Nick Cave & the Bad Seeds: Skeleton Tree (2016)

Es complicado escribir sobre un artista al que admiramos sin caer en el abuso de referencias o en otras demostraciones de fanatismo. Pero no importa; Nick Cave y su banda The Bad Seeds lanzaron Skeleton Tree, y es ridículo no emocionarse por eso. El problema es que este disco nos agarra en un momento vulnerable, ya que es difícil ignorar el catastrófico contexto de su producción y lanzamiento. Sé que mis sentimientos y opiniones con respecto a Skeleton Tree van a cambiar con el pasar del tiempo (al menos espero poder digerirlo más ligeramente en el futuro), pero por el momento es mejor no obviar su existencia y hablar sobre su crudeza, pero también de su belleza.

Parece imposible mencionar a Skeleton Tree sin hacer referencia al trágico período que Cave viene atravesando. Como algunos sabrán, en julio del 2015 uno de sus hijos mellizos, Arthur, de 15 años, murió al caerse de un acantilado. Si bien la banda venía componiendo y grabando cuando ocurrió este horrible accidente, nadie esperaba que poco más de un año después lanzaran no solo un disco, sino también una película. Siguiendo el camino de 20,000 Days on Earth (2014) con el disco Push the Sky Away (2013), un día antes del lanzamiento del álbum Cave presentó la película One More Time With Feeling, dirigida por Andrew Dominik (The Assassination of Jesse James by the Coward Robert Ford), como una forma de evitar la prensa y como una ayuda para procesar su dolor. Lamentablemente aún no se estrenó en Uruguay pero, juzgando por el trailer, parece que va a ser el tearjerker del año.

Cause nothing really matters
We follow the line of the palms of our hands
You’re standing in the supermarket, nothing, holding hands
In your red dress, falling, falling in, falling in
A long black car is waiting ‘round
I will miss you when you’re gone
I’ll miss you when you’re gone away forever
Cause nothing really matters
I thought I knew better, so much better

-“I Need You”

Uno puede ver el hilo conductor en la discografía de la banda, la evolución natural de los sonidos entre un disco y el siguiente, y es por eso que Skeleton Tree es la perfecta continuación de Push the Sky Away, sobre todo por la exquisita instrumentación y el aire de celestialidad de los coros, una combinación que provoca piel de gallina. Pero esa no es la única reacción que puede generar el disco, por supuesto. A pesar de que sabemos que la banda ya estaba grabándolo cuando ocurrió la tragedia en la vida de Cave, no se puede ignorar que una presencia espectral envuelve a Skeleton Tree; es algo que se puede sentir y absorber, una niebla oscura y, al mismo tiempo, un lejano halo de luz que atraviesan las ocho canciones. Una presencia inamovible que hace que Cave exprese la máxima añoranza y la peor pérdida. Esta atmósfera fantasmal es resultado, en gran parte, de la unión entre percusiones introvertidas, como en suspensión, y el sintetizador tenebroso de Warren Ellis. En definitiva, una apuesta diferente por parte de The Bad Seeds, que podrían desplegar todo su virtuosismo a puro ritmo y volumen (mención especial: Dig, Lazarus, Dig!!!) pero esta vez lo demuestran sabiendo cuándo y cómo acompañar una canción. Cada componente, ya sean violines afligidos, notas de un piano dramático, raspaduras de la batería o el protagonismo del sintetizador siniestro, llega orgánicamente en el momento ideal para alterar la pasividad del oyente. Si sos asustadizo/a, en “Jesus Alone” podés hasta sentir miedo gracias a los sonidos sintéticos que recrean una escena a lo Juicio Final que se refuerza con el tono dictatorial de Cave. Por otro lado, en los primeros segundos de “Magneto” se invoca una especie de presencia amenazadora, como si estuvieras frente a una criatura salvaje mirándote a los ojos. Y en “Distant Sky” podés sentir lo más cercano a una divinidad acariciándote la cara. La contraposición de la instrumentación clásica con el uso de synths para invocar ambientes de todo tipo hacen de Skeleton Tree un disco sumamente experimental, y eso nuestro cuerpo lo percibe.

