Discos favoritos del 2016

Me encantan las listas. Me encanta recopilar mis cosas favoritas según distintos criterios. Uno que no puede faltar es catalogar lo mejor de cada año, porque para mí, por ejemplo, es interesantísimo crear un mapa musical de todos los sonidos que coexistieron en el 2016. Esta no es una lista que pretende ningún tipo de objetividad, es una lista de mis preferencias y para los que conocen mi gusto musical quizás sea una lista bastante obvia, pero creo que eso está medio bueno. En fin, concluyo este artículo el mismo día que voy a ir a escuchar a uno de los seleccionados, y encima en mi ciudad natal, ¡mirá que es bella la vida a veces, eh!

PUESTO 10 – Jessy Lanza – Oh No

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Es hora de que Jessy Lanza comience a ser parte de “la conversación”. ¿Qué conversación? No sé, pero siempre hay una conversación y la gente tira nombres pero me parece que el de Jessy Lanza no es arrojado con la frecuencia con que lo merece. Esta es una delicia de pop minimalista, co-producido por Lanza y Jeremy Greenspan de los Junior Boys, quienes claramente están bien en sintonía porque escuchar Oh No de principio a fin pone de manifiesto la increíble cohesión de su sonido, que pasa por temones para bailar y baladas para mecerse mirando al vacío, ambos extremos que no dejan de sentirse como partes de un todo. Oh No no se siente ochentoso como un throwback sino como que estuviéramos viviendo los 80, parte 2 ahora mismo, porque a pesar de recibir inspiraciones musicales de la década, Oh No se siente como pop fresco, gracias a las habilidades de producción de los involucrados y a la voz aterciopelada r&b-esca de Jessy, cuyas letras son directas y lidian muchísimo con la comunicación (o ausencia de esta). A pesar de que Oh No tiene claros momentos destacados, creo que funciona mejor como un todo, y vale la pena entregarse a la historia que nos cuenta Lanza a través de estos 10 exquisitos temas.

Temas favoritos: “It Means I Love You”, “Oh No”, “Going Somewhere”


PUESTO 9 – Nicolas Jaar – Sirens

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Para mí Nicolas Jaar tiene un oído sobrehumano, una capacidad sonora tan imaginativa que combina elementos completamente inesperados de forma tal que cuando los escuchás tal cual los plantea él, de repente te parece que los disonantes sonidos nacieron juntos. Sirens es el segundo LP de este neoyorquino descendiente de chilenos y su sangre chilena parece ser la protagonista de este politizado disco que no por ello deja de tener sus momentos bailables. “Ya dijimos NO pero el SÍ está en todo” puede leerse en la tapa del disco y sentirse en la canción “No”, presentando un mensaje abundantemente claro y directo, que a pesar de inspirarse en la dictadura chilena, creo que nadie nos culparía por extender su significado de desencanto político a otras realidades más globales. Hablando de “No”, una gran compañera del disco y esa canción en particular es la película del director chileno Pablo Larraín que también se llama No, capaz que no viene al caso pero no quería dejar de recomendarla. Pero bueno, así como entendí esta directísima referencia, Sirens es un disco que revela sus secretos a los más atentos y debe ser un campo minado de cosas interesantes (no solo políticas sino musicales) para los que les interesa hacer el trabajo arqueológico. Para mí se siente como un delicioso collage que pone de manifiesto el inmenso talento de Jaar para crear moods y para saltar de piezas intensamente atmosféricas a otras más adrenalínicamente bailables.

Temas favoritos: “No”, “The Governor”, “Killing Time”


PUESTO 8 – Parquet Courts – Human Performance

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Bueno, saliendo un poco de los sonidos más electrónicos, tenemos el quinto disco de la banda indie rock con influencias punkillas Parquet Courts. Son originarios de New York, donde como dicen probablemente si tirás una piedra seguramente le emboques a alguna banducha de varones genérica. Pero justamente si hay algo que no me ocurre con Parquet Courts es que me suene genérica, de hecho me pasa lo contrario: a pesar de que no tengan un sonido súper peculiar, hay algo que me llama la atención de inmediato, serán esos momentos Velvet Undergroundescos (hola “One Man, No City”), será ese sentido del humor bien seco…, qué será, será. Me pasa que cuando siento que una canción va a caer en la típica, algún sonido sale a rescatarla (como los maravillosos riffs de “Dust” o “Paraphrased”) o la letra de Savage pega especialmente fuerte y se disipa cualquier sensación de been there, done that. Y hablando de las letras de Savage, probablemente sea ese el aspecto a destacar de la banda: ingeniosas, inteligentes, a menudo graciosas, repletas de excelentes observaciones y con una clara vibra existencial, es realmente un desperdicio escuchar el disco sin prestarle atención al talento de liricista de Savage. En definitiva, el nuevo disco de Parquet Courts es perfecto para el millennial ansioso y existencialista que vive en nosotros.

Temas favoritos: “Dust”, “Human Performance”, “Berlin Got Blurry”


