El efecto “Making a Murderer”

Siempre me interesaron los documentales que buscan dar a luz injusticias indignantes. Nunca voy a olvidar el efecto que tuvo ver la trilogía de HBO Paradise Lost y el documental West of Memphis sobre el caso de los West Memphis Three, tres adolescentes de Arkansas que fueron brutal e injustamente condenados sin pruebas certeras por un crimen que no cometieron. Y cómo olvidarme de The Jinx, también de HBO (másters en este tipo de contenidos), que me presentó al verdadero Robert Durst, el personaje más espeluznante del 2015.

Lo importante de estas docuseries es que hacen más que abrirnos los ojos ante las injusticias y la discriminación de clases de Estados Unidos. Su importancia radica en el efecto que tienen sobre todos nosotros (la audiencia), y en el potencial que tienen para revertir las injusticias. Tal fue el caso de los West Memphis Three, que gracias a la difusión de los documentales de HBO recibieron el apoyo de miles de personas (¡incluyendo Peter Jackson!), que se ocuparon de probar la inocencia de los condenados, al financiar investigaciones independientes, y documentar todo audiovisualmente hasta el momento en que aquellos tres adolescentes ya convertidos en hombres fueron liberados luego de 18 años. También tenemos el caso de The Jinx, cuyo final à la Los sospechosos de siempre tuvo repercusiones legales al presentar una evidencia clave para el caso. Estos dos ejemplos demuestran el poder que tiene un documental de investigación hoy en día, la llama que prende el fuego que es la opinión pública, así como ilustran el peligro que implican los medios de comunicación, que lanzan titulares amarillistas como verdades irrefutables.

Tal es así que seguro en las últimas semanas leíste algo sobre lo controversial que es la nueva serie documental de Netflix Making a Murderer. No, no es de esos típicos documentales de Discovery sobre cómo un niño se convirtió en asesino (aunque, juzgando por el creepy poster, podría serlo perfectamente). A pesar de que todo gira alrededor del caso (o casos) de Steven Avery, lo que se analiza en realidad es la falla detrás del sistema judicial estadounidense, repleto de parcialidades y sentencias sin evidencias.

makin_bts_002_h

Moira Demos y Laura Ricciardi filmando a la familia Avery

Filmada en un período de diez años, Making a Murderer es la creación de Laura Ricciardi y Moira Demos, estudiantes de Columbia University en el momento en que comenzaron la producción. Ellas se toparon con el caso de Steven por la cobertura que tuvo su segundo juicio. Al comienzo, buscaban simplemente documentar el desarrollo del juicio pero fueron tales los giros inesperados que iba teniendo el caso que decidieron iniciar una investigación audiovisual y remontarse a los inicios de la relación entre el acusado y la policía, la clave para entender el desarrollo del caso.

Si querés entender un poco más sobre por qué esta serie atrapó a las audiencias mundiales con una historia que cortó con el espíritu navideño, a continuación te dejamos una serie de claves sobre “el tema del año” (¿o es muy pronto para predecirlo?).


Steven Avery pasó 18 años en la cárcel por un crimen que no cometió.
El protagonista (por así decirlo) viene de una familia que podría ser considerada como white trash. Se dedican a vender partes de autos, cometieron varios delitos y siempre fueron vistos como parias por la comunidad en la que viven (Manitowoc, Wisconsin). Ya desde joven Steven tenía problemas con la ley: fue sentenciado por robo, por maltrato animal y por querer atropellar a su prima (pareja de una importante figura de la policía). Pero fue en 1985 cuando condenaron a Avery a 32 años en prisión por agresión sexual e intento de homicidio.

En este primer caso (centro del primer episodio) ya se pueden ver las primeras demostraciones del sucio comportamiento de la policía de su condado y de la poca importancia que le da el sistema a la falta de evidencias. Fue el típico ejemplo de “él dijo, ella dijo”, y el jurado decidió confiar en la versión de la víctima, a pesar de que Avery tuviera más de 15 testigos que respaldaban su coartada.

making-a-murderer-still

Steven Avery

18 años después, se presentó evidencia de ADN que lo exoneraba, y fue puesto en libertad.
Una clínica legal sin fines de lucro llamada The Innocence Project tomó el caso de Avery, gestionó una serie de investigaciones y consiguió evidencias de ADN que no solo exoneraban al acusado, sino que indicaban a un conocido agresor sexual de la zona.

Una vez en libertad, Avery se convirtió en una especie de héroe, un sobreviviente del sistema corrupto, y comenzó a codearse con gente de poder e influencia. Sin embargo, y lo que es bastante entendible, su relación con la policía seguía complicada.

