Nadia Comăneci: o cómo el deporte también puede ser un arte

Esta es una de las únicas veces que me van a ver hablando de deportes, o quizás la única, pero es que la figura de Nadia Comăneci mueve algo en mí como si se tratara de un artista, y de hecho, viendo los videos de las rutinas que hacía Nadia en su época, es imposible negar que lo que ella hacía trascendía la gimnasia y el deporte, para convertirse en una obra de arte propiamente dicha.

Nadia es una ex-gimnasta que nació y se crió en la Rumania liderada por el dictador comunista Nicolae Ceaușescu, en un régimen brutal que duró 42 años y sometió a su población a muchísimas penas que no voy a trivializar en este posteo. Muchas veces le preguntaron sobre el durísimo régimen de entrenamiento que vivió durante esa época, entrenamiento que comenzó a los 6 años, pero ella siempre dijo que no le molestaba la exigencia, sino que le sirvió para llegar a donde está ahora. Nadia siempre reúsa ponerse en el lugar de una víctima.

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Ahora un poco de números: ganó 5 medallas de oro olímpicas, 2 medallas de oro en campeonatos mundiales y 9 medallas de oro en campeonatos europeos. Pero su mayor logro fue obtener el puntaje de un 10 perfecto en los Juegos Olímpicos de Montreal de 1976. Esa fue la primera vez que se otorgaba un 10 perfecto en toda la historia de las Olimpiadas. Lo gracioso fue que debido a que no había registro histórico de ese puntaje, los tableros de puntos no podían computar un 10, así que le asignaron un 1.00 porque era la única forma que tenían de mostrar el 10. O sea, los tableros no estaban preparados para computar su perfección, ¿entienden? Y fueron SIETE 10 perfectos. Poco después, los tableros fueron actualizados para poder mostrar esta cifra.

Cuando batió este récord fenomenal tenía 14 años. Y su reacción al obtener un puntaje que haría historia fue una sutil sonrisa. Muchas personas criticaron su falta de entusiasmo al recibir el puntaje, pero en una época en que la represión era moneda corriente, esa sonrisa de victoria me conmueve al máximo.

Como muchos otros atletas lograron para sus respectivos países, Nadia puso a Rumania en el mapa. No imagino lo que debe haber sido para los rumanos reunirse en torno de esta legendaria figura. Eso también ayudó a que el régimen de Ceaușescu se diera a conocer a nivel más mundial. El dictador la nombró “héroe del trabajo socialista” tras su victoria en Montreal, pero después la mantuvo bajo una estricta vigilancia. En 1989, ya retirada de la gimnasia pero siempre involucrada en el deporte, Nadie escapó de Rumania. Dijo sobre esto: “Era una prisionera en mi propio país. Toda la población estaba en mi misma situación. Todos tenían la obligación de hacer algo para sobrevivir. Era como estar en un río donde la corriente nos arrastraba a todos juntos. No iba a venir un bote salvavidas. Estaba bajo vigilancia, pero estaba acostumbrada a eso. ¿Qué podía hacer? Nadie pensaba en una revolución todavía. A finales de noviembre de 1989, decidí abandonar el país. Durante la noche, a través de bosques y lagos congelados, logramos cruzar hacia Hungría y luego llegar a Austria. Si hubiera tenido un pasaporte, todo habría sido más fácil, pero no tenía. Parecen cosas simples pero es difícil de explicar. No tenía miedo; yo sabía que era la única forma que tenía para recuperar mi libertad. Fue un instinto que seguí y no me arrepiento. Creo que lo que hice fue lo correcto.” Poco después de esto, con la revolución rumana y el juicio y ejecución de Ceaușescu, Rumania comenzó el camino hacia una sociedad más justa, lo que permitiría a Nadia volver a su querido país.

Nadia Comaneci, of Romania, dismounts from the uneven parallel bars at the Olympic Games in Montreal

Hoy en día Nadia participa de un montón de caridades e instituciones filantrópicas, algunas de las cuales fundó ella misma. Es una heroína rumana, una mujer que está orgullosa de su país y que ha hecho mucho por sacarlo adelante. Es un producto del régimen comunista, pero haciéndole honor al significado de su nombre, es más que nada un símbolo de esperanza. Es la única persona en recibir la Orden Olímpica dos veces, además de ser la más joven en haberla obtenido. Comăneci será para siempre recordada como una de las mejores atletas del mundo, reconocida por su innovación y originalidad, así como por su compostura estoica durante las competencias. Pero además, y todavía más importante, será para siempre una figura que te inspira a más, mucho más.

“No le escapo a un desafío por miedo. Al contrario, corro hacia él, porque la única forma de escaparle al miedo es pasarle por arriba.”


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2 comentarios el “Nadia Comăneci: o cómo el deporte también puede ser un arte

  1. Qué grossa Nadia che, la verdad que no la tenía. Scarla que raro oirte hablar de deportes, jaja. Sigo.#clubsilenciando. Beso nena.

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