PUESTO 7 – Kanye West – The Life of Pablo

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Yo qué sé, a esta altura tengo un poco de ganas de que Kanye haga un disco bien pedorro así lo dejo de escuchar por un tiempo porque eso de separar al arte del artista se pone bien complejo con este loco, pero bueno, por otro lado no me querría perder genialidades como terminan siendo sus discos, The Life of Pablo no siendo una excepción por supuesto. Lo primero que me llamó la atención de este disco fue la riqueza de sus samples, a mí me metés Goldfrapp, Nina Simone y Barbara Tucker en un mismo disco y un poco me pira la bocha sí, sin contar las decenas de otros que suenan preciosos y que ni conozco, porque claramente la biblioteca musical de Kanye es descomunal. En fin, pero además de esto, es un álbum divertido, empieza con quizás la canción más solemne -pero sumamente conmovedora- del disco, pero luego se estalla en momentos de humor (“I Love Kanye”, o seaaaa) y temas bien bailables (quizás me entró más fuerte por la cantidad de sabores house que tiene). A veces se siente un poco abrumador, hay TANTAS cosas, tantos detalles, tanto recorte y pegue, pero Kanye hace que funcione. Es una especie de relajo con orden y no tengo ningún problema con eso. Muchas de las letras lidian con la fama y la figura de Kanye, incluso en tercera persona, pero también tiene momentos de vulnerabilidad muy lindos, reflexiones sobre su familia y amigos, es más, parece haber un corte luego de “I Love Kanye” donde estas reflexiones se hacen más persistentes, creando una armonía bastante interesante en el disco. Y tras escucharlo una vez más mientras escribía estas breves palabras me arrepiento de mi comentario inicial, no quiero que Kanye deje de hacer discos buenos, la pérdida sería demasiado fuerte.

Temas favoritos: “Fade”, “No More Parties in L.A.”, “Waves”


PUESTO 6 – Lucy Dacus – No Burden

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Los que me conocen dirían que esta música es re yo y estarían en lo correcto, después de todo esta es la primera de 3 minitas cantautoras medio indie que van a aparecer en esta lista, pero bueno, todos tenemos un punto débil y este es el mío. ¿Pero cuál es la diferencia con las otros dos? Lucy Dacus tiene una dulzura bastante especial, está en su placentera y melódica voz, está en sus inteligentes y graciosas letras con un tono de sutil burla, está en su música que te envuelve como una frazada en invierno (a mí también me asqueó un poquito la imagen, sí). Me gusta que tenga poco de estrella de rock, es más bien un “no sé, hice estas canciones y ta, las vine a cantar si les parece bien” y creo que esa actitud interactúa muy bien con la música que produce, incluso el título del álbum lo confiesa, no quiere ser una carga para nadie. Y así, despojada de esas presiones, viene con sus ingeniosas observaciones de lo mundano y el comportamiento humano que elevan al álbum a algo verdaderamente hermoso. En la canción que abre el disco, “I Don’t Wanna Be Funny Anymore”, habla de lo difícil que es salir de las casillas en que nos meten nuestros conocidos, en “Strange Torpedo” describe a ese amor destroy que todos tuvimos alguna vez (“I thought you’d hit rock bottom, But I’m starting to think that it doesn’t exist, Cause you’ve been falling for so long, And you haven’t hit anything solid yet) y luego está el verso que reaparece en más de una canción, “Without you I am surely the last of my kind”. En fin, quizás sea un disco intrascendente para la mayoría de ustedes, pero si comparten mi gusto por estas chicas que escriben y cantan de maravilla, es una gran adición a la colección.

Temas favoritos: “Strange Torpedo”, “I Don’t Wanna Be Funny Anymore”, “Map On A Wall”


PUESTO 5 – Rihanna – ANTI

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Capaz que este es el disco más punk de la lista, el claro sonido del “me chupa un huevo”. A Rihanna le dejó de importar todo y a cambio nos regaló esta maravilla de su discografía. Comienza con la simple genialidad de “Consideration”, en la que declara de primera que tiene que hacer las cosas a su manera y que a su vez nos va a cubrir todo con glitter, ¡compro! ANTI tiene algo para todos los gustos, sus ritmos y melodías fluctúan sin ningún tipo de vergüenza pasando por delicias r&b-escas (“Needed Me”), dancehall (“Work”), covers psicodélicos (“Same ol’ Mistakes”), más Popescas (“Never Ending”), old school doo-wop (“Love On The Brain”) y baladas de piano (“Close to You”). En sus letras, RiRi balancea su seguridad en sí misma con momentos de vulnerabilidad a la perfección, permitiéndole a su voz brillar en los diferentes estilos que domina tan bien. ANTI es un disco que no aburre, además del dinamismo de su construcción, simplemente tiene demasiados puntos altos, demasiadas canciones que compiten la una con la otra para ver cuál será la favorita del momento, así que cada instancia de escucharlo es una nueva oportunidad para redescubrirlo.

Temas favoritos: “Consideration”, “Love On the Brain”, “Needed Me”


PUESTO 4 – Solange – A Seat at the Table

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Parece imposible hablar de este disco sin hacer una mención a la hermana mayor de Solange, nada más y nade menos que Beyoncé, cuyo álbum Lemonade fue adorado por tanto fans como críticos, pero que para esta humilde comentadora, fue inferior a la belleza que produjo su hermana menor en el mismo año. A Seat at the Table se siente tan absolutamente sincero, relevante y por sobre todas las cosas, tan bello, que siento que merece puntos extra por lograr ser un testamento de empowerment de género y raza que no busca llegarnos por el lado de la protesta vociferante o de los ritmos abrasivos, sino que nos habla desde un estado de introspectiva reflexión y vulnerabilidad hermosa. Y aunque esa exploración tiene significados culturales globales, Solange focaliza su perspectiva a través de una mirada personal, armando el disco alrededor de interludios de miembros de su familia y amigos; estos interludios están tan bien posicionados que generan una continuidad súper interesante para quien escucha el disco de principio a fin (¡como corresponde!) Su voz es de una dulzura que jamás se torna melosa y el disco está lleno de melodías y armonías que se derriten en tus oídos (perdón, no es un buen día para construir imágenes, se ve). En conclusión, A Seat at the Table es un disco que ofrece la triple genialidad de destacarse en términos de politización, personalización artística y musicalización, ¿qué más querés?

