Don’t Breathe (2016)

Primero una advertencia: podemos discutir si Don’t Breathe es una película de terror o si es más bien un thriller (yo diría que es una combinación de ambos), pero lo que queda clarísimo desde el comienzo es que lo que importa acá es el suspenso y si bien no voy a incluir spoilers directos más allá de lo que se muestra en el trailer, en mi opinión es mejor ver este tipo de película bien fresco para lograr su mayor efecto, así que si no la viste y querés sorprenderte con todo, te espero acá a la vuelta para ver si coincidimos o no en nuestra apreciación del filme, y si no querés tanta sorpresa, bueno, estás oficialmente advertido.

Don’t Breathe tiene una premisa sencilla y no pierde tiempo en meternos en medio de la acción. Primero nos da una breve introducción de sus personajes, estos son tres jóvenes ladrones de casas, que parecen ser el producto del lado más decadente de la ciudad de Detroit, y que deciden hacer un gran robo para quizás salir finalmente de esta vocación tan honesta que se eligieron. Parecen encontrar la víctima perfecta en un viejo ciego veterano de Iraq que vive solo en medio de un barrio absolutamente abandonado y que parece esconder en su casa una gran fortuna a la que accedió como compensación económica por una tragedia que le tocó vivir allí mismo en su país y no en medio de la guerra. ¡Qué horror, qué gente del mal que decide robar a un viejo ciego!, pensamos nosotros y exclama incluso uno de ellos, pero su vida es una mierda y necesitan escapar así que, convincentes o no, allí están sus motivaciones y aquí vamos directo al robo, transcurridos unos 10-15 minutos de película como máximo.

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Pero ya de entrada notamos que el cazador se convierte en cazado, que el pobre ciego inofensivo no se va a dejar robar tan fácilmente y es así que los chicos se ven encerrados en una casa que la cámara de Pedro Luque presenta como simultáneamente laberíntica y claustrofóbica. Esta reversión de lo esperado, a pesar de no ser un concepto súper novedoso sino más bien un clásico del género, funciona porque el cazador tiene una desventaja que a menudo convierte en su ventaja, sometiendo a sus invasores a la oscuridad a la que él ya está más que acostumbrado. Esta figura que comienza como víctima pero parece perfilarse para otro lado, jamás pierde amenaza por tener esa discapacidad. El tipo no es ciego para darnos lástima sino para darles una oportunidad a los chicos de que escapen, porque pronto en nuestra mente se asoma una terrible reflexión: si el tipo no hubiera sido ciego, probablemente no hubieran durado ni un minuto en esa casa.

Que la acción comience tan temprano y que transcurra mayoritariamente en silencio significa que no aprendemos mucho de los personajes, lo que por un lado puede resultar molesto para los que buscamos siempre encontrar motivaciones y personalidades convincentes detrás de nuestros protagonistas, pero que en este caso probablemente sea afortunado porque cuanto más te adentrás en esto más riesgo hay de que tus personajes resulten superficiales y en consecuencia poco interesantes, pero claro, están los casos en que un buen escritor logra un buen personaje y te preocupás más por él, es cierto. Esto último no sucede en esta película, lo cual quizás ponga de manifiesto las faltas de Álvarez como escritor, pero que definitivamente termina demostrando su talento como director, porque así y todo no tardamos mucho en preocuparnos por estos chicos y no es porque los conozcamos y nos importen como decíamos, sino porque su situación resulta tan atemorizante que es imposible no empatizar con ella.

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Por otro lado, cabe destacar que Don’t Breathe tiene características bien de película clase b: el guión hace agujeros por varios lados, los actores son mayormente desconocidos y sus actuaciones aunque correctas, no se destacan, la película no se extiende innecesariamente sino que se ajusta a lo mínimo indispensable y, finalmente, está el trasfondo de decadencia y abandono que rodea tanto a los chicos como al ciego, lo cual aporta ese aspecto más trash y grotesco que la acerca un poco más al terror que a otra cosa. De cualquier forma, estos elementos son secundarios a los que me parecen las verdaderas estrellas de la película: la cámara y el sonido. Es una película completamente cinematográfica. Si uno se imagina el guión en papel probablemente sea risible y no le darías ni dos pesos, pero la visión audiovisual de Álvarez es brillante, lo llena de vida por todos lados. Es afortunado que la tensión es tan implacable que no tenemos oportunidad de detenernos en las inconsistencias y agujeros del guión, y es mi recomendación que no lo hagan (sí, no voy a negar que hubiera estado mucho mejor que no tengamos que hacer esto, pero en fin) porque si nos dejamos llevar por los estímulos visuales y auditivos que se suceden cada dos segundos, la película termina siendo una montaña rusa que parece nunca acabar, sin tramos de esos que nos permiten relajarnos un poquito, es pirueta tras pirueta de un suspenso casi insoportable. Y en ningún momento resulta tedioso porque el filme no tiene pretensiones de hacer mucho más ni ser mucho más, por lo que una vez que la inventiva se termina, la película también.

Esta tension no es producto de los típicos jump scares que abundan en las películas del género, aunque los pocos que sí tiene funcionan bastante bien y están integrados orgánicamente con la historia, sino que para crear esa atmósfera tan tensa, Álvarez parece tener un arsenal de recursos inagotable para poner a los personajes en situaciones de peligro y a nosotros al borde de los nervios. Por momentos el silencio es tan comandante que cuando es interrumpido por esas increíbles gemas de los sonidistas, nos tienen riendo con nerviosismo, incómodos y asustados. Pero es una risa que dura poco, porque pronto volvemos a ese suspenso insoportable que nos tensa todos los músculos. Tampoco necesita gore ni shock barato, pero por lo demás, para adentrarnos más al mundo del terror, Álvarez nos ofrece un vistazo al origen del monstruo y es interesante ver que lo que motiva a los chicos a robarlo es, desde otro punto de vista, lo que lo convirtió en lo que es hoy en día.

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En fin, ¿es esta la mejor película de terror de los últimos tiempos? Depende del ángulo por donde la mires. Hay otras películas que están considerablemente mejor escritas y parecen cerrar mucho mejor que esta (It Follows, The Witch), pero, ¿acaso estuvieron cerca de producirme la cantidad de sensaciones que hizo esta? Ni a palos. Don’t Breathe tendrá sus defectos, pero puedo decir con mucha confianza que hace muchísimo tiempo no me divertía tanto en el cine y que sin lugar a dudas jamás vi una película que lograra mantener ese nivel de tensión tan elevado e imparable como hace la de Álvarez, y eso, en mi mundo, la eleva por sobre la mayoría.

Veredicto: 8/10
IMDb: http://www.imdb.com/title/tt4160708/

 

 

 

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2 comentarios el “Don’t Breathe (2016)

  1. […] porque sinceramente creo que mi película de terror favorita de la década ha sido la reciente Don’t Breathe, pero como de esa ya hablé era mejor elegir otra. Estaba difícil entre esta del 2014 y la […]

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  2. […] ser un poco de esas pero puedo perdonar fácilmente cuando todo el resto funciona bien (como en Don’t Breathe), lo cual no es el caso de Covenant. Dicho esto, Covenant sigue siendo bastante disfrutable y […]

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