, pero que jamás se pone demasiado oscuro, y el resultado final termina siendo una combinación fascinante de sentimientos, algo así como cuando sonreís con los ojos tristes. Un claro ejemplo de esta sublime transición aparece en los siguientes versos de uno de los mejores temas del disco, “Depreston”, en la que Courtney describe una visita inmobiliaria a una casa y tras varias observaciones sobre los puntos fuertes de la propiedad y del barrio, canta: “Then I see the handrail in the shower, a collection of those canisters for coffee tea and flour, And a photo of a young man in a van in Vietnam, And I can’t think of floorboards anymore, whether the front room faces south or north, And I wonder what she bought it for” ; de pronto asocia la baranda de la ducha con la edad de la señora que falleció en la casa, y la conecta con la foto del joven en Vietnam, quizás su hijo o su marido, probablemente también fallecidos ya que la señora murió sola, y se siente conmovida por la situación, culpable por estar pensando en las trivialidades de la casa cuando esta tiene una historia tan humana detrás de cada rincón…, pero, ¡esperen! Courtney no se sube a su caballito moral y nos canta desde ahí arriba, enseguida después de estos instantes de reflexión, vuelve a su preocupación inicial, el dinero, si la podrá costear. No sé a ustedes, pero cosas como esta la convierten en una de las mejores liricistas de todos los tiempos. Sí, SUPERLATIVOS.

Afortunadamente, Courtney no solo se destaca por su destreza como escritora: el sonido que le saca a su guitarra es lo máximo, alternando entre temas con una energía grungy cuando corresponde y otros que se destacan por distorsiones melancólicas, como en la épica “Small Poppies”. No hay una sola canción en todo el disco que no tenga su momento de brillantez, pero para destacar alguna otra voy a incluir “Pedestrian at Best”, un éxito instantáneo y una de los versos que más me identifica (“Put me on a pedestal, I’ll only disappoint you”), “Nobody Really Cares If You Don’t Go to the Party”, sobre el FOMO y “Kim’s Caravan”, uno de sus momentos más serios y musicalmente intensos, en la que admite que no importa de qué hable, nosotros vamos a interpretar lo que queramos.

En fin, ¿qué más puedo decir de esta joven ansiosa, hilarante, inteligente y fascinante millennial y su fantástico disco debut? Sus canciones son como cuentos y su guitarra combina lo mejor de los 90’s y la psicodelia en un sonido fresco y honesto. Si alguien me preguntara qué tipo de música sería si fuera música, no dudaría un segundo en contestar que intentaría ser como ella.

SPOTIFY: https://open.spotify.com/album/4xRrnbv5WmQp6CJXksbF1t

Discos favoritos 2015: Puesto 3

Debo admitir con mucha vergüenza que me enteré de la existencia de este disco por casualidad, a pesar de ser fan de la inigualable Róisín Murphy hace mucho tiempo, desde su época en Moloko hasta ahora. Encima fue en esas discusiones que uno (o yo) se vanagloria de tener la razón y cuando llega Google a dar sentencia, se da cuenta que estaba equivocado. Hablando de Murphy, un amigo de Club Silencio mencionó de pasada este nuevo disco y, yo, incrédula, dije que hacía 8 años que no sacaba un disco. Bueno, por suerte estaba equivocada, ya que Hairless Toys terminó siendo uno de mis discos favoritos del año.

PUESTO 3 – Róisín Murphy – Hairless Toys 

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El primer día que me dispuse a escucharlo, estaba sola y re loca en casa, una tarde de calor agradable y tranquila, un feriado que no recuerdo con exactitud. Lo escuche a máximo volumen mientras me paseaba de un lado para el otro, cerrando los ojos y sintiendo que podía tocar la música. Sí, bueno, sustancia y pasión. Lo bueno de esta experiencia es que me ayudó a meterme de lleno al mundo que Murphy creó para su tercer disco solista. Hairless Toys es muy diferente del juguetón Ruby Blue y del extremadamente bailable OverpoweredHairless Toys muestra a una artista que se sigue desafiando y de paso nos desafía a nosotros como oyentes también.

No podés apresurarte al escuchar este disco, exige nuestra completa atención, nos pide que nos sumerjamos en cada canción y vayamos descubriendo su historia segundo a segundo, historias repletas de giros sorpresivos, letras enigmáticas y una de las voces más interesantes de la historia de la música. Me hago cargo de este superlativo sin ningún problema porque la voz de Róisín es así de especial. Es un disco oscuro, por momentos perturbador, introspectivo, atmosférico y decididamente experimental.