Temas favoritos: “Cranes in the Sky”, “Don’t Touch My Hair”, “Borderline (An Ode to Self Care)”


PUESTO 3 – Radiohead – A Moon Shaped Pool

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De este disco escribí cuando salió, concluyendo “Para los que ya amábamos a Radiohead, es una gran adición a su discografía, llena de momentos memorables. Y para los que todavía no se habían enamorado de la banda, creo que es una excelente introducción, y qué envidia me daría tener toda la discografía vieja para escuchar por primera vez. Es un disco lleno de palpables vulnerabilidades, que muestra a las estrellas de la banda todavía en el pico de su talento creativo, tanto a nivel lírico y vocal como a nivel instrumental. Un disco no, un discazo.”

Temas favoritos: “Daydreaming”, “True Love Waits”, “Present Tense”


PUESTO 2 – Mitski – Puberty 2

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Ay, amigos, no saben lo que me costó elegir entre este y el disco siguiente para puestos uno y dos, ambos son tan increíbles y tan yo que me costó un montón, así que espero que entiendan que los amo a los dos con pasión. Mitski, ay, Mitski. Esta cantautora de ascendencia japonesa y yanqui es todo lo que está bien en el mundo. Este es un disco que me hace sentir adolescente. ¿A qué me refiero con esto? Es de esos discos que quiero memorizar todas las canciones y cantarlas en mi cuarto con dramatismo, es un disco que me da ganas de rasgarme la ropa y tirarme al piso de rodillas, agitando la cabellera para todos lados, no sé si sentirán identificados con esas sensaciones, pero hace mucho que no me pasaba con esta intensidad. No, no hay ningún tema que no me guste. Es un disco puro, un disco que nace de este angst no ya adolescente porque estamos grandes, pero de esta nueva oleada de angst de esta edad que debería ser adulta pero no se siente del todo adulta. Tiene distorsión y tiene una clara inspiración noventosa, de garage, del indie cuando ese término todavía no existía, cuando no se lo tiraba a cualquier banda que salía apenas del mainstream, del indie bien primitivo, y esa música es acompañada por la inigualable voz de Mitski que a mí me pega directo en el pecho y parece estar rogándome que la cante con ella, como si sus letras fueran también mis letras. Lo único que no me gusta del disco es que no es más largo, pero a su vez, esa sensación de que te dejen con ganas de más es un impresionante logro en sí mismo. En fin, realmente estoy tan obsesionada con este disco al momento de escribir esto que siento que no puedo escribir nada que no sea fangirlismo al extremo, así que, les pido simplemente que lo escuchen e intenten no rasgar sus vestimentas, besis.

Temas favoritos: TODOS, bueno “I Bet On Losing Dogs”, “Fireworks”, “Your Best American Girl”


PUESTO 1 – Angel Olsen – MY WOMAN

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Cerrá y vamos. En el 2014 descubrí a Angel Olsen con su disco anterior Burn Your Fire For No Witness e instantáneamente se convirtió en una de mis nuevas favoritas junto a Courtney Barnett y Julia Holter. Una vez dije que entre esas tres, me quedaba con Julia Holter en términos de composición, con Courtney Barnett en términos de letras y con Angel Olsen en términos de voz, pero este nuevo disco de Olsen quiere hacerse con el primer puesto en las tres categorías, chicos. MY WOMAN es un disco completamente realizado, es una obra perfecta en la que Olsen muestra todas sus facetas y sus innumerables talentos. Me gusta que la construcción del disco parece estar más o menos dividida en dos partes, la primera un poco más alternativa y movidita y la segunda considerablemente más folk y lenta, aunque ambos lados tienen tintes del otro. MY WOMAN también tiene altos contenidos de empowerment pero no es un disco politizado, es un disco súper personal que habla de la experiencia de Angel Olsen como mujer y es a través de esa extrema personalización en la que Olsen se posiciona como autora que nosotros podemos conectar con el disco, porque su introspección es tan precisa que logra una universalización de sentimientos muy linda. Afortunadamente para todos los románticos en nosotros, si bien el disco de Olsen habla de la experiencia de ser Angel Olsen, el amor es un gran protagonista, Olsen acá se perfila a sí misma y a su individualidad a través de su relación con el amor y cómo lidia con este sentimiento y sus desafíos. Y por supuesto, al comando de este liricismo está la incomparable voz de Olsen que parece arrancada de otra época. Este disco sigue probando por qué aquella vez destaqué su voz sobre mis otras favoritas del momento, es realmente exquisita en todas sus modalidades y al menos a mí, me transporta a otro plano en el que por unos segundos parecería no existir nada más.

Temas favoritos: “Sister”, “Woman”, “Not Gonna Kill You”

Casi casi entran al top: Blonde de Frank Ocean, Hopelessness de ANOHNI, The Colour in Anything de James Blake, Take Her Up To Monto de Roísín Murphy, I, Gemini de Let’s Eat Grandma.

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The Julie Ruin: Hit Reset (2016)

Hoy en día es casi imposible pasar una semana sin leer un artículo en el que se mencione al feminismo. Si bien la lucha por los derechos de las mujeres tiene una larga historia, por suerte en estos últimos años el tema se está tratando cada vez más, y el término está perdiendo el estigma que se le adjudicaba. Frente a esta oleada de definiciones, de ejemplos sobre lo que es feminista y lo que no, etc., hubo una persona que se hizo extrañar: Kathleen Hanna. La icónica artista feminista, quien fue la cara más visible de Bikini Kill y Le Tigre, estuvo un poco desaparecida por su batalla con la enfermedad de Lyme, retratada crudamente en el documental The Punk Singer (2013), en el que se la ve enfrentando los problemas físicos y neurológicos que genera la infección. Y la verdad es que es de las pocas cosas que pueden parar la energía explosiva de Hanna, una de las voces más expresivas del feminismo de la tercera generación y la abanderada del movimiento Riot Grrrl.

