The Julie Ruin: Hit Reset (2016)

Hoy en día es casi imposible pasar una semana sin leer un artículo en el que se mencione al feminismo. Si bien la lucha por los derechos de las mujeres tiene una larga historia, por suerte en estos últimos años el tema se está tratando cada vez más, y el término está perdiendo el estigma que se le adjudicaba. Frente a esta oleada de definiciones, de ejemplos sobre lo que es feminista y lo que no, etc., hubo una persona que se hizo extrañar: Kathleen Hanna. La icónica artista feminista, quien fue la cara más visible de Bikini Kill y Le Tigre, estuvo un poco desaparecida por su batalla con la enfermedad de Lyme, retratada crudamente en el documental The Punk Singer (2013), en el que se la ve enfrentando los problemas físicos y neurológicos que genera la infección. Y la verdad es que es de las pocas cosas que pueden parar la energía explosiva de Hanna, una de las voces más expresivas del feminismo de la tercera generación y la abanderada del movimiento Riot Grrrl.

Necesitaba que volviera Kathleen, y no sabía cuánto hasta que lanzó Hit Reset con The Julie Ruin, que agrupa también a Kathi Wilcox. Claro que no me olvido de Run Fast (2013), el primer disco de la banda, que nos introdujo al más perfecto dance punk, con teclados pop, guitarras filosas, palmas que son imposibles de no acompañar y coros que se te quedan pegados en la mente. Pero con su disco sophomore reivindican su potencia y doblan la apuesta. Más allá de que este lanzamiento es un claro signo de la recuperación de Hanna (en este momento no se me ocurre ningún vocalista con mayor potencia vocal) y de la vuelta de un ícono feminista, Hit Reset viene para darle una cachetada a los opresores así como para mantenernos despiertas, ya sea en la sociedad, en la familia, en las relaciones o en nuestra mente.

Con Hit Reset Hanna deja la postura política del feminismo que siempre defendió para entrar a un plano más personal. En este trabajo, el feminismo no es un discurso que se proyecta a gritos sino una postura que se representa. La artista se aleja un poco del mensaje colectivo para hacer foco en lo individual, que termina representando y llegándole a más personas, ya que en canciones de tres minutos sentimos la lucha, tanto externa como interna, de una mujer que nunca se va a dejar vencer. Pero esta lucha no es nada solemne, por el contrario, viene acompañada con ritmos que dan ganas de bailar con una sonrisa.

You may be a bit outrageous
And I might scream with anticipation
But I— I’ll decide

And I might make mistakes and chances
Though I may be at a disadvantage
But I— I’ll decide

-“I Decide”

Hit Reset
comienza con la canción homónima, un mensaje que hace referencia a la infancia de la cantante, específicamente a la relación con el déspota de su padre. Pero las alusiones biográficas no acaparan el álbum, aunque sí el sexismo y abuso emocional que sufrió en su vida. Sí, claro que en la trágica “Let Me Go” le pide a su esposo que le tenga piedad y la deje terminar con su enfermedad (no menciona directamente a la eutanasia pero el mensaje es bastante claro…), así como “Calverton” es una dulce balada dedicada a su madre. Pero es en las más ácidas (y, casualmente, mis favoritas) como “Planet You”, “Mr. So and So” y “I’m Done” en las que tanto ella como el resto de la banda brillan, con una energía instrumental y vocal que nos llega directo a la piel. En estas canciones tenemos la dosis de sarcasmo que caracteriza a Hanna, que ilustra con precisión la condescendencia que tiene que soportar a través de escenas cotidianas e intercambios con personajes nocivos que todos tenemos en nuestra vida, ya sean amigos narcisistas, parejas que no nos aprecian o posers intelectuales. Son ese tipo de canciones que provocan mucha rabia, ganas de bailar y cantar al mismo tiempo.

I jump out of my plane
In a parachute that says “girls rule”
With a Sleater-Kinney T-shirt on
And when I land you know I’m just gonna have to demand a booklist
Just you just write it out by hand
And make sure it tells me why feminism needs to exist
Take a picture with me
Oops, I snuck a kiss
Come on, it was just a joke
My girlfriend’s a really big fan
Silence, silence
I’ll wear you like a shield to hide me from what I really feel
And criticism, by the way, you play so good for a girl
And thanks for all you do, pat, pat on the head
Stand too close now go change the world

You can’t say goodbye before I get my hello
Mr. So and So
It’s all just for show
Except his sweaty glow
Mr. So and So

-“Mr. So and So”

A su vez, hay canciones que pueden funcionar perfectamente como himnos feministas, distintos a los que creó con Bikini Kill porque esta vez se alejan del “Nosotras” para darle paso al “Yo”. Ya sea con el manifiesto sobre el consenso en “I Decide” o en las aspiraciones que van en contra de nuestros ideales con “Roses More Than Water”, Kathleen logra articular lo que yo no sabía que pensaba hasta el momento.

Maybe I want roses more than water and to be a
Loving father’s daughter
Maybe I want something much more like a
Brownie sundae party behind closed doors or
A typewriter palace with a shark filled moat
Maybe I’ll be hoaxed by my own demise
“I hear she saw a cliff and kept on driving”
Maybe I’m more hell-bent on living than I am on just surviving

-“Roses More Than Water”

Pero estas letras ingeniosas no están aisladas como mensajes sociopolíticos, como sucede con otras bandas punk. Acá la música es valiosa, y en serio. La guitarra es lo suficientemente agresiva como para darle dramatismo a la canción sin opacar al resto de la composición, los teclados ochentosos hacen que todo sea un poco más light-hearted sin caer en lo humorístico, el bajo de Wilcox sigue siendo tan expresivo como lo conocíamos pero más refinado, y la batería marca nuestro paso rabioso siguiendo la marcha que lidera Kathleen. La magia de The Julie Ruin es que nos da la agresividad del punk, el groove del dance y lo político del feminismo sin poder (y sobre todo, sin querer) procesarlos por separado. Con Hit Reset no estoy escuchando solo uno de los discos punks más inteligentes o algunos de los ritmos más bailables de los últimos años. Es algo más. Hit Reset me da esperanzas, no solo como amante del punk y aficionada del dance, sino también como feminista, como mujer. Hace ya un tiempo que no sentía que un disco fuera tan necesario y la respuesta a lo que estaba buscando. ¿Por qué necesitábamos a Kathleen? Porque a veces necesitamos que alguien grite para despertarnos. Y cuando Kathleen grita, yo escucho.

Veredicto: 9/10 y un gran ❤
Spotify: https://open.spotify.com/album/4D4vLiYKRycKzBSX1Y1sjg

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