Entre mis favoritas de un disco de tan solo 8 canciones destaco: “Exploitation”, sobre los peligros y diversiones del sexo en la que se repite la pregunta “Who’s exploiting who?” con perturbadora insistencia, una canción épica, rica en instrumentalización con su misteriosa guitarra jazzera y esos sintes inolvidables; “House of Glass”, (con una de mis letras favoritas People like us, From broken homes, Never throw stones, Leave us alone), que avanza en un in crescendo hipnotizante, una mezcla de sonidos espaciales y otros más terrenales, retro, cinematográficos; y “Unputdownable”, en la que demuestra su habilidad de disco diva y su trademark de metáforas larguísimas, en la que habla de un buen libro que no podés dejar de leer (o, entre líneas, de una persona que te tiene muy enganchada), una canción que no puedo resistir cantar a los gritos.

Y como si todo esto no fuera poco, mi Rosita querida fue la que dirigió los videos de los singles del disco, demostrando que no hay límites para su talento y que además de ser una genia musical, tiene un amor muy profundo por el buen cine. Hay de todo un poco entre sus videos y es muy difícil elegir uno para compartir acá, pero debido a que este tiene referencias a una de mis películas favoritas de todo los tiempos –Persona de Ingmar Bergman-, voy a ir con este.

En conclusión, hablar de este disco solo pone de manifiesto mis carencias al escribir, pero no sé si es necesariamente mi culpa, o si sencillamente no se puede poner en palabras humanas música que es directamente, alienígena.

SPOTIFY: https://open.spotify.com/album/4FcK8q5oQnZZZCWkW8BlBS

Discos favoritos 2015: Puesto 4

Se ha escrito mucho sobre este disco, considerado el mejor del año por muchos críticos y fanáticos de música por igual. Mi experiencia con Kendrick Lamar previa a este disco me había dejado bastante indiferente, quizás porque lo sentí muy similar al camino que está tomando el rap actual, un sonido que oscila entre rudimentario e irritante, y muchas veces hasta terraja. Pero afortunadamente decidí darle una oportunidad a To Pimp a Butterfly; digo afortunadamente porque este disco está muy alejado de ser cualquiera de esas cosas nefastas.

PUESTO 4 – Kendrick Lamar – To Pimp a Butterfly 

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Una de las cosas más distintivas de To Pimp a Butterfly es que me parece un claro ejemplo de un álbum, es decir, no es simplemente un grupo de canciones que fueron escritas más o menos en un mismo período y se agruparon en un disco. Hay una narrativa que lo atraviesa de principio a fin, por lo que es esencial dedicarle el tiempo a escucharlo entero para captar su significado holístico, y con 79 minutos de música, es casi como una épica.

Musicalmente es absolutamente magistral y claramente fue lo primero que me conquistó: el sonido del disco tiene una vibra jazzística, a veces más estructurada y otras completamente libre e improvisada (ver, por ejemplo, la excelente “For Free?”), sin dejar de lado otros ritmos más funky o momentos más soul. Este sonido más jazz refuerza la expresividad del disco, que es como una explosión musical de todo lo que le está pasando por la cabeza a Kendrick. Y son muchas las cosas en las que está pensando: muchos lo han denominado un disco negro, un símbolo de protesta, y tiene mucho de esto, por supuesto. Pero lo más interesante y mágico del disco es que a pesar de tener este componente social, nunca deja de ser un álbum súper personal, cada verso parece hilarse desde los confines de su alma, dibujando patrones poderosos que luego muchos se bordarían en el pecho.

Mis canciones favoritas son, por un lado, las súper contagiosas y pegadizas “King Kunta” (la más funky y bailable del disco, la necesaria referencia a la transición de pobreza a fama, pero desde un punto de vista mucho más fresco) y “Alright” (con el sencillo pero en extremo poderoso coro de Pharrell Williams, el himno de protesta; ese saxo errante y esos “duuuuhh” de fondo, WOW). Por otro lado, el devastante pero inspirador contraste entre la depresiva “u” y la alentadora “i”, donde pasa de las dudas sobre sí mismo a encontrarse y amarse. Y finalmente “How Much A Dollar Cost”, que para mí suena muy similar a Pyramid Song de Radiohead, lo cual obviamente es GENIAL y “The Blacker The Berry”, con una perscusión que golpea con fuerza cada uno de los puntos de la letra enojada de Lamar, una letra tan rica que hay demasiado para destacar, como el reverso del “The blacker the berry, the sweeter the juice” a “The blacker the berry, the bigger I shoot” y la revelación final de por qué es que se siente tan hipócrita.