Necesitaba que volviera Kathleen, y no sabía cuánto hasta que lanzó Hit Reset con The Julie Ruin, que agrupa también a Kathi Wilcox. Claro que no me olvido de Run Fast (2013), el primer disco de la banda, que nos introdujo al más perfecto dance punk, con teclados pop, guitarras filosas, palmas que son imposibles de no acompañar y coros que se te quedan pegados en la mente. Pero con su disco sophomore reivindican su potencia y doblan la apuesta. Más allá de que este lanzamiento es un claro signo de la recuperación de Hanna (en este momento no se me ocurre ningún vocalista con mayor potencia vocal) y de la vuelta de un ícono feminista, Hit Reset viene para darle una cachetada a los opresores así como para mantenernos despiertas, ya sea en la sociedad, en la familia, en las relaciones o en nuestra mente.

Con Hit Reset Hanna deja la postura política del feminismo que siempre defendió para entrar a un plano más personal. En este trabajo, el feminismo no es un discurso que se proyecta a gritos sino una postura que se representa. La artista se aleja un poco del mensaje colectivo para hacer foco en lo individual, que termina representando y llegándole a más personas, ya que en canciones de tres minutos sentimos la lucha, tanto externa como interna, de una mujer que nunca se va a dejar vencer. Pero esta lucha no es nada solemne, por el contrario, viene acompañada con ritmos que dan ganas de bailar con una sonrisa.

You may be a bit outrageous
And I might scream with anticipation
But I— I’ll decide

And I might make mistakes and chances
Though I may be at a disadvantage
But I— I’ll decide

-“I Decide”

Hit Reset
comienza con la canción homónima, un mensaje que hace referencia a la infancia de la cantante, específicamente a la relación con el déspota de su padre. Pero las alusiones biográficas no acaparan el álbum, aunque sí el sexismo y abuso emocional que sufrió en su vida. Sí, claro que en la trágica “Let Me Go” le pide a su esposo que le tenga piedad y la deje terminar con su enfermedad (no menciona directamente a la eutanasia pero el mensaje es bastante claro…), así como “Calverton” es una dulce balada dedicada a su madre. Pero es en las más ácidas (y, casualmente, mis favoritas) como “Planet You”, “Mr. So and So” y “I’m Done” en las que tanto ella como el resto de la banda brillan, con una energía instrumental y vocal que nos llega directo a la piel. En estas canciones tenemos la dosis de sarcasmo que caracteriza a Hanna, que ilustra con precisión la condescendencia que tiene que soportar a través de escenas cotidianas e intercambios con personajes nocivos que todos tenemos en nuestra vida, ya sean amigos narcisistas, parejas que no nos aprecian o posers intelectuales. Son ese tipo de canciones que provocan mucha rabia, ganas de bailar y cantar al mismo tiempo.

I jump out of my plane
In a parachute that says “girls rule”
With a Sleater-Kinney T-shirt on
And when I land you know I’m just gonna have to demand a booklist
Just you just write it out by hand
And make sure it tells me why feminism needs to exist
Take a picture with me
Oops, I snuck a kiss
Come on, it was just a joke
My girlfriend’s a really big fan
Silence, silence
I’ll wear you like a shield to hide me from what I really feel
And criticism, by the way, you play so good for a girl
And thanks for all you do, pat, pat on the head
Stand too close now go change the world

You can’t say goodbye before I get my hello
Mr. So and So
It’s all just for show
Except his sweaty glow
Mr. So and So

-“Mr. So and So”

A su vez, hay canciones que pueden funcionar perfectamente como himnos feministas, distintos a los que creó con Bikini Kill porque esta vez se alejan del “Nosotras” para darle paso al “Yo”. Ya sea con el manifiesto sobre el consenso en “I Decide” o en las aspiraciones que van en contra de nuestros ideales con “Roses More Than Water”, Kathleen logra articular lo que yo no sabía que pensaba hasta el momento.

Maybe I want roses more than water and to be a
Loving father’s daughter
Maybe I want something much more like a
Brownie sundae party behind closed doors or
A typewriter palace with a shark filled moat
Maybe I’ll be hoaxed by my own demise
“I hear she saw a cliff and kept on driving”
Maybe I’m more hell-bent on living than I am on just surviving

-“Roses More Than Water”

Pero estas letras ingeniosas no están aisladas como mensajes sociopolíticos, como sucede con otras bandas punk. Acá la música es valiosa, y en serio. La guitarra es lo suficientemente agresiva como para darle dramatismo a la canción sin opacar al resto de la composición, los teclados ochentosos hacen que todo sea un poco más light-hearted sin caer en lo humorístico, el bajo de Wilcox sigue siendo tan expresivo como lo conocíamos pero más refinado, y la batería marca nuestro paso rabioso siguiendo la marcha que lidera Kathleen. La magia de The Julie Ruin es que nos da la agresividad del punk, el groove del dance y lo político del feminismo sin poder (y sobre todo, sin querer) procesarlos por separado. Con Hit Reset no estoy escuchando solo uno de los discos punks más inteligentes o algunos de los ritmos más bailables de los últimos años. Es algo más. Hit Reset me da esperanzas, no solo como amante del punk y aficionada del dance, sino también como feminista, como mujer. Hace ya un tiempo que no sentía que un disco fuera tan necesario y la respuesta a lo que estaba buscando. ¿Por qué necesitábamos a Kathleen? Porque a veces necesitamos que alguien grite para despertarnos. Y cuando Kathleen grita, yo escucho.

Veredicto: 9/10 y un gran ❤
Spotify: https://open.spotify.com/album/4D4vLiYKRycKzBSX1Y1sjg

PJ Harvey: The Hope Six Demolition Project (2016)

Dejemos algo en claro: PJ Harvey nunca va a hacer un mal disco. Sí, se puede ir a un sonido más mainstream (como en Stories From the City, Stories From the Sea), o lanzar un art album un poco más difícil de escuchar (como White Chalk), pero nunca nos va a aburrir con algo ya hecho, menos por ella misma. Y dejemos otra cosa en claro: PJ es un 10. Sí, tiene discos más geniales que otros, pero su capacidad camaleónica representa ese gran aspiracional para todo artista que se podría resumir por “artistry” (ese concepto que tanto le gusta a Kanye West).

