Carol (2015)

Venía decepcionada de esta temporada de premios, mirando películas mayoritariamente mediocres, contentándome con los débiles sentimientos que estas provocaban en mí, soñando con algo más, algo que me despertara de este sopor y me conquistara por completo: así llegó Carol a mi vida. Así, también, llegó Carol a la vida de la joven Therese, y en ambos casos, fue un camino de ida. Carol retrata la relación entre la joven Therese, una chica que aún se está encontrando a sí misma, una aficionada a la fotografía que trabaja vendiendo muñecas en un department store de Manhattan y Carol, una señora adinerada y de buena familia, casada con un hombre a quien (ya) no ama. Se conocen por casualidad cuando Carol visita la tienda en que trabaja Therese para comprarle un regalo de Navidad a su hija, pero ya desde ese momento puede sentirse la fuerte atracción que hay entre las dos mujeres.

blanchett

Todo esto se sitúa en el contexto de la Nueva York de los años 50, hermosamente recreado en su diseño de producción y vestuario, en plena época de fiestas, cuando los corazones están más vulnerables y todo se sobre-dimensiona hasta los extremos. Pero la película jamás desciende al exceso, su encanto está en la sutileza y la moderación. No se me podría ocurrir un mejor director para comandar la adaptación al cine de la novela de Patricia Highsmith: las credenciales de Todd Haynes, después de todo, incluyen el elegantísimo melodrama Far From Heaven, que también se contextualiza en la misma época. Pero mientras que en Far From Heaven Haynes decide homenajear el estilo del director de melodramas por excelencia, Douglas Sirk, en el caso de Carol decide ir por otro camino: aquí, su inspiración parece venir de películas como Brief Encounter, en donde pasionales sentimientos se expresaban a través de gestos y miradas, de lugares compartidos pero cuerpos separados, entre los que uno podía adivinar invisibles partículas de atracción pujando con todas sus fuerzas para acercarlos entre sí.

Así va naciendo el lenguaje romántico que crea Haynes en Carol, donde el diálogo va pasando de ser declaraciones disfrazadas a confesiones directas. Desde el principio vemos como una mano apoyándose en un hombro puede no ser nada viniendo de la persona equivocada o puede encender todo nuestro cuerpo como un desfibrilador devolviéndole la vida a un muerto. Pero una historia de amor no es nada sin sus protagonistas, y en Carol, ambas hacen de sus personajes, personas. Rooney Mara en el papel de Therese le da una dulzura y una inocencia tan encantadora que no nos sorprende un segundo que Carol se vea enamorada. A menudo se la muestra encuadrada en marcos artificiales, vista a través de vidrios, desde esquinas de la pantalla a distancia, siempre mediando algo entre nosotros y ella, puesto que Therese al principio no es todavía la completa manifestación de su ser, todavía es una chica que no sabe lo que quiere y le dice que sí a todo, permitiéndole a otros tomar las decisiones por ella. Es esta presentación del personaje lo que, en parte, hace que el final sea tan satisfactorio: sin entrar en detalles, ver a Therese tomando una decisión, ya segura de quién es y lo que quiere, nos recompensa como audiencia. Carol, por el contrario, es una mujer que sabe lo que quiere y que va a buscarlo, pero jamás roba lo que no se le ofrece. Lo fascinante de Carol es lo segura que está de sí misma, ella no debe encontrarse, pero sí reafirmarse. Su situación es durísima y a pesar de toda su seguridad no teme mostrarse vulnerable, no tiene miedo a ocultar su miseria incluso en esos delicadísimos primeros momentos de una seducción. Pero Therese jamás le rehuye, jamás le teme a su vulnerabilidad. Es en estos entendimientos, en este compañerismo, en esta aceptación del otro por completo que Carol se eleva por sobre muchísimas películas de amor, universalizando la historia para representar a cualquiera que haya estado enamorado de verdad.

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El guión de Phyllis Nagy es mesurado y absolutamente compasivo para con todos sus personajes. A pesar de que el amor de Carol y Therese tiene muchos obstáculos por superar, jamás tiene enemigos. Hay personas que salen lastimadas y personas que lastiman, pero no hay adversarios. Los hombres de la historia, tanto el ex-novio de Therese como el marido de Carol, jamás son villanizados. Tampoco recaen en los cansinos juicios de valor sobre orientaciones sexuales, en mayor y menor medida dirán y harán alguna cosa cuestionable, como también lo hacen nuestras protagonistas, pero jamás dejan de ser personas que se quieren entre sí. En el meollo de todo esto está la batalla por la custodia de la hija de Carol, su marido Harge (Kyle Chandler) la planea usar como su arma para recuperar a su esposa. Aquí me gustaría hacer una confesión: estamos tan acostumbrados al rol demoníaco que tienen los hombres en estas películas que en más de una escena me esperaba alguna tragedia, un acto imperdonable que lo convirtiera en el antagonista de la película y que despertara nuestro odio: pero afortunadamente, en Carol no es necesario exagerar ningún infortunio, victimizar a ningún personaje ni villanizar a ningún otro, en Carol basta con tener seres humanos actuando como seres humanos.

