Discos favoritos 2015: Puesto 4

Se ha escrito mucho sobre este disco, considerado el mejor del año por muchos críticos y fanáticos de música por igual. Mi experiencia con Kendrick Lamar previa a este disco me había dejado bastante indiferente, quizás porque lo sentí muy similar al camino que está tomando el rap actual, un sonido que oscila entre rudimentario e irritante, y muchas veces hasta terraja. Pero afortunadamente decidí darle una oportunidad a To Pimp a Butterfly; digo afortunadamente porque este disco está muy alejado de ser cualquiera de esas cosas nefastas.

PUESTO 4 – Kendrick Lamar – To Pimp a Butterfly 

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Una de las cosas más distintivas de To Pimp a Butterfly es que me parece un claro ejemplo de un álbum, es decir, no es simplemente un grupo de canciones que fueron escritas más o menos en un mismo período y se agruparon en un disco. Hay una narrativa que lo atraviesa de principio a fin, por lo que es esencial dedicarle el tiempo a escucharlo entero para captar su significado holístico, y con 79 minutos de música, es casi como una épica.

Musicalmente es absolutamente magistral y claramente fue lo primero que me conquistó: el sonido del disco tiene una vibra jazzística, a veces más estructurada y otras completamente libre e improvisada (ver, por ejemplo, la excelente “For Free?”), sin dejar de lado otros ritmos más funky o momentos más soul. Este sonido más jazz refuerza la expresividad del disco, que es como una explosión musical de todo lo que le está pasando por la cabeza a Kendrick. Y son muchas las cosas en las que está pensando: muchos lo han denominado un disco negro, un símbolo de protesta, y tiene mucho de esto, por supuesto. Pero lo más interesante y mágico del disco es que a pesar de tener este componente social, nunca deja de ser un álbum súper personal, cada verso parece hilarse desde los confines de su alma, dibujando patrones poderosos que luego muchos se bordarían en el pecho.

Mis canciones favoritas son, por un lado, las súper contagiosas y pegadizas “King Kunta” (la más funky y bailable del disco, la necesaria referencia a la transición de pobreza a fama, pero desde un punto de vista mucho más fresco) y “Alright” (con el sencillo pero en extremo poderoso coro de Pharrell Williams, el himno de protesta; ese saxo errante y esos “duuuuhh” de fondo, WOW). Por otro lado, el devastante pero inspirador contraste entre la depresiva “u” y la alentadora “i”, donde pasa de las dudas sobre sí mismo a encontrarse y amarse. Y finalmente “How Much A Dollar Cost”, que para mí suena muy similar a Pyramid Song de Radiohead, lo cual obviamente es GENIAL y “The Blacker The Berry”, con una perscusión que golpea con fuerza cada uno de los puntos de la letra enojada de Lamar, una letra tan rica que hay demasiado para destacar, como el reverso del “The blacker the berry, the sweeter the juice” a “The blacker the berry, the bigger I shoot” y la revelación final de por qué es que se siente tan hipócrita.

En conclusión, es un disco tan rico desde todo punto de vista que siento que ni escuchándolo 100 veces podría terminar de descubrir todas las deliciosas sutilezas que tiene para ofrecernos. Un disco que trasciende cualquier etiqueta de género y que incluso desafía lo que uno reduce a la palabra música, de forma similar a la que la serie The Wire trascendió completamente lo que yo llamaría una serie de televisión, para convertirse en algo más grande.

SPOTIFY: https://open.spotify.com/album/5uP9oyMK5lpzbB7K6UeT3X

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