Hace dos años leí que podría llegar a pasar hasta una década para escuchar nuevo material de mi artista favorita. Esta noticia no solo desalentaba a fans como yo, sino también al panorama general de la música, ya que a lo largo de sus 25 años de carrera, Harvey se mantuvo siempre a la vanguardia, y se convirtió en un enigma tanto para la prensa como para el público. ¿Quién es, realmente, Polly Jean Harvey? Probablemente nunca lo sabremos, pero con sus últimos trabajos al menos podemos conocer los temas que le interesan, o mejor dicho, le preocupan.

Volvamos a esa noticia de que PJ no iba a sacar un álbum en muchos años. Bueno, ese rumor pareció evaporarse el año pasado cuando Polly y su banda llevaron a cabo Recording in Progress, una instalación artística en la que el público podía presenciar la grabación del disco a través de un vidrio unidireccional. Esto fue algo inesperado, más viniendo de ella, que siempre fue muy reservada con su proceso de creación. Esta sorpresa, más unos teasers polentosos que vimos a principios de año, nos adelantaban una nueva faceta de Harvey, y la prensa empezó a especular.

Flashforward a abril del 2016: PJ lanza The Hope Six Demolition Project y días después se convierte en el disco más vendido del Reino Unido. Las reviews no son malas, pero tampoco son geniales. Se ve mucha comparación con Let England Shake, varias menciones al “escándalo” por lo que dice en “The Community of Hope” y, sobre todo, una crítica a la falta de profundidad de sus letras.

The Hope Six Demolition Project es un disco distinto, ya con el nombre que parece un trabalenguas y su tapa rústica podemos presentirlo. No es algo que hayamos escuchado antes y no es fácil de digerir la primera vez que entramos en contacto con él. Inspirado en sus viajes por Afganistán, Kosovo y Washington D.C.; muchos críticos estaban esperando que The Hope Six Demolition Project fuera la versión internacional de Let England Shake (¿Let the World Shake?), pero ese no fue el resultado, y ya en el primer track nos queda claro. “The Community of Hope” nos inyecta un extraño optimismo gracias a su melodía alegre, que a pesar de sus cambios de ritmo nos mantiene moviendo la cabeza sin parar. Pero ni bien escuchamos la letra sombría nuestra cabecita empieza a detenerse. Este contraste entre melodías lindas y letras oscuras es un recurso que aparece a lo largo del disco, que acompañado de la inocente voz de Harvey nos llega con una dosis de ironía:

Here’s the Hope Six Demolition Project
stretching down to Benning Road
a well-known pathway of death,
(at least, that’s what I’m told).
Here’s the one sit-down restaurant
in Ward Seven. Nice.
Okay, now this is just drug town,
just zombies, but that’s just life.

– “The Community of Hope”

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Casi todas las letras conservan esa perspectiva de observador, lo que se aleja bastante de las canciones más vivenciales del disco anterior. Este cambio de perspectiva irritó a la crítica, que la acusó de no profundizar en lo que sintió, e incluso, de no plantear soluciones para las atrocidades que veía. ¿Por qué el cambio de perspectiva es visto como un retroceso? ¿No es la gracia que PJ continúe experimentando con nuevas formas de expresión lírica? Lo que más irrita es la condescendencia de la prensa cuando la etiquetan de irresponsable al plantear escenarios complejos desde una posición de outsider, cuando el punto es que ES una outsider. Después de tantos años, uno esperaría que no se la subestimara de esta manera, o por lo menos, que se captara la ironía de algunas de sus letras, como el “(at least, that’s what I’m told).”. Y es que así como investigó algunos de los conflictos bélicos más brutales de Inglaterra para plasmarlos de una manera dolorosa pero hermosa en Let England Shake, literalmente salió a conocer la situación de conflictos actuales para registrar y comunicar lo que vio, sin llenar huecos narrativos. Si bien no terminan siendo las letras más profundas, atrevidas o inteligentes que haya escrito la artista (personalmente, me costó asimilarlas al principio), este inesperado cambio de mirada sorprende, guste o no.

A restlessness took hold my brain,
and questions I could not hold back.
An orange monkey on a chain
on a bleak uneven track

told me that to understand
you must travel back in time.
I took a plane to a foreign land
and said, I’ll write down what I find.

– “The Orange Monkey”

El resultado de su viaje transcontinental son canciones que funcionan como fotografías en las que vemos a la artista en el centro, sumida en la confusión, sin saber qué hacer con lo que está viendo (quizás su respuesta a esto fue grabar el disco). Sumado al material audiovisual que registró su colaborador, el cineasta y fotógrafo Seamus Murphy, los panoramas adquieren realidad y dramatismo. Y a pesar de que tanto en los videos como en las canciones se exponen todo tipo de hechos mundanos pero desoladores, son los niños los grandes protagonistas y la fuente de inspiración (y de desesperación) de Harvey.

Little children, don’t disappear
I heard it was twenty-eight thousand
lost upon a revolving wheel
I heard it was twenty-eight thousand
all that’s left after a year
I heard it was twenty-eight thousand
a faded face, the trace of an ear
I heard it was twenty-eight thousand

– “The Wheel”

Sin duda la voz de PJ ayuda a transmitir la energía de cada uno de los once tracks. En cuestión de segundos, puede ir desde un semi-falsetto que parecería quebrarse en cualquier momento a una nota grave y más tranquila. Además, cuenta con el apoyo del coro masculino de su banda, que le aporta un espíritu de comunidad a un álbum bastante solitario. Precisamente, lo que se destaca de Hope Six es la riqueza de las melodías, distintas atmósferas que conforman un disco gitano, nutrido de instrumentos que brillan en los momentos ideales y guiado por el gancho de versos que no riman pero que la genia de PJ Harvey los hace funcionar.