En conclusión, es un disco tan rico desde todo punto de vista que siento que ni escuchándolo 100 veces podría terminar de descubrir todas las deliciosas sutilezas que tiene para ofrecernos. Un disco que trasciende cualquier etiqueta de género y que incluso desafía lo que uno reduce a la palabra música, de forma similar a la que la serie The Wire trascendió completamente lo que yo llamaría una serie de televisión, para convertirse en algo más grande.

SPOTIFY: https://open.spotify.com/album/5uP9oyMK5lpzbB7K6UeT3X

Discos favoritos 2015: Puesto 5

¿Sabés el orgullo que me da que una banda de nuestro pequeño paisito uruguayo haya producido un disco que compite tranquilamente con lo mejor que nos ofrece la música a nivel internacional? No, no sabés, pero confiá en que es mucho mucho.

PUESTO 5 – Alucinaciones en familia – Alucinaciones en familia

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El nuevo proyecto de Pau O’Bianchi se siente como una continuación de las exploraciones musicales que se escuchaban en la tan extrañada 3Pecados (en particular el hermoso Diciembra), pero en vez de ser una tríada, Alucinaciones en familia es, casi literalmente, una gran familia de músicos amigos que, bajo la conducción de Pau y anclado en su reconocible voz y sus generalmente escuetas pero siempre interesantes letras, logran una armonía y un sonido único.

Como muchos otros discos en mi lista, Alucinaciones en familia se beneficia muchísimo de más escuchas, cada instancia revelando una capa de sonidos que antes se nos había escapado, camuflándose de forma muy bella entre la construcción general de cada canción. Pero a pesar de esto, no es necesario agudizar el oído y concentrarse para disfrutarlo, al contrario, creo que parte de su brillantez es que es inmensamente disfrutable de entrada, tiene una cualidad pop súper simpática, y cuando ya estás conquistado por la melodía de cada canción, deviene en una explosión musical inesperada que no sabías que necesitabas pero cuando llega es extremadamente satisfactoria.

Ya cada vez se me hace más difícil elegir mis canciones favoritas de cada disco, pero cabe destacar el fenomenal comienzo de álbum “Drones por Capurro” -una canción que me imagino escuchando en vivo pegando saltos torpes y con una sonrisa estúpida en la cara; el hit “Parodista!”, que podría perfectamente ser un palo a la euforia carnavalera uruguaya pero más bien se siente como una mirada curiosa sobre el fenómeno; “Cáncer Pop”, hermosa dedicatoria a su fallecido amigo, compañero de 3Pecados, una canción que bien podría ser deprimente pero no se contenta con un sentimiento tan básico, sino que eleva la emoción a un estado más allá del bien y del mal, y por supuesto el hipnótico y psicodélico final “Trompas de falopio”.

En conclusión, Alucinaciones en familia me hace sentir optimista sobre el futuro de la música local, pero lejos de ser simplemente un gran disco PARA nuestro pequeño país, es un excelente álbum desde todo punto de vista. Y si les gustó, mántengase atentos a su página de Facebook porque en breve se viene la presentación del disco en vivo. ¿Vamos?

BANDCAMP: https://paulinorecords.bandcamp.com/album/alucinaciones-en-familia

Discos favoritos 2015: Puesto 6

Este disco me hace muy feliz porque sigue la tradición de la música que me encantaba cuando era una adolescente quemada con la vida y necesitaba una voz feminista y poderosa y un sonido agresivo para purgar mis sentimientos. La mayoría de mis bandas favoritas de ese momento, mis amadas riot grrrls, medio que se quedaron por ahí, pero no así las capas de mi puesto número 6.

PUESTO 6 – Sleater-Kinney – No Cities to Love

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De todos los discos del año pasado que escuché, por lejos este es el más energético, primitivo sin dejar de ser refinado y fucking power de todos. Cada una de las canciones son para golpear el piso con el pie hasta provocar un terremoto, desnucarte el cuello agitando la cabeza, gritar los coros pegadizos y apretar los dientes y cerrar los ojos sintiendo las guitarras de Carrie Brownstein y Corin Tucker corriendo por las venas hasta llegar al corazón y hacerlo explotar de emoción, todo al ritmo de los feroces golpes de Weiss en batería. Sí, es una oración re larga y efusiva porque escuchar este disco al escribir esto me produce cierta electricidad en los dedos y necesito descargarla de alguna manera, sepan disculpar.