Es tan sensible el guión y tan íntima la dirección que no podemos evitar enamorarnos de sus protagonistas y su historia. Sus sentimientos van desarrollándose de manera tan orgánica que como audiencia nos termina involucrando completamente. Hacía mucho tiempo que no gritaba un “¡noooo!” cuando alguna de las vueltas del guión les pone un nuevo obstáculo en su camino. Nos hace querer verlas triunfar. Esto también es gracias a la inmejorable química que hay entre las actrices: la atracción que hay entra ambas es casi hasta palpable. Pero Haynes se toma su tiempo en acercarlas, haciéndonos partícipes de sus momentos de intimidad que va in crescendo de maneras deliciosas. Ya hablé de la dulzura de Mara, pero Cate Blanchett está completamente en otro nivel. Uno la ve siempre como la ve Therese, quizás por eso el nombre de la película sea Carol, porque nos obliga a tomar la perspectiva de Mara, y de esta manera, nos es imposible no enamorarnos. Desde su primera aparición Blanchett es completamente hechizante: domina la pantalla con la soltura y elegancia de una mujer que saber perfectamente quién es pero jamás se distancia de su humanidad, jamás se torna fría e impenetrable, este es su mayor encanto, se deja ver en su vulnerabilidad total sin convertirse en un personaje trágico ni patético: es difícil ver el balance astronómico que realiza Blanchett en este papel, pero es difícil verlo porque no tiene costuras ni parches, su Carol es una persona tan bien construida que parece mentira que sea ficción.

Carol - 2015

Con Carol, Haynes tiene una visión muy clara: todos los elementos de la película son armoniosos y parecen apostar a lo mismo: contar una historia de amor, sin artificio, sin manipulación de audiencia, sin los clichés a los que estamos acostumbrados, a la tragedia innecesaria, a los grandes gestos hollywoodenses, a la construcción de una relación a través de la contraposición con un antagonista, a la forzada compasión por lo imposible de su amor, por ser dos mujeres en una época que no las aceptaba; Haynes se rehúsa a usar ninguno de estos trucos, lo único que quiere es que nos enamoremos. Así es que cada encuadre parece una fotografía, así es que las actuaciones del elenco son sentidas, compasivas, humanas, así es que las escenas de sexo no están para vender entradas, son al mismo tiempo tiernas y eróticas, así es que la música de Carter Burwell es romántica pero no empalagosa (por momentos muy similar al inolvidable trabajo de Philip Glass para Las Horas), con esos acordes de harpa arrancándonos lágrimas de emoción hasta el final. En conclusión, queda preguntarnos: ¿cómo saber si una película romántica dio resultado? Fácil: nos hace añorar estar enamorados. Carol logra exactamente esto.

Veredicto: 9/10
IMDb: http://www.imdb.com/title/tt2402927/

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6 comentarios el “Carol (2015)

  1. Hola! Bien cortito esta vez: Cate Blanchett claramente es un ser de otro planeta y es perfecta, acá es increíble el detalle, cada gesto, cada movimiento, notable. Si no le diera el oscar a Larson por Room, se lo lleva Cate “de cajón”. Pero el problema de ser perfecta es que todo lo que está a tu alrededor no brilla como vos. El papel de Rooney Mara lo puede hacer cualquier actriz de medio calibre para arriba, porque la verdad no se destaca mucho y a mí no me trasmitió nada por sí misma, y cuando sucede es gracias al calor y a la gravitación de Cate. Es una linda peli, nada para exagerar me parece, salvo ella. Tengo pila de ganas de leer la novela de Patricia Highsmith para ver la historia “real” y con qué se quedó el director y qué fue descartado. ¿Sería una linda operación, no? Para mí fue un 7/10 muy sólido, pero si no estaba Cate esto era un fracaso.

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    • Scarlett dice:

      Mil de acuerdo sobre Cate. Para mí el guión y dirección de la película también son alucinantes, pero estoy de acuerdo con que gran parte del éxito de la película se debe a lo fenomenal que es Cate. Mara puede ser que sea más reemplazable, pero a mí me encantó su actuación igual: es más, me sorprendió verla acá tan naif, tan inocentona en comparación con otros papeles en los que la he visto y nada que ver (ejem, La chica del dragón tatuado). A mí también me intrigó la novela, por lo que estuvo mirando Haynes sacó toda una parte hacia el final en que a Therese la seduce otra mujer; así sin haberlo leído me pareció una excelente decisión eliminar esa parte y no contaminar la intimidad y foco de la película. Igual, ¡habrá que leerla!

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  2. Siiii. Gracias por esta respuesta en tiempo record, ¡beso! :=)

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  3. […] ninguna chance. Por otro lado, con la cantidad de mediocridades nominadas, es bastante molesto que Carol, la mejor del año, no haya recibido una […]

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  4. […] en el rostro de Kate y el final, perfección absoluta), y junto a mi otra favorita del año, Carol, es de las películas que más se conectaron conmigo a nivel […]

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  5. […] voy a decir que ya no puedo escuchar sin llorar (bueno, voy a decir algo más y es que cuando vi Carol por primera vez, el regreso en el bondi fue en un loop de esta canción, y fue la combinación […]

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