Al terminar de escuchar Hope Six, uno se puede sentir un poco confundido, con sensaciones encontradas. ¿Es un disco esperanzador, realista o pesimista? Si hay dudas sobre la posición de PJ, podemos seguir la pista de los últimos versos de las canciones, que con dramatismo o ironía cierran el mensaje de cada una de estas complejas composiciones:

They’re gonna’ put a Walmart here. (“The Community of Hope”)

This is how the world will end. (The Ministry of Defence”)

If we haven’t learnt by now / then we’re a sham. (“A Line in the Sand”)

A circle is broken, she says. (“Chain of Keys”)

What will become of us? (“River Anacostia”)

That’s what they want, oh yeah / Money, honey (“The Ministry of Social Affairs”)

And watch them fade out. (“The Wheel”)

Repasemos qué se puede juzgar del último trabajo de Polly: ¿sus notas de viaje transformadas en canciones? ¿Los increíbles instrumentos que nos transportan física y temporalmente? ¿El hecho de que se haya grabado en presencia de cientos de personas? A PJ se le está exigiendo que todo cuadre perfectamente, que continúe en el camino de la excelencia, y encima, que cumpla un rol social. Yo no pido eso. Yo pido que PJ Harvey continúe siendo PJ Harvey, ese camaleón que me sorprende y no me muestra lo que ya probó que sabe hacer, por más que signifique que su nuevo disco me guste un poco menos que otros. A esta altura, no tiene que ser puntuada ni compite con nadie, excepto consigo misma.

Veredicto (escala PJ Harvey): 7/10
Spotify: https://open.spotify.com/album/5IKDqSC2lTcDWRqHUDGgwF

Discos favoritos 2015: Puesto 1

Bueno, ¡llegamos al fin al Puesto 1 de mis discos favoritos del 2015! Esta es una artista que descubrí apenas el año pasado pero de la que ya estoy perdidamente enamorada. Lo único que voy a adelantar en este innecesario párrafo de introducción es que tiene TODO lo que quieren las guachas.

PUESTO 1 – Julia Holter – Have You In My Wilderness 

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Lo primero que me fascinó del cuarto disco de Julia Holter es que por momentos parece que se va a entregar a las estructuras típicas de las canciones pop, pero es en ese preciso instante en que Julia parece seguir otro tren de pensamiento y de repente abandona lo que venía construyendo para entregarse completamente a esta nueva sensación y nosotros la seguimos como embobados. Porque son esas transiciones, esos dinamismos de su forma de ver el mundo y sentirlo, lo que les da a cada una de las canciones una sinceridad devastante y una belleza que te estruja el alma. Es como si estuviera dando pinceladas impresionistas con su voz y, afortunadamente, su excelente banda está en completa sintonía con ella, y acompañan cada una de esas pinceladas con las propias, en total armonía.

Su voz es hermosa, de una dulzura y una delicadeza abrumadoras, se siente a la vez frágil pero segura, vulnerable porque es la manifestación de sus estados más interiores, pero fuerte en esa valentía y convicción de querer exponerse completamente a nosotros. Así lo afirma en el título de su álbum, Have You In My Wilderness: quiere darnos la bienvenida, a nosotros como oyentes y a aquellos afortunados a quienes vayan dirigidas las canciones, a su yo sin tapujos, a su yo sin filtros, a su yo más primitivo y salvaje. Pero además de su voz, este disco cuenta con los arreglos musicales más hermosos que escuché en mucho tiempo. Lejos están de los discos anteriores de Julia, donde aún se escuchaba una experimentación que, si bien es siempre interesante, a veces entorpecía el sentimiento. Aquí los arreglos de cada canción están pulidos a la perfección, llenando los espacios que deben ser llenados pero también pausando en los momentos justos, cada canción respira tranquilamente, sin ningún apuro, cada nota y cada instrumento aparece cuando se convierte en inevitable.

En algunos momentos me hace acordar a mi adorada Kate Bush, al principio de “Silhouette”, por ejemplo, y en “Everytime Boots”, y así como hacía Kate, Julia logra adaptar su voz a la atmósfera de la canción, y es simpática y juguetona en algunas como en el comienzo del disco, “Feel You”, quizás la canción más pop de todas, pero que, sin embargo, comienza con unas notas de clavecín; luego en “How Long?” saca a relucir sus graves en unas vocales lúgubres, como de sirena llorando en una roca; y en la jazzera “Vasquez” adopta un tono más pillado; en fin, ya me entienden.

Temáticamente, muchas de las canciones parecen conectadas al agua de una forma u otra, ya sea la lluvia encantadora de “Feel You” u otra lluvia que no llega en “Betsy On The Roof” , una lluvia que se hace desear tanto como “las respuestas” a la desesperada protagonista; “I only swim to you“, exclama en “Silhouette”; luego está la pobre Lucette, varada en una isla; en “Sea Calls Me Home”, los llamados del mar, extendiéndose abierto y libre frente a ella, ¡pero ella no sabe nadar! Sus letras suelen ser enigmáticas, poéticas, con una abstracción que no se refugia en la oscuridad de significados sino en la expresión de un sentimiento, dejando la narrativa en un segundo plano.

Ya debo haber mencionado todas las canciones de alguna forma u otra, es que realmente es un disco perfecto, pero para dejar establecidas mis favoritas voy a seleccionar: “Silhouette” por esa mágica transición que hace en la tercera parte de la canción; “Sea Calls Me Home”, por la claridad de su voz y la declaración “I can’t swim. It’s lucidity. So clear!”, esas ganas de entregarse a pesar del reconocimiento de los miedos que conlleva, un verso cuyas inflexiones cambia maravillosamente hacia el final (¡y ese saxo!); “Night Song”, de la que solo voy a decir que ya no puedo escuchar sin llorar (bueno, voy a decir algo más y es que cuando vi Carol por primera vez, el regreso en el bondi fue en un loop de esta canción, y fue la combinación más maravillosa de cine/música que experimenté en mucho tiempo) y “Betsy On The Roof”, con sus capas de voces y la explosión musical en su clímax.

En conclusión: WOW.

SPOTIFY: https://open.spotify.com/album/1kVTV6AoeMjAOMOJyVfYOl

Discos favoritos 2015: Puesto 2

La emoción que siento por esta persona es enorme. Recuerdo cuando la descubrí en el 2014 y me obsesioné con lo que para mí fue una de las mejores canciones del año, en la que describe una especie de ataque de pánico con humor ácido, con desgano existencial, con una guitarra medio letárgica y una forma de cantar hablando, que, para toda su aparente falta de convicción, no deja de ser absolutamente contundente y resonante conmigo.

PUESTO 2 – Courtney Barnett – sometimes i sit and think, and sometimes i just sit.Cournetbarnett

Lo ya mencionado sobre la increíble “Avant Gardener” (que era parte de un EP doble que sacó Courtney en el 2013) es también válido para su primer disco. Siempre tengo sentimientos encontrados sobre hablar de “generaciones” y agrupar los dilemas de una era bajo un corte temporal arbitrario, pero si me terminara inclinando para ese lado, diría que Courtney Barnett es mi candidata elegida para ser la voz de mi generación. Reúne lo mejor de dos mundos, sus letras son absolutamente ingeniosas y de lo más inteligente que he escuchado ever, pero jamás se tornan pretenciosas; no es que sea humildad -esa característica que tan rápido se transforma en algo fastidioso-, es simplemente una postura no desafiante, una confianza sin alardes en su forma de observar el mundo. Por supuesto que toda esta falta de solemnidad es resultado de, entre otras cosas, su excelente sentido del humor.

La mayoría de las canciones de Barnett se construyen sobre lo mundano, y es increíble ver como en espacio de unos minutos lo mundano se convierte en una reflexión sobre una cuestión más profunda, más abarcativa, más relacionada con la base de la existencia. Y lo más alucinante de esto es que es cero pesado, cero pasmoso. Viene atado a su humor ácido, más bien tirando a cínico, pero que jamás se pone demasiado oscuro, y el resultado final termina siendo una combinación fascinante de sentimientos, algo así como cuando sonreís con los ojos tristes. Un claro ejemplo de esta sublime transición aparece en los siguientes versos de uno de los mejores temas del disco, “Depreston”, en la que Courtney describe una visita inmobiliaria a una casa y tras varias observaciones sobre los puntos fuertes de la propiedad y del barrio, canta: “Then I see the handrail in the shower, a collection of those canisters for coffee tea and flour, And a photo of a young man in a van in Vietnam, And I can’t think of floorboards anymore, whether the front room faces south or north, And I wonder what she bought it for” ; de pronto asocia la baranda de la ducha con la edad de la señora que falleció en la casa, y la conecta con la foto del joven en Vietnam, quizás su hijo o su marido, probablemente también fallecidos ya que la señora murió sola, y se siente conmovida por la situación, culpable por estar pensando en las trivialidades de la casa cuando esta tiene una historia tan humana detrás de cada rincón…, pero, ¡esperen! Courtney no se sube a su caballito moral y nos canta desde ahí arriba, enseguida después de estos instantes de reflexión, vuelve a su preocupación inicial, el dinero, si la podrá costear. No sé a ustedes, pero cosas como esta la convierten en una de las mejores liricistas de todos los tiempos. Sí, SUPERLATIVOS.

Afortunadamente, Courtney no solo se destaca por su destreza como escritora: el sonido que le saca a su guitarra es lo máximo, alternando entre temas con una energía grungy cuando corresponde y otros que se destacan por distorsiones melancólicas, como en la épica “Small Poppies”. No hay una sola canción en todo el disco que no tenga su momento de brillantez, pero para destacar alguna otra voy a incluir “Pedestrian at Best”, un éxito instantáneo y una de los versos que más me identifica (“Put me on a pedestal, I’ll only disappoint you”), “Nobody Really Cares If You Don’t Go to the Party”, sobre el FOMO y “Kim’s Caravan”, uno de sus momentos más serios y musicalmente intensos, en la que admite que no importa de qué hable, nosotros vamos a interpretar lo que queramos.

En fin, ¿qué más puedo decir de esta joven ansiosa, hilarante, inteligente y fascinante millennial y su fantástico disco debut? Sus canciones son como cuentos y su guitarra combina lo mejor de los 90’s y la psicodelia en un sonido fresco y honesto. Si alguien me preguntara qué tipo de música sería si fuera música, no dudaría un segundo en contestar que intentaría ser como ella.

SPOTIFY: https://open.spotify.com/album/4xRrnbv5WmQp6CJXksbF1t

Discos favoritos 2015: Puesto 3

Debo admitir con mucha vergüenza que me enteré de la existencia de este disco por casualidad, a pesar de ser fan de la inigualable Róisín Murphy hace mucho tiempo, desde su época en Moloko hasta ahora. Encima fue en esas discusiones que uno (o yo) se vanagloria de tener la razón y cuando llega Google a dar sentencia, se da cuenta que estaba equivocado. Hablando de Murphy, un amigo de Club Silencio mencionó de pasada este nuevo disco y, yo, incrédula, dije que hacía 8 años que no sacaba un disco. Bueno, por suerte estaba equivocada, ya que Hairless Toys terminó siendo uno de mis discos favoritos del año.