Creo que “Surface Envy” es mi favorita musicalmente hablando, la estructura de la canción tiene una urgencia impresionante y cada una de las fenomenales músicas hace su aparición en el momento justo, retrayéndose en el momento perfecto y explotando cuando nosotros no podemos más de anticipación: ese riff de guitarra del comienzo interrumpido por la batería de Weiss que luego permanece ahí para la segunda ronda y pausa para anticipar las vocales y luego las dos guitarras jugando juntas es simplemente fenomenal, me deja sin palabras a pesar de la verborragia, créanme. Otras favoritas son “Price Tag”, uno de los mejores comienzos de disco ever; “No Cities to Love”, bastante más tranqui pero con unas vocales tan cool y un coro en extremo pegadizo, una letra algo bajón que logra terminar en una nota positiva y versos como “I’ve grown afraid of everything that I love” que demuestran la destreza que tienen también al escribir; también “A New Wave” que es el himno del regreso de la banda y tiene unas guitarras de esas que parecen dibujar en el aire y “Bury Our Friends” que parece haberse contagiado de los sonidos más modernos de bandas como Franz Ferdinand, para elevarlos a algo muy superior y considerablemente más intenso.

Desde esa primera guitarra de “Price Tag” y los versos cortos al estilo punk denunciando los males del capitalismo hasta la oscuridad atmosférica del final con “Fade”, el disco es 33 minutos de tres músicas en su pico creativo, con una fuerza y una personalidad avasallante, una energía que se cuela por el cuerpo y te imposibilita quedarte quieto y letras que nos hablan de la madurez, ídolos caídos, anti-sistema y sobre la reunión de la banda luego de 10 años de separación, todas cantadas con la pasión feroz de unas verdaderas riot grrrls. Es un disco en el que se nota que ninguna se guardó nada, dejaron TODO en él, ahora nos toca a nosotros dejarlo todo al escucharlo.

SPOTIFY: https://open.spotify.com/album/1l7gMbzE7RRAdYddJSfM5B

Discos favoritos 2015: Puesto 7

Casualmente yo no conocía al genio de St. Germain hasta el año pasado. Casualmente el año pasado sacó un nuevo disco luego de 15 años de nada. Por recomendación de un amigo, escuché su Boulevard Tourist, discazos que combinan dos de mis géneros musicales favoritos a la perfección: el house y el jazz. ¿Vieron cuando se enamoran instantáneamente luego de segundos de escucha? Así me pasó con St. Germain, y cuando descubrí que tenía un nuevo disco, fue casi como un regalo caído del cielo.

PUESTO 7 – St. Germain – St. Germain

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Para este disco, St. Germain quiso explorar nuevos territorios y hacer algo distinto a lo que venía haciendo. Esta vez, en vez de evocar antros de jazz oscuros en donde salís con los ojos rojos y la voz ronca del humo del cigarro, Navarre (el nombre del productor) nos deleita con paisajes sonoros inspirados en ritmos africanos, particularmente Malí. Es prácticamente un director de orquesta, coordinando músicos maravillosos virtuosos en instrumentos de los que no tenía ni idea, como el balafón y el kora, y la guitarra de Guimba Kouyate, un tipo que conoció explorando la comunidad maliense de París.

Este disco es prueba fehaciente de que a veces un buen productor es el que tiene la visión y la misión clara y les brinda el espacio a otros músicos para construir el camino hacia ella. Creo que Navarre juntó a un grupo excelente de talentos y les permitió brillar, evitando romper la fluidez de sus ritmos. Sin embargo, esto no quiere decir que no se sienta su toque personal. Sigue siendo un as de los loops y tiene un oído increíble y un gusto exquisito, lo que crea temas como el maravilloso “Real Blues”, una especie de catarata de sonidos con ese gustito del oeste africano, pero con un sample blusero de Lightnin’ Hopkins.

En algunos temas más que otros, vuelve a ritmos más houseros, y en mi imaginación es música que puede ser disfrutada tanto por intelectuales fanáticos de radio Babel, como por amantes de la electrónica, bailando sus temas remixados en el momento cúspide de una fiesta de deep house. Al deconstruir las capas de “Sittin’ Here”, por ejemplo, nos encontramos con las vocales preciosas de una cantante maliense y la instrumentalización que mantiene esos ritmos, pero en el fondo es distintivamente house. “Voilá” y “Family Tree” son otras favoritas. En conclusión, es un disco distinto pero fácil de escuchar, cuyo producto final es completamente armonioso y contagioso, especial para cerrar los ojos y transportarte a otro lado.

SPOTIFY: https://play.spotify.com/album/5ckt4gstaOg1VlCqyLtrLT