Y así como sentimos su desolación en la atmósfera de las canciones, esta vez las letras ambiguas y oscuras que siempre caracterizaron a Cave las conectamos (en algunas ocasiones, equivocadamente) casi con exclusividad a la muerte de su hijo. A lo largo de su célebre carrera (repleta de discos 10/10), se sirvió de personajes, tanto ficticios como reales, para narrar en canciones algunas de las escenas más turbias de la música contemporánea -primer premio: Murder Ballads (1996)-, pero como si se tratara de una especie de broma enfermiza del destino, esta vez el público se encuentra ante la incertidumbre de qué es biográfico y qué es inspiración del catalogado Prince of Darkness (un término que seguro hace reír a Cave). A lo mejor no importa, porque sabemos que lo que expresa en lírica debe ser la punta del iceberg de lo que siente, y eso nos pone en una posición delicada a quienes estamos del otro lado, quietos, esperando a que pronuncie las primeras palabras. Y ya en el principio lo sentimos, Skeleton Tree abre con tres versos que nos sacuden y presentan de qué va el disco: You fell from the sky / Crash landed in a field / Near the river Adur. No se sabe si estas palabras se escribieron antes o después del accidente (si fue antes, la premonición es muy perturbadora como para considerarla), pero lo interesante acá es la decisión del artista de introducir el disco advirtiendo que los siguientes 39 minutos van a ser turbulentos.

Claro que a lo largo de las ocho canciones nos volvemos a encontrar con algunas figuras recurrentes de la discografía de Nick Cave & the Bad Seeds (la querida imagen de la sirena es un caso), pero en esta ocasión Cave también nos presenta sus nuevos fetiches, como los supermercados (quizás un símbolo de cómo el duelo nos pega más fuerte en los lugares más mundanos) y una continua referencia a una mujer de vestido (probablemente se trate de su esposa, Susie Bick).

Oh, the urge to kill somebody was basically overwhelming
I had such hard blues down there in the supermarket queues
And I had a sudden urge to become someone, someone like you
Who started out with less than anyone I ever knew

-“Magneto”

Es extraño sentir que Nick Cave está compartiendo lo más personal de su vida y no narrando una obra de su mente genia y oscura, pero esto no es nuevo: la última vez que estuvimos frente a algo similar fue con The Boatman’s Call (1997), pero la diferencia es que en un disco ilustra lo que es sentir el amor y en el otro lo que es perderlo (a grandes rasgos, claramente). Esto lo podemos ver contraponiendo “Into My Arms” con “I Need You”, dos canciones hermosas, cantadas en primera persona, con espíritu biográfico, que hacen llorar hasta al más insensible, pero que dejan al oyente en estados muy diferentes después de escucharlas. Quizás es porque hacen un trabajo espectacular transmitiendo la sensación de estar enamorado o sufriendo un duelo. Y así como Skeleton Tree abrió con tres versos que rompieron nuestra paz mental, parece que nos obliga a aceptar el estado de las cosas ya hacia el final cuando un Nick con voz melancólica reitera que nada es gratuito, como si estuviera demostrando que su visión de un amor sin dolor era verdad.

Lo que sí es una novedad para la banda son las vocals, tanto por parte de Cave como de The Bad Seeds. No se puede ignorar el cambio en su voz y cómo las letras afectan la performance de uno de sus principales instrumentos de trabajo. Sin embargo, el resultado dista de ser negativo. En una canción el artista puede asustarnos con un timbre terrorífico y a la siguiente hacernos derramar unas lágrimas cuando está a punto de quebrarse. Y no siempre los cambios son tan dramáticos. Por ejemplo, con “Rings of Saturn” podemos sentir cierto encantamiento en su voz, reforzados por los coros puros de la banda; y en “Anthrocene” incluso se puede percibir algunos vestigios de un Cave del pasado. Por otro lado, las atmósferas de Skeleton Tree perderían bastante fuerza si no fuera por los coros de la banda, que se alejan completamente de las energías punk o rock que supieron entregar para unirse en etéreos sonidos onomatopéyicos.

They told us our gods would outlive us
They told us our dreams would outlive us
They told us our gods would outlive us
But they lied

-“Distant Sky”

Ya lo había dicho: Skeleton Tree es un camino turbulento, pero digno de ser recorrido una y otra vez. Un camino que empieza hundiéndonos con You fell from the sky pero que nos deja algo más tranquilos (o resignados) con el último verso, And it’s alright now, como si se tratara de una conversación entre él y su hijo, o entre él y su mente oscura y hermosa. La belleza del disco está en las atmósferas que fluyen entre sí, en la especie de niebla que atravesamos solos pero guiados por un Nick Cave que apenas reconocemos pero que recibimos con los brazos abiertos. Y él es el que más lo nota, como menciona en el trailer de One More Time With Feeling: “Most of us don’t want to change, really. I mean, why should we? What we do want is sort of modifications on the original model. We keep on being ourselves but just, hopefully, better versions of ourselves. But what happens when an event occurs that is so catastrophic that you just change?”. Nick y The Bad Seeds habrán cambiado pero eso no significa que no están siendo una mejor versión de sí mismos. 

Veredicto: 9/10
Spotify: https://open.spotify.com/album/34xaLN7rDecGEK5UGIVbeJ

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