PUESTO 3 – Róisín Murphy – Hairless Toys 

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El primer día que me dispuse a escucharlo, estaba sola y re loca en casa, una tarde de calor agradable y tranquila, un feriado que no recuerdo con exactitud. Lo escuche a máximo volumen mientras me paseaba de un lado para el otro, cerrando los ojos y sintiendo que podía tocar la música. Sí, bueno, sustancia y pasión. Lo bueno de esta experiencia es que me ayudó a meterme de lleno al mundo que Murphy creó para su tercer disco solista. Hairless Toys es muy diferente del juguetón Ruby Blue y del extremadamente bailable OverpoweredHairless Toys muestra a una artista que se sigue desafiando y de paso nos desafía a nosotros como oyentes también.

No podés apresurarte al escuchar este disco, exige nuestra completa atención, nos pide que nos sumerjamos en cada canción y vayamos descubriendo su historia segundo a segundo, historias repletas de giros sorpresivos, letras enigmáticas y una de las voces más interesantes de la historia de la música. Me hago cargo de este superlativo sin ningún problema porque la voz de Róisín es así de especial. Es un disco oscuro, por momentos perturbador, introspectivo, atmosférico y decididamente experimental.

Entre mis favoritas de un disco de tan solo 8 canciones destaco: “Exploitation”, sobre los peligros y diversiones del sexo en la que se repite la pregunta “Who’s exploiting who?” con perturbadora insistencia, una canción épica, rica en instrumentalización con su misteriosa guitarra jazzera y esos sintes inolvidables; “House of Glass”, (con una de mis letras favoritas People like us, From broken homes, Never throw stones, Leave us alone), que avanza en un in crescendo hipnotizante, una mezcla de sonidos espaciales y otros más terrenales, retro, cinematográficos; y “Unputdownable”, en la que demuestra su habilidad de disco diva y su trademark de metáforas larguísimas, en la que habla de un buen libro que no podés dejar de leer (o, entre líneas, de una persona que te tiene muy enganchada), una canción que no puedo resistir cantar a los gritos.

Y como si todo esto no fuera poco, mi Rosita querida fue la que dirigió los videos de los singles del disco, demostrando que no hay límites para su talento y que además de ser una genia musical, tiene un amor muy profundo por el buen cine. Hay de todo un poco entre sus videos y es muy difícil elegir uno para compartir acá, pero debido a que este tiene referencias a una de mis películas favoritas de todo los tiempos –Persona de Ingmar Bergman-, voy a ir con este.

En conclusión, hablar de este disco solo pone de manifiesto mis carencias al escribir, pero no sé si es necesariamente mi culpa, o si sencillamente no se puede poner en palabras humanas música que es directamente, alienígena.

SPOTIFY: https://open.spotify.com/album/4FcK8q5oQnZZZCWkW8BlBS

Discos favoritos 2015: Puesto 9

Siguiendo con mi ranking de discos favoritos del año pasado llega una artista que es bien yo y que podría describir sencillamente así: cantautora bizarra. Estos elementos combinados, en general, son una garantía de que me va a gustar; les paso el pique por si me quieren hacer algún regalo (o una recomendación, si son pobres como yo).

PUESTO 9 – U.S. Girls – Half Free 

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Este disco, como suele suceder con el trabajo de Meg Remy, es un collage musical. La mina tiene tremenda habilidad para loopear samples de los orígenes más eclécticos que se te puedan ocurrir y construir paisajes sonoros oscuros e impresionantes. Sus letras pueden ser graciosas pero perturbadoras, algo que me recuerda muchísimo a uno de mis géneros literarios favoritos, el gótico sureño. “Sororal Feelings” es un claro ejemplo de esto, con el novio que se pasó a todas las hermanas, que inspira el espectacular verso “And now I’m going to hang myself / Hang myself from my family tree“. O sea.

Luego de la explosión musical de “Damn that Valley”, otra de mis favoritas, viene una llamada telefónica que interrumpe el disco; esta culmina con una carcajada como las risas grabadas de la vieja televisión. Y en mi mente se me ocurrió “esto es a lo que Grimes podría haber aspirado”, porque si bien son artistas diferentes, Grimes es más dancey y U.S. Girls es más psicodélico, ambas exploran el pop de maneras bastante singulares, salvo que Grimes en Art Angels se acercó a un mainstream que, quizás por cuestiones generacionales (¿ya no basta con ser millennial tampoco?), me dice muy poco, mientras que U.S. Girls logra un sonido completamente nuevo creado a partir de pedacitos de música que destilan el conocimiento enciclopédico que tiene Remy de la historia de la música; pequeños guiños que sumados uno a otro crean algo fantástico, nostálgico y moderno a la vez. Otras favoritas son “Window Shades” (música de “Love is a Hurtin’ Thing” de Gloria Ann Taylor) con su reinterpretación de un temón y el intensísimo final “Woman’s Work”, que nada que ver con nada pero me hace acordar a mi adorada Kate Bush porque tiene una canción que se llama “This Woman’s Work“. Nada que ver con nada, pero en realidad Kate Bush es la cantautora bizarra por excelencia.

Su voz puede sonar chillona y estridente, incluso no me extrañaría que pueda desencantar a muchos, pero yo la encuentro súper interesante: tiene algo old-school que contrasta muy bien con el sonido ese a vinilo viejo que tiene la música. Admito que no me copa tanto cuando se tira para el lado más rock, como pasa en “Sed Knife”, que es una remake de una canción vieja de ellos, pero el disco es consistentemente maravilloso. Algunos temas son hipnotizantes, llenos de capas tras capas de loops que cuando las aislás -uno de mis TOCs musicales favoritos-, te obsesionan.

¿Vieron cuando te ponés a escuchar algo y de repente no podés parar de asentir con la cabeza, negar con incredulidad e incluso largar un par de puteadas por lo bajo? Onda, la puta madre, qué bien que está esto. Esto me pasó con las alucinaciones musicales que nos regala U.S. Girls en Half Free. ¿Se unen al viaje o qué?

SPOTIFY: https://play.spotify.com/album/7DQbNDsFFpOhgXSRHFuzVF