 

Por su condena, Steven Avery inició un juicio contra su condado y varios de los oficiales relacionados a su caso.
A pesar de mostrarse como una persona indulgente, Avery no tuvo misericordia con quienes se aseguraron de ponerlo y mantenerlo preso. Por eso, denunció por 36 millones de dólares a su condado y a varios de los oficiales a cargo. Durante este proceso, se tuvieron que realizar complejas investigaciones y tomar testimonios, lo que puso a los implicados un poquito nerviosos.

 

Mientras se desarrollaban las investigaciones para el juicio, desaparece Teresa Halbach.
En octubre del 2005, dos años después de haber sido puesto en libertad y en medio del proceso de investigación interna de la policía, desaparece Teresa, una fotógrafa que trabajaba para una revista de autos. Lo llamativo del asunto es que fue vista por última vez en el terreno de autos de Steven (el mismo día que desapareció tenía que ir a sacar fotos de un auto que él tenía a la venta).

La coincidencia era insólita, y nada apuntaba a él hasta que un grupo de búsqueda de Teresa encontró su auto en el terreno de Avery. Acto siguiente, los oficiales registran e inspeccionan la propiedad durante más de una semana, “encuentran” evidencias, lo detienen y se inicia un nuevo juicio, cargado de pruebas alteradas, falsos testimonios y claros indicios de que la policía de Manitowoc buscaba incriminarlo.

 

Brendan Dassey, el sobrino de Steven, se declara cómplice
Como si ya no tuviéramos suficientes elementos cinematográficos, el caso da un giro inesperado cuando el sobrino de Steven admite que lo ayudó a violar, asesinar y quemar a Teresa Halbach. Hay que tener en cuenta que Brendan era un adolescente de 16 años con problemas de aprendizaje, y que fue interrogado muchas veces sin su abogado presente. Es muy triste cuando vemos las grabaciones de los deplorables interrogatorios que le hacen, donde los investigadores utilizan todo tipo de truco psicológico para sacarle una confesión, que más tarde sería considerada por la fiscalía y el jurado como la verdad.

making-a-murderer-lawyer-admits-he-has-a-regret-about-his-defense-of-16-year-old-brendan-dassey

Brendan Dassey

¿Cómo fueron declarados?
En el 2007, Steven Avery fue sentenciado a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional. Brendan Dassey también fue sentenciado a cadena perpetua, con la posibilidad de libertad condicional en el 2048.

La corrupción e injusticia del sistema judicial estadounidense (un poco irónico, ¿no?) es retratada de una forma que nos resulta familiar, al presentarnos el caso como si estuviéramos frente al típico thriller de conspiración en donde el insignificante ciudadano pelea contra el sistema corrupto con las mínimas chances de salir triunfante. Es esta búsqueda por generar empatía lo que no me convence de Making a Murderer, que se concentra ciegamente en el Steven víctima y obvia bastante su pasado criminal, una de las principales críticas que han recibido las creadoras. Por otro lado, el fiscal del caso argumentó que se omitieron pruebas relevantes que presentó la fiscalía (podés ver algunas acá). Es entendible que no se incluya toda la información de un juicio, pero considero que obviar información le quita credibilidad al producto final.

A pesar de la corrupción que rodea el caso contra Steven Avery, en realidad no se puede establecer su inocencia con la total seguridad, y es aquí cuando la gran falla del sistema judicial se hace presente: el jurado. Es en esta falta de conclusiones que uno puede entender la presión de uno de sus miembros, ante el dilema de mandar a la cárcel a una persona que quizás sea inocente o dejar en libertad a un posible asesino. Pero en definitiva, lo que se merecen Steven Avery y Brendan Dassey es la posibilidad de un nuevo y justo juicio, limpio de los dudosos personajes que protagonizaron los anteriores.

A casi a tres semanas de haberse estrenado, continúan las shockeantes repercusiones. Por un lado están las numerosas peticiones online relacionadas a la causa: en Change.org hay más de 350 mil firmas para liberar a Steven Avery y más de 55 mil para liberar a Brendan Dassey. Por otro lado, los de Anonymous afirman haber encontrado evidencias a favor del condenado. Y en un giro gracioso de este asunto, los abogados defensores se convirtieron en sex symbols. Pero quizás una de las declaraciones más trascendentes es que un miembro del jurado comentó que él y otros más en su posición consideraban inocente al acusado pero lo condenaron por miedo a que sus vidas corrieran peligro.

Condimentado por teorías conspirativas, personajes despreciables y una narrativa adictiva, hay un una pregunta clave que no contesta Making a Murderer para evitar convertirse en la película whodunnit que todos quieren ver: ¿quién asesinó a Teresa Halbach?

Veredicto: 8/10
IMDb: http://www.imdb.com/title/tt2802850/

Anuncios

¿Y vos qué